El sol y el viento podrían convertirse a futuro en las fuentes de las que Colombia se abastecería de energía para sus comunidades. 

Eso es lo que esperan los ambientalistas, pero de igual manera el gobierno, que le apuesta a aumentar, en un lapso de cuatro años, hasta 30 veces más la capacidad instalada de energías renovables no convencionales del país.

La meta, según el Ministerio de Minas y Energía, es pasar de producir 50 megas a 1.500 megas, equivalentes a las que necesitan ciudades como las de Cali y Medellín juntas. 

"En el Gobierno del Presidente Duque tenemos el firme propósito de diversificar, complementar e impulsar la competitividad de nuestra matriz energética. En el primer trimestre de 2019, realizaremos la primera subasta para la comercialización de esta energía a largo plazo", manifestó María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía.

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Para lograrlo la Nación, a través de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) le apunta a otorgar permisos a empresas interesadas en intervenir en este sector. 

En las últimas horas, por ejemplo, la ANLA le expidió a la compañía Vientos del Norte, perteneciente al conglomerado portugués Renovatio Group, tal y como lo registra el Certificado de Reporte del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (CR-SIB), la licencia ambiental para que construya el parque eólico (viento) más grande del país. 

El proyecto denominado ‘Generación de Energía Eólica Alpha‘ será construido en un terreno de 4.100 hectáreas en el corregimiento de Limoncito, municipio de Maicao (La Guajira), en donde serán ubicados 65 aerogeneradores o turbinas, de 3,5 megavatios de potencia cada una, que sumadas completarían una capacidad instalada de entre 200 y 250 megavatios.

La energía producida será conducida a una subestación, que también será edificada, la cual la recogerá del parque eólico y se encargará de conectarla con el Sistema Interconectado Nacional (SIN).

La energía eólica utiliza la fuerza del viento para generar electricidad. Foto: archivo/Semana.com

Rodrigo Suárez Castaño, director de la ANLA, destacó el hecho de que la licencia se entregó con el aval de las comunidades indígenas que residen en el corregimiento de Limoncito. 

De esta forma, este se convierte en el primer proyecto de energía eólica en el que la ANLA participa, pues supera los 100 megavatios de energía.

Adicionalmente, la agencia viene tramitando varias solicitudes de licencia ambiental para dos proyectos de energía eólica y tres de energía solar.

Entre tanto, según el plan de expansión de generación de energía eléctrica adelantado por la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), se estima que en los próximos cinco años La Guajira aporte el 13% de la energía al Sistema Interconectado Nacional, con una producción posible de 3.131 megavatios. 

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En los registros de la Upme se encuentran en cola, además, nueve proyectos eólicos con capacidad para generar 1.160 megavatios en ese departamento. 

De igual forma, en el Cesar se está terminando de construir un parque solar por parte de la empresa Energy Power en el corregimiento de Cuatro Vientos, municipio de El Paso, que generará 86 megavatios de energía solar para 51 empresas de la región. Esta iniciativa será entregada en diciembre próximo. 

"El próximo proyecto arrancará en febrero, en el corregimiento de La Loma, en El paso. Además, existe el interés de empresas chinas de montar alrededor de 1,2 megavatios de energía solar, lo que estaría acorde a la meta que tiene el Plan Nacional de Desarrollo del presidente Duque. Todos estos proyectos están alrededor del área de influencia minera del departamento", apuntó Francisco Ovalle, gobernador del Cesar.

Falta un mayor impulso para las comunidades 

Se calcula que en los próximos cinco años La Guajira aporte el 13% de la energía al Sistema Interconectado Nacional, con una producción posible de 3.131 megavatios. Foto: archivo/Semana.com

Tatiana Roa, integrante de la coordinación nacional de Ríos Vivos Colombia, entidad que viene propendiendo desde hace varios años por la transición energética, los pasos que viene dando el país en este tema son "muy tímidos". 

"El aporte de los proyectos solares y eólicos son muy bajos en el país; hay algunas experiencias de parques eólicos y solares que se están haciendo y eso es positivo, pero debe dársele más relevancia a la sociedad", afirmó. 

Roa considera que la verdadera transformación se dará en la medida que el consumidor final sea el mismo proveedor de su energía.

"En el caso de Alemania, las primeras dos leyes de transición energética le dieron prioridad a la generación alternativa, al otorgársele un precio especial a quienes generaran energía de manera autónoma o comunitaria", manifestó la ambientalista, para quien también es fundamental que las empresas, los constructores y las entidades públicas se personalicen del cambio e implementes esta clase de sistemas en sus oficinas, proyectos urbanísticos y centros comerciales. 

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Para la líder ambiental es fundamental que el gobierno, por ejemplo, estimule el uso de energía solar en los hogares, subsidiando el costo de los paneles. 

A su turno, la ambientalista Diana Giraldo, cree que la promoción de nuevas fuentes de energía, diferentes a las convencionales (carbón y agua), son un avance hacia la transición energética real.

"Sin embargo, es necesario que estos proyectos impliquen además la transformación del modelo energético. No basta con que el gobierno se base en la forma de generar energía, la cual debe corresponder a las necesidades locales de las comunidades afectadas. Así mismo, es fundamental que se respete la cultura de los pueblos locales, por lo que se hace necesario conocer la opinión de las comunidades en donde vayan a impactar los proyectos", expresó Giraldo.