La minería ilegal de oro es uno de los mayores verdugos para los recursos naturales y la biodiversidad. El mercurio, metal utilizado para separar la pepa dorada de la roca, envenena ríos, suelos, animales y plantas, y pone en peligro la salud de los habitantes ribereños. 

Según la Organización Mundial de la Salud, el mercurio es una de las 10 sustancias químicas que plantean mayor preocupación para la salud pública. Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) indica que Colombia es el país que más libera este metal pesado per cápita, es decir en relación proporcional con su población, con un promedio de 75 toneladas al año.

Cálculos de la Dirección de Carabineros revelan que para sacar un solo gramo de oro se necesitan mínimo cuatro personas y una retroexcavadora. Humanos y máquina remueven seis toneladas de suelo y bosque en promedio. Luego construyen una piscina artificial donde aplican 1.000 litros de agua por segundo y cinco gramos de mercurio. 

Esto indica que los bosques también palidecen por el accionar de la minería ilegal, flagelo catalogado como uno de los principales motores de la deforestación, al igual que el acaparamiento de tierras, la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos, la construcción de infraestructura y la tala ilegal.  

Para evitar que esta millonaria actividad siga alimentándose de la naturaleza colombiana, las Fuerzas Militares tienen sus ojos sobre los principales sitios de explotación minera de aluvión, como lo son varios municipios de los departamentos de Antioquia, Chocó, Caquetá, Bolívar, Cauca y Nariño.

En días pasados, el Ejército Nacional logró frenar parte del desangre ambiental en tres municipios de Antioquia, Chocó y Caquetá, epicentros del uso de mercurio para la minería ilegal.

En Unguía y Murindó, municipios de Chocó y Antioquia, la entidad desmanteló siete unidades de producción minera ilegales utilizadas por el Clan del Golfo, específicamente por la subestructura Carlos Vásquez y Efrén Vargas Gutiérrez.

Foto: Ejército Nacional 

El primer operativo fue en Unguía, donde el Ejército puso fin a cuatro unidades de producción minera que estaban afectando cinco hectáreas. “Esta información fue suministrada por la Red de Participación Cívica. En el sitio destruimos 10 motores y una excavadora, material avaluado en 480 millones de pesos aproximadamente”, dijo la entidad.

En Murindó, cerca al río Murrí, la operación militar destruyó tres unidades mineras que le ocasionaron daños irreparables a este cuerpo de agua, que sirve de sustento a muchas familias que sobreviven de la agricultura y la pesca. “En este lugar destruimos dos excavadoras y una draga pertenecientes al Clan del Golfo”, apuntó el Ejército Nacional.

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Según el Ejército, con la destrucción de estas unidades mineras, este grupo armado organizado dejará de percibir más de 100 millones de pesos al mes, producto de esta actividad ilícita que acaba con la naturaleza nacional.

“Las operaciones militares por aire, tierra y agua continuarán de manera sostenida en los departamentos de Antioquia, Córdoba y Chocó, con el objetivo de combatir a los grupos armados organizados que actúan en la región”, anotó el general Juan Carlos Ramírez, comandante de la séptima división del Ejército.


Adiós a tres dragas

En la zona rural del municipio de Curillo en Caquetá, el Comando Operativo Júpiter, con apoyo de tropas del Batallón de Operaciones Terrestres y Batallón Fluvial de la Infantería de Marina, logró ubicar un sitio dedicado a la extracción de oro que contaminaba a uno de los principales afluentes hídricos de la Amazonia: el río Caquetá. 

“Esta operación se efectuó en las riberas del río Caquetá, en cercanías al casco urbano de Curillo. Allí encontramos tres dragas dedicadas a la exploración y explotación ilícita de yacimientos mineros, siete motores, motobombas, tubos, mangueras y demás elementos necesarios para llevar a cabo estas actividades que causan un daño significativo en los afluentes hídricos y la fauna de este departamento”, informó el Ejército.  

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La Sexta División del Ejército apuntó que continuará neutralizando todo tipo de explotación ilegal de los recursos naturales que se encuentran en esta zona del país, “la cual hace parte de la Amazonia. Nuestro objetivo también es garantizar la protección del denominado pulmón del mundo”.

Foto: Ejército Nacional

Un reciente estudio de Parques Nacionales Naturales de Colombia, que contó con el apoyo de la Universidad de Cartagena y la Fundación Gordon and Betty Moore, reveló altas concentraciones de mercurio en tres poblaciones indígenas que habitan cerca a los ríos Caquetá, Cotuhé, Puré y Apaporis.

Entre tanto, la WWF estima que 81 por ciento de los peces carnívoros de la Amazonia tienen niveles detectables de mercurio, principal combustible de la minería ilegal.