Apenas podía abrir los ojos y sostenerse en sus patas. Su llanto era tenue, al igual que sus fuerzas. Cada músculo de su pequeño e indefenso cuerpo temblaba y ni el calor que producía la vieja cobija en la que estaba envuelto aquel búho rayado recién nacido, lograba calmar su baja temperatura.

Al observarlo los profesionales del Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) decidieron internarlo de inmediato.
Luego de varias horas, pudo ser estabilizado.

“Llegó en malas condiciones, presentando un severo cuadro de hipotermia”, indicó Mauricio Otálora, coordinador de Biodiversidad de la Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor), entidad que promovió la creación de este centro en 2001 en la vereda Ciénega-Valvanera de Garagoa (Boyacá), municipio en donde esta ave fue encontrada y rescatada por la comunidad en octubre de 2017.

“Su proceso de rehabilitación duró siete meses, tiempo durante el cual se trabajó intensamente para activar su instinto de caza, potenciar su vuelo y acondicionar su tendencia de huida al ser humano y, de esta manera, garantizar su supervivencia en el hábitat”, comentó el biólogo.

Finalmente, luego de un arduo proceso, este búho, al que por políticas del CAVR jamás se le bautizó con algún nombre, emprendió el vuelo hacia la libertad en un hermoso sendero ecológico ubicado en la población de Santa María.

“Al ser este su entorno natural tendrá disponibilidad de alimento y se podrá garantizar su reproducción”, afirmó Otálora.

En un sendero ecológico ubicado en la población de Santa María (Boyacá) fue liberado el búho rayado, luego de siete meses de rehabilitación. Foto: prensa/Corpochivor. 

Como este, cientos de especies de fauna silvestre que son decomisadas por las autoridades, rescatadas o entregadas voluntariamente, han logrado sobrevivir gracias a los servicios de atención y valoración veterinaria, cirugías menores, valoración biológica, evaluación comportamental, determinación de dietas, albergue, valoración ecológica para posibles áreas de liberación, cría y manejo de neonatos y huérfanos silvestres, y la realización de procedimientos quirúrgicos especializados como ortopedia y reconstrucción que allí se ofrecen.

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Adicionalmente en este lugar se desarrollan capacitaciones en rescate y rehabilitación de fauna silvestre, al igual que en seguimiento y captura de este tipo de especies.

El centro cuenta con salas de urgencia y de cirugía, de observación, de neonatos y de necropsia, además de laboratorio, bioterio y zona de manejo de residuos orgánicos, inorgánicos y peligrosos. Foto: prensa Corpochivor. 

“Este centro cuenta con la primera jaula de vuelo para rehabilitar aves de gran envergadura. En esta estructura, que cuenta con una extensión de 6 metros de alto por 40 metros de largo, se invirtieron más de 100 millones de pesos. Allí las aves pueden recuperarse de lesiones que hayan afectado su capacidad de libre locomoción, pues tienen espacio suficiente para acelerar el proceso de rehabilitación”, explicó Fabio Guerrero Amaya, director de Corpochivor, entidad que tiene bajo su jurisdicción 25 municipios de Boyacá. 

Este centro cuenta con una jaula de vuelo para rehabilitar aves de gran tamaño. Tiene una extensión de 6 metros de alto por 40 metros de largo. Foto: Prensa Corpochivor 

La Cifra:

574 animales han sido atendidos, en promedio, en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre de Corpochivor desde su creación en el año 2001.


En los 17 años que lleva funcionando este centro en el departamento también se han manejado especies en vía de extinción y en condición de vulnerabilidad como, por ejemplo, el oso andino, también conocido como oso de anteojos, al igual que la tortuga morrocoy, el periquito aliamarillo y el venado cola blanca.

“Este lugar cuenta con un equipo humano profesional y especializado para cualquier situación, entre los que se encuentran zootecnistas, médicos veterinarios, biólogos, técnicos en servicios generales y en vigilancia privada”, explicó el funcionario.

Casos atendidos por el CAVR en los últimos seis años

AñoNúmero de animales atendidosNúmero de especies liberadas
201219 4
20137127
20143811
2015408
20165421
201710270

Fuente: Corpochivor

Dos osos impulsaron su creación

Mamapacha y Garabato fueron los animales que, sin pensarlo, impulsaron la creación del Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Corpochivor (CAVR).

Se trataba de dos crías de una osa de anteojos (oseznos) que habían sido abandonadas por su madre, la cual se vio obligada a huir luego de percatarse de la presencia humana en la zona en la que habitaba.

Dos osos que habían sido abandonados por su madre fue el primer caso que atendió Corpochivor. De allí surgió la necesesidad de construir un espacio adecuado para adelantar esta clase de procesos. Foto: prensa Corpochivor.

En ese instante (año 1997), Corpochivor atendió y se apersonó del caso, efectuando el primer intento de readaptación de esa especie que se hizo en Colombia y el segundo en Suramérica con este tipo de osos en vía de extinción. 

