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AFP

Indonesia, el primer productor mundial de aceite de palma, está presionando a la Unión Europea para que deje de aplicar estrictas normas medioambientales contra su cultivo y para acallar las críticas "negativas" a un producto con muy mala imagen en todo el mundo, revelan documentos obtenidos por la AFP.

Los documentos, con la mención "para no ser publicados", demuestran la voluntad del gobierno indonesio de proteger una de sus principales industrias que cada año genera 35.000 millones de dólares de intercambios con la Unión Europea.

El ministerio de Comercio de Indonesia no quiso comentar los documentos, fechados en junio de 2017. El país, la principal economía del sudeste asiático, es el primer productor mundial de aceite de palma, que se usa en todo tipo de productos, desde la comida hasta los cosméticos, pero cuyo cultivo ha llevado a arrasar enormes zonas de selva tropical.Una política que está poniendo en peligro varias especies animales y que cada año provoca enormes incendios forestales.

A partir del lunes Indonesia y la UE pondrán en marcha en Yakarta una nueva ronda de negociaciones comerciales. En este contexto, los documentos revelan la intención del gobierno de convencer a la UE para que aplique la normativa indonesia de protección en vez de un esquema de certificación mucho más estricto propuesto por Bruselas en abril del año pasado. Actualmente sólo un pequeño número de plantaciones indonesias aplican la normativa de Yakarta.

En paralelo, Indonesia y la vecina Malasia, que también produce grandes cantidades de aceite de palma, criticaron la decisión del parlamento europeo de prohibir el uso de aceite de palma para elaborar biocarburantes a partir de 2021. Una prohibición que según ambos países destruirá las comunidades rurales donde muchos pequeños agricultores viven únicamente de este cultivo. Las últimas negociaciones comerciales entre Indonesia y la Unión Europea, que empezaron a mediados de 2016, se remontan al pasado mes de septiembre.

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Afirmaciones engañosas

Aunque la Comisión Europea no quiso comentar los documentos, afirmó que cualquier acuerdo con Indonesia no puede ser a expensas de normativas aceptables en materia medioambiental y laboral. Sin embargo "en ningún caso se limitará la posibilidad de que una entidad de la UE informe a los consumidores sobre los productos disponibles en el mercado", dijo a la AFP el portavoz de la Comisión.

Uno de los documentos pide específicamente a la UE que legisle contra mensajes "negativos" y campañas con "afirmaciones engañosas sobre nutrición, salud o medio ambiente". La industria del aceite de palma acusa con frecuencia a empresas rivales que también producen aceite a partir de otros vegetales, de coordinarse con las oenegés para hacer "campañas" contra el sector. El gobierno indonesio también quiere además que la UE acepte un sistema de compensaciones en caso de pérdidas económicas por razones de "sostenibilidad", indican los documentos.

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Pero según las oenegés, el programa del gobierno indonesio de sostenibilidad en las plantaciones no es suficiente para frenar el impacto del cultivo de aceite de palma. "La normativa del gobierno no es suficiente para asegurar la sostenibilidad porque permite reconvertir la selva" en plantaciones, dijo en un comunicado la sede en Indonesia de la oenegé WWF tras conocer los documentos revelados por la AFP, asegurando que en consecuencia "no cumple" con la normativa europea en la materia.