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AFP

"La Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice mentirosamente la prensa". Así lo aseguró el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Deploró también que "otro país" basado en "las mentiras de la prensa internacional (...) se portó de forma irrespetuosa y colonialista, atacando nuestra soberanía". Una veintena de manifestantes vistiendo camisetas verdes, con un muñeco gigante de Bolsonaro y un cartel con la leyenda "Bolsonaro, una amenaza para la Tierra", protestó frente a la ONU durante su discurso.

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"¡La Tierra está ardiendo, la Amazonia está ardiendo, Bolsonaro es un mentiroso!", gritaban los manifestantes.

El presidente brasileño, un escéptico sobre el cambio climático que defiende la explotación comercial en áreas de preservación ambiental e indígena, intenta convencer al mundo de que tiene bajo control la situación en la Amazonia.

Pero la deforestación se duplicó en la primera mitad del año, y los incendios -provocados en su mayoría por ganaderos y madereros- casi se triplicaron en agosto en relación al año anterior, provocando una crisis internacional.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, incluso propuso conceder a la Amazonia un "estatuto internacional", una idea que indignó a Bolsonaro, que le acusó de querer restringir la soberanía de Brasil.

Esa fue "una propuesta absurda", dijo Bolsonaro en la ONU. Según cifras oficiales, la deforestación de la Amazonia brasileña prácticamente se duplicó entre enero y agosto, y representa este año el equivalente a 640.000 canchas de fútbol.  

El presidente brasileño, denunció que hay gobiernos extranjeros que utilizan a líderes indígenas como el cacique Raoni, de la tribu kayapó de la Amazonia, "para avanzar sus intereses económicos".

Ataque contra el cacique Raoni 

"A veces algunos líderes indígenas, como el cacique Raoni, son usados por gobiernos extranjeros en su guerra de información para avanzar sus intereses económicos en la Amazonia", dijo Bolsonaro en referencia al jefe indígena nominado al Nobel de la Paz para 2020, y a quien Macron recibió tras el G7.

"El monopolio del Raoni se acabó", aseguró. Años antes de ser electo, Bolsonaro, excapitán del ejército, deploró que la caballería brasileña "no haya sido tan eficiente como la estadounidense, que exterminó a los indígenas".

El cacique Raoni, que participó el fin de semana en la cumbre de la ONU sobre el clima que precedió a la Asamblea General y a la cual Bolsonaro no asistió, dijo el lunes que el presidente brasileño "está abriendo la Amazonia a un abanico de actores que están permitiendo su destrucción".

"Esto es malo no solo para nosotros, los pueblos indígenas, es un desastre para toda la humanidad", indicó Raoni a periodistas.

Bolsonaro dijo que algunos dentro y fuera de Brasil insisten en tratar a los indígenas "como verdaderos hombres de las cavernas", impidiendo que exploten la riqueza de sus tierras. "El indígena no quiere ser un latifundista pobre encima de tierras ricas. Especialmente de las tierras más ricas del mundo", afirmó, recordando que en las reservas Yanomami y Raposa Serra do Sol existe una gran abundancia de oro, diamantes o uranio.

Y aseguró que no extenderá las áreas de protección de indígenas de 14% a 20% del territorio brasileño, como algunos desean. Desde que asumió el poder en enero, Bolsonaro es acusado de atentar contra la Amazonia y los pueblos indígenas para beneficiar a las industrias minera, agropecuaria y forestal, que lo apoyaron durante su campaña.