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Con el tiempo esta autoridad ambiental se percató que requería de un espacio adecuado para adelantar esta clase de procesos. Surgió entonces la idea de crear el CAVR, proyecto que finalmente se cristalizó en 2001.

Era una necesidad apremiante

En vista de que ninguna de las corporaciones autónomas de la región andina-oriental del país contaba con un espacio completo que para manejar en sitio los ejemplares de fauna silvestre decomisados, rescatados o entregados voluntariamente, Corpochivor, en el 2001, junto a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) y la Corporación Autónoma Regional del Guavio (Corpoguavio), decidieron unificar esfuerzos para la construcción de un centro de rehabilitación de fauna silvestre de alta montaña.

“Por su ubicación estratégica y potencial de acción este centro se constituye como un ente de gran importancia para la región, así como para las especies que puedan beneficiarse del alcance de sus actividades. Cuenta con la capacidad de ofrecer sus servicios a las diferentes CAR que se encuentran en la zona, al igual que a aquellas del orden nivel nacional que lo requieran”, comentó el Director de Corpochivor.

Este hospital de fauna silvestre queda ubicado en la vereda Ciénega-Valvanera del municipio de Garagoa (Boyacá). Foto: Bernardo Toloza Ortiz 

El Funcionario agregó que dicha autoridad ambiental ha invertido desde el año 2016 más de 413 millones de pesos en manutención, infraestructura y rehabilitación de la fauna silvestre de la región.

“Esta inversión se ve representada en la función ecosistémica que brindan estas especies como dispersoras de semillas, permitiendo que crezcan más árboles, se tenga mayor disponibilidad de agua, se regulen los hábitat naturales y se embellezcan los paisajes”, apuntó Fabio Guerrero.

Actualmente el CAVR se especializa en la cría y el manejo de rapaces paseriformes y en la rehabilitación de carnívoros.

Corpoboyacá también hace lo suyo

Según las cifras consolidadas por la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) en el año 2014 fueron rescatados, decomisados o entregados voluntariamente, 99 ejemplares de fauna silvestre, mientras que en el 2015 fueron 103; en 2016, 146; y en 2017un total de 220 animales, en los 87 municipios que integran su jurisdicción.

En 2017 esta autoridad ambiental realizó 85 liberaciones de varias especies, así como 11 reubicaciones. Además informó que se registraron 62 casos de animales que ingresaron muertos o en malas condiciones al Hogar de Paso que tiene esa corporación y que es operado en convenio con la Fundación Universitaria Juan de Castellanos. 

Se adelantan campañas

Actualmente las corporaciones autónomas que tienen asiento en el departamento de Boyacá, junto a la Policía Ambiental, vienen incrementando los controles, adelantado jornadas de capacitación y proyectos educativos en pro de prevenir el tráfico, la tenencia, el maltrato y la caza indiscriminada de la fauna silvestre.

“Se le da a conocer a la comunidad las implicaciones legales que les puede acarrear estas prácticas, las cuales están catalogadas como delito ambiental en el Código Penal”, afirmó el Intendente Luis Antonio Ríos Villamizar, jefe de la Policía Ambiental en Boyacá.


Once encierros conforman la zona de cuarentena para el manejo de grandes, medianos y pequeños mamíferos, al igual que para aves. Este espacio tiene una capacidad para albergar 25 animales. Foto: Prensa Corpochivor.

Villamizar señaló que de enero a junio de 2018 habían sido incautadas por la Policía Ambiental de ese departamento 24 ejemplares de fauna silvestre y se había producido una sola captura.

Las poblaciones en donde más casos se registraron fueron Duitama y Garagoa con seis incautaciones cada una, seguidas por Chiquinquirá, con 5, y Sogamoso, con tres.

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Las aves son los animales más traficados con 17 decomisos, seguidos en una menor proporción por los reptiles y los mamíferos.

En ese mismo lapso de tiempo fueron entregados voluntariamente 12 animales silvestres: cinco en Duitama, tres en Sogamoso y los restantes en las poblaciones de San Pablo de Borbur, Nobsa, Paipa y Tutazá. El Intendente informó que en 2017 se registraron 38 incautaciones de fauna silvestre dentro de su jurisdicción.

Corpochivor desarrolla en este centro capacitaciones en rescate y rehabilitación de fauna silvestre, al igual que en seguimiento y captura de este tipo de especies. Foto: prensa Corpochivor.

“Los municipios donde más se presentaron confiscaciones fueron en Garagoa (11 casos), Duitama (14), Chiquinquirá (3), Paipa (2) y Somondoco (2). Ese año también se realizaron decomisos en los municipios de Moniquirá, Miraflores, Nobsa, Sogamoso, Paéz y Togüí, con un caso cada uno”, apuntó el Jefe de la Policía Ambiental en Boyacá.

Sin embargo, ese año solo fueron capturadas dos personas por ese delito en el municipio de Miraflores.