Un llamado urgente a que las orcas y belugas retenidas fueran devueltas a su hábitat natural, hizo el científico francés Jean-Michel Cousteau. A él también se unieron los ecologistas rusos, exigiendo que se lleve a cabo el retorno. Así lo anunció la ecologista rusa Nina Ziriánova.

Los grupos conservacionistas llevan meses alertando sobre el precario estado de las 87 belugas, 11 orcas y 5 crías de morsa, después de que se frenara su venta a acuarios y delfinarios chinos a cambio de varios millones de dólares.

Los científicos aseguran que, debido al hacinamiento y las malas condiciones sanitarias, los animales recluidos están enfermos.

Le puede interesar: Gritos de angustia: escuche el sufrimiento de los animales marinos

Según denuncia Zirianova, unas cien personas visitaron ayer la cárcel de ballenas, lo cual contraviene lo acordado respecto al proceso de preparación de las orcas y belugas para la vida en su medio natural.

La liberación de los cetáceos debió comenzar en mayo pasado, pero todavía permanecen en cautiverio.

Vladímir Putin, ordenó al Gobierno que encontrara una salida a la situación con el Centro de Adaptación de Mamíferos Marinos, situado en una bahía cerca del puerto ruso de Najodka, bañado por el océano Pacífico.

Le sugerimos: Encuentran orcas que podrían pertenecer a una nueva especie marina

Por su parte, los especialistas advierten que la liberación de los cetáceos tiene un precio, que asciende  hasta 3 millones de rublos (unos 46.000 dólares) por cada animal, explicaron en el Instituto oceanográfico Vniro de Rusia.

Esta suma incluye los costos del traslado individual de los animales en unos recipientes hechos a la medida y el trabajo de un grupo de especialistas que ayudarán a las orcas y ballenas a adaptarse a la vida en la libertad.

A los empeños de los ecologistas se oponen los pescadores, que aseguran que capturaron a los mamíferos con base en unas cuotas asignadas y exigen una retribución a cambio de los animales, a los que consideran de su propiedad.