La degradación de las tierras y la sequía se han convertido en grandes amenazas que afectan a millones de personas. Cada año, el mundo pierde 24.000 millones de toneladas de suelo fértil, según estadísticas que da a conocer Naciones Unidas, en el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía y cuando en Colombia también se celebra el Día Nacional de los Suelos.

Las preocupaciones en torno al tema no son menores, pues los análisis de la ONU indican que la degradación de las tierras secas reduce el producto interno nacional de los países en desarrollo hasta en un 8% cada año.

Dada la importancia de esta problemática, en Colombia se firmó una “Alianza Nacional”, con el  fin de lograr la rehabilitación y restauración de los suelos que presentan algún nivel de degradación mediante la integración de diferentes autoridades ambientales, que trabajarán con la idea de conservarlos.

Se trata de una asociación participativa de entidades públicas, privadas, autoridades ambientales, academia, investigadores e interesados en el estudio de esta situación con miras a lograr la conservación y manejo sostenible del suelo.

La meta del Gobierno es que para el año 2030 se neutralice o disminuya la degradación de la tierra, pues esta es indispensable para la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas que facilitan el desarrollo de actividades como la agricultura, la minería y los asentamientos humanos.

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Sin embargo, el desarrollo de dichas actividades de forma no sostenible sumado al cambio climático está acelerando procesos de degradación del suelo (erosión, salinización y desertificación), los cuales traen como consecuencia no solo un desequilibrio en el sistema natural, sino la afectación de actividades económicas a través de la pérdida de la productividad del suelo y la inseguridad alimentaria.


Regiones priorizadas

Las regiones Caribe y Andina fueron priorizadas para adelantar iniciativas, dado que son los territorios con mayor degradación, de acuerdo con el análisis hecho con base en criterios ambientales, sociales, políticos, económicos y de conflicto.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, algunas de las acciones ejecutadas dentro de este marco evidencian que cerca de 3.000 hectáreas han sido restauradas en las áreas protegidas del departamento del Atlántico, en donde además han sido identificados corredores biológicos en los municipios de Usiacuri, Luruaco y Piojo.

De igual forma, de acuerdo con información de la mencionada cartera, 3.400 hectáreas de suelos han sido rehabilitadas por problemas de deforestación, conflicto por uso y erosión en la cuenca de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, municipios costeros de Canalete, Puerto Escondido y Los Córdobas.

Otras 400.000 hectáreas de bosques han sido conservadas en la cuenca baja de la quebrada Chimicuica y en los municipios de Santa Ana y Santa Bárbara de Pinto, en el departamento del Magdalena, mediante el establecimiento de áreas protegidas y 1.000 más han sido conservadas en cuencas de abastecimiento de acueductos en los municipios de La Paz, Manaure y Agustín Codazzi, en el Cesar. También se han conservado 1.000 hectáreas adicionales en el Parque Los Besotes, en Valledupar.

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En el país, de acuerdo con datos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el uso de más de la mitad de las tierras corresponde a bosques. Es así como de las cerca de 114 millones de hectáreas de tierras que tiene el país, el 53,2% corresponde a bosques; es decir, 60.703.476 hectáreas.

El informe indica que después de los bosques, los territorios ganaderos son los que más área usan con 34.898.456 hectáreas, que representan el 30,6% y los suelos agrícolas que tienen una modesta participación de 4,7% para un total de 5.315.705 de hectáreas.


Desplazamientos 

Según la ONU, se estima que para el 2025, dos tercios del mundo vivirán en condiciones de "estrés hídrico", cuando la demanda supere la oferta durante ciertos períodos, con 1.800 millones de personas que experimentarán escasez de agua. De igual forma, es probable que la migración aumente como resultado de la desertificación, y se estima que, para 2045, será responsable del desplazamiento de unos 135 millones de personas.

Por ese motivo, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas,  considera que es “urgente” cambiar esta tendencia. En su concepto, proteger, restaurar y utilizar la tierra mejor puede reducir la migración forzada, aumentar la seguridad alimentaria y estimular el crecimiento económico.

Recientemente. la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), presentó un informe en el que indica que cada 5 segundos se erosiona una superficie de suelo equivalente a una cancha de fútbol y que si el mundo no actúa ahora, más del 90% de los suelos de la tierra podrían degradarse para el año 2050, poniendo en serio riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas.

Es claro que el cuidado de la tierra también puede ayudar a afrontar la emergencia mundial que plantea el cambio climático.