Con el liderazgo de la actriz y activista ambiental Marcela Carvajal, diversos artistas lanzaron hoy el hashtag #PararLaDeforestaciónDelAmazonasYa como un llamado urgente a la sociedad y a las autoridades para que unamos esfuerzos desde todas las formas de acción como sociedad con el fin de que no caiga un árbol más en la selva amazónica por cuenta de la motosierra.

En este Día Mundial del Medio Ambiente los artistas Marcela Carvajal, Majida, Patricia Castañeda, Patricia Ércole, Jaisson Jeack, Johanna Bahamón, Juan Carlos Arango, Alejandro Gutiérrez, Ernesto Ballén, Katherine Porto, Pirry, La Múcura y Camilo Valencia alzaron su voz para hacerle ver al país las graves consecuencias del principal problema ambiental de Colombia: la pérdida de sus bosques.

Esta semana, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) reveló que entre enero y abril de este año, los 10 departamentos amazónicos perdieron 75.031 hectáreas de bosque, una hecatombe ecosistémica abismal si se compara con los balances de los años anteriores.  Esas cifras alertan sobre la crisis del mayor hervidero de bosque húmedo tropical del país, donde especies emblemáticas como el jaguar y la danta se están quedando sin hogar.

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En 2018, la deforestación acabó con 138.176 hectáreas de bosque en la Amazonia. Es decir que en en tan sólo los primeros cuatro meses de 2020, la tragedia boscosa ua duplicó la reportada hace dos años.

Aunque la cifra de deforestación de 2019 aún no es revelada, los cuatro informes de alertas tempranas Ideam indican que la pérdida de bosque en Caquetá, Guaviare y Meta fue de 73.000, número ya superado por la motosierra este año en la Amazonia.

El bosque húmedo tropical de la Amazonia sucumbe a pasos agigantados. Foto: Rodrigo Botero. 

Acaparamiento de tierras, ganadería extensiva, construcción de vías ilegales y frentes de minería ilegal, siguen como los grandes motores de la deforestación, principalmente en los departamentos de Caquetá, Meta y Guaviare.

A estos verdugos se suman la baja gobernabilidad en la zona, la presencia de actores armados y la proliferación de cultivos de eucalipto y palma africana en plena reserva forestal de la Amazonia e inclusive en terrenos ya mecanizados al interior del resguardo Nukak. 

“Algunas autoridades y reportajes periodísticos señalan que el cartel de Sinaloa de México, clan del Golfo y las disidencias de las Farc coinciden en ese mismo territorio y pueden ser unos de los interesados en adelantar las quemas”, dijo Rodrigo Botero, director de la FCDS.

Carreteras en medio de la manigua amazónica aparecen con mayor frecuencia. Foto: Rodrigo Botero. 

El informe Global Forest Watch, plataforma de monitoreo de bosques en tiempo real del World Resources Institute, reveló que Colombia es uno de los cinco países de América y el séptimo a nivel global con mayores niveles de pérdida de bosques primarios.

En 2019, según el estudio, en el territorio nacional fueron arrasadas 115.090 hectáreas de este ecosistema, conformado por selvas vírgenes y árboles centenares característicos de la Amazonia.

Más allá del árbol

La deforestación no sólo convierte los densos bosques amazónicos en áridos potreros para las vacas, cultivos lícitos e ilegales y carreteras. Según Edersson Cabrera, coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del Ideam, una sola hectárea de bosque natural puede albergar cerca 14.000 árboles de al menos 600 especies diferentes.

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Es decir que durante los primeros cuatro meses de 2020, la Amazonia colombiana pudo perder más de 1.000 millones de árboles. “Noventa por ciento de Colombia estaba conformado por bosques naturales, cifra que en la actualidad cubre 52 por ciento”, dijo Cabrera.

Una sola hectárea de bosque puede albergar 14.000 árboles. Foto: Jhon Barros. 

Carlos Rodríguez, director de la fundación Tropenbos Colombia, calcula que una sola hectárea de bosque tropical en la Amazonia puede albergar al menos 450 especies de árboles, de las cuales ninguna es aprovechada luego de la tala. “Toda es sometida a la quema, ya que el verdadero propósito es adueñarse de las tierras a la brava”.

El experto indicó que cada árbol tiene como mínimo 50 relaciones ecológicas con insectos, aves, mamíferos, microorganismos, suelo y agua. “En un árbol hay miles de insectos de centenares de especies que interactúan con él. Cientos de especies de aves lo visitan a diario para alimentarse de sus frutos, quienes además esparcen sus semillas en otras zonas”.

Si el árbol talado está cerca de un río, la tragedia se torna más crítica. “De ese árbol depende una gran cantidad de peces que obtienen alimentación de los que cae desde lo alto. Inclusive tiene relación con el suelo, donde habitan hongos, microorganismos y neófitos que morirían sin su presencia. La fauna asociada, que consume sus flores, frutos y hojas, también depende de él”.

La vida del jaguar depende de grandes extensiones de bosques en pie. Foto: cortesía ISA. 

La motosierra no descansa

La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia) aseguró que durante la cuarentena por el coronavirus, las mafias están quemando y tumbando más selva. 

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“Personas inescrupulosas están duplicando los daños ambientales sobre las áreas de especial importancia ecológica y zonas naturales protegidas durante el aislamiento obligatorio decretado por la pandemia, en especial en San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá en Caquetá”, dijo la corporación.

Las mafias aprovechan la cuarentena para quemar y talar más bosque. Foto: Rodrigo Botero.

Según la plataforma del Sinchi, entre marzo y mayo de 2020 la Amazonia concentró 13.857 puntos de calor, una aproximación a incendios o sitios potenciales de fuego. En el el mismo periodo de 2019, esta cifra fue de 7.932 puntos, es decir que se incrementaron casi el doble durante los días que lleva la medida contra la covid-19.

Le solicitamos a los órganos de control, como la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio de Defensa, que realicen presencia y control en las áreas identificadas donde se realizan quemas descontroladas que generan más deforestación”, indicó Corpoamazonia en el mes de abril.