El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, ubicado en las tupidas y vírgenes selvas de Guaviare y Caquetá, saltó a la fama a mediados del año pasado luego de su ampliación y declaratoria como patrimonio natural y cultural de la humanidad. Colombia conoció por primera vez la majestuosidad de sus montañas rocosas o tepuyes, archipiélagos de biodiversidad que parecen flotar en el bosque milenario, y los pictogramas pintados por los indígenas hace más de 1.200 años en los muros de las montañas, una Capilla Sixtina en medio de la Amazonia colombiana.

Sin embargo, esa belleza solo fue revelada por fotografías y videos, imágenes captadas en su mayoría por los científicos que trabajaron años en lograr su ampliación o por expertos autorizados en ingresar para continuar estudiando su biodiversidad. Sus más de 4,3 millones de hectáreas permanecen ocultas para los turistas que sueñan con observar una de sus mágicas formas. El Parque Nacional de bosque tropical protegido más grande del planeta, el más extenso de las áreas protegidas colombianas o la Maloca del Jaguar, como lo llaman los indígenas, ni siquiera puede ser recorrido por aire. Tiene restringido su espacio aéreo y solo lo pueden sobrevolar aquellos que cuentan con permiso.

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Esa veda aérea cambiará a partir de junio. Parques Nacionales Naturales de Colombia acaba de definir los operadores turísticos autorizados que podrán ofrecerle a los amantes de la naturaleza, nacionales o extranjeros, sobrevuelos por Chiribiquete, decisión en la que participaron la Fuerza Aérea Colombiana y la Aeronáutica Civil.


Foto: María Isabel Henao.

Según Parques Naturales, las personas que deseen realizar sobrevuelos sobre esta área protegida de la Amazonía colombiana, que estarán sujetos a los meses que establezca la entidad para los recorridos por aire, pueden consultar a los estos 19 operadores:

Biodiversidad sin descubrir

Chiribiquete está ubicado el extremo noroccidental de la cuenca amazónica colombiana, en territorios selváticos de los municipios de San José del Guaviare, Miraflores y Calamar en Guaviare y San Vicente del Caguán, Solano y Cartagena del Chairá en Caquetá. Según Parques Nacionales, es una mega reserva que contribuye a mantener los componentes físicos y bióticos de la región, como el Escudo Guayanés, el bacín amazónico de Caquetá, Putumayo y Amazonas y el piedemonte andino.

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Su declaración como patrimonio mixto de la humanidad representa un aporte para la preservación de su biodiversidad y ecosistemas naturales, al igual que la multiplicidad de expresiones culturales de las comunidades indígenas que han vivido en el territorio. Es el sitio con mayor cantidad de pinturas rupestres en todo el del continente americano, una de las zonas más diversas en el mundo en cuanto a fauna acuática y un área protegida conformada por bosques, matorrales, praderas, pastizales y vegetación pionera sobre roca dura.

Los científicos que han tenido el privilegio de caminar por sus tepuyes han publicado varios registros sobre sus habitantes de la fauna y flora, aunque no representan ni la mitad de lo que puede haber en Chiribiquete; la mayoría de su territorio sigue virgen. Entre los datos ya conocidos están 2.138 especies de flora, de las cuales 67 son endémicas de Colombia y 16 exclusivas de Chiribiquete. En las más recientes expediciones fueron identificadas al menos diez especies nuevas para la ciencia.


Foto: Fernando Trujillo.

La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), fundamental en el proceso de ampliación, afirma que como resultado de las tres expediciones científicas recientes fueron registrados 4.854 ejemplares de fauna de 1.676 especies: 5 endémicas, 32 posibles nuevas especies para la ciencia, 57 nuevos registros para Colombia y 28 especies en alguna categoría de amenaza.

“En el área de ampliación de Chiribiquete fueron encontradas 30 especies de mamíferos medianos y grandes, como en mono churuco, 22 de ellas en la cuenca media del río Yarí que tiene hábitats que van desde sabanas y cananguchales. También 53 especies de anfibios, 41 de reptiles como serpientes, lagartos, cocodrilos y tortugas, 216 de peces y 382 de aves provenientes de la planicie amazónica, Orinoquia y región Andina. En Chiribiquete hay evidencias de la presencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario”, dice la FCDS.

En riesgo

Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, es uno de los pocos que ha visitado Chiribiquete. Ya lleva más de 20 expediciones por la zona, lo que le ha permitido conocer parte de la sobredosis de biodiversidad.

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En los tepuyes encontró que a cortas distancias, de no más de siete kilómetros, la vida es totalmente distinta. “En puntos no tan lejanos encontramos diferentes especies de mariposas, aves, murciélagos y anfibios, además de plantas, muchas de las cuales son endémicas. Incluso en canto de los pájaros cambia. En Chiribiquete nada se repite”.


Foto: Fernando Trujillo.

La deforestación está acabando con la riqueza biodiversa aún desconocida y hogar de pueblos indígenas en Chiribiquete. En 2018, la FCDS identificó más de 1.000 hectáreas de bosque desaparecidas por la motosierra, además de una carretera que serpentea por su sector noroccidental. En los últimos tres meses del año pasado, Chiribiquete estuvo entre los Parques Nacionales más críticos: albergó 20 por ciento de las alertas tempranas por deforestación en las áreas protegidas.

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Para Andrade, este panorama es un atentado contra la vida misma. “Los animales dependen de las plantas. Si acabamos con la vegetación en Chiribiquete van a desaparecer especies de la fauna que aún no conocemos. Hoy en día no sabemos a ciencia cierta qué hay allá en términos de biodiversidad y de cultura, ya que en más de la mitad del Parque no se han realizado muestreos. Deforestarlo es ponerle fin a un tesoro planetario”.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.