Colombia se consolidó en el 2018 como uno de los países más afectados por la deforestación. Junto a Brasil, Indonesia, República Democrática del Congo y Bolivia, el país fue uno de los que más perdió selvas tropicales, de acuerdo con el último informe del el Instituto de Recursos Mundiales (WRI)

El año pasado, el mundo perdió 12 millones de hectáreas de selvas tropicales, el equivalente a la superficie de Nicaragua, indicó el WRI, entre ellos 3,64 millones de selvas vírgenes, fundamentales para el clima y la biodiversidad.

En el país, la pérdida de selva virgen aumentó 9% entre 2017 y 2018, debido a que el acuerdo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) posibilitó un mayor acceso a algunas zonas.

El análisis hecho por le Instituto coincide con los boletines e informes presentados por el Ideam en el país. En 2016, la tasa de deforestación en el territorio nacional alcanzó las 178.597 hectáreas. Pero, la cifra no paró y aumentó 23 % al año siguiente, llegando casi a las 220.000 hectáreas. Lo preocupante, es que las autorindades y entidades estatales esperan un incremento que puede alcanzar hasta las 280.000 hectáreas debastadas en 2018. El calculo se fundamenta en los boletines de alertas tempranas emitidas por el Ideam, en el cual se evidencia como entre octubre y diciembre el año pasado se arrazó con 43.000 hectáreas de bosque en los departamentos de Meta, Caquetá y Guaviare. Todos parte de la Amazonia colombina. 

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Según este informe anual, realizado por Global Forest Watch, 2018 fue el cuarto peor año en términos de deforestación de la selva tropical, por detrás de 2016, 2017 y 2014. "Es tentador aplaudir un segundo año de bajada tras el pico de 2016", comenta Frances Seymour, de WRI, "pero si observamos los últimos 18 años, está claro que la tendencia mundial sigue al alza".

La pérdida de selvas tropicales vírgenes representa una superficie equivalente a la de Bélgica. 

"Son las selvas que tienen mayor impacto en términos de emisiones de carbono y de biodiversidad", destacó Mikaela Weisse, también del WRI, pues estos espacios almacenan dióxido de carbono y albergan una importante fauna y flora.

El ritmo de destrucción de las selvas vírgenes es muy inquietante en República Democrática del Congo (RDC), mientras que se desaceleró en un 63% en Indonesia gracias a medidas gubernamentales y a dos años relativamente húmedos, que hicieron disminuir los incendios. Sin embargo el fenómeno El Niño podría tener efectos negativos para 2019.

Brasil es el país que perdió más superficie de selvas vírgenes, por delante de la RDC e Indonesia.

Amazonia brasileña

Según la ONG Imazon, la deforestación en Amazonia brasileña aumentó 54  en enero de 2019, con relación a enero de 2018. 

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Especialistas aseguran que situación podría empeorar tras la llegada al poder del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, que ha prometido priorizar el agronegocio frente a lo que considera un ambientalismo "extremo" por parte de organismos fiscalizadores y ONGs. 

Tras la publicación del informe de WRI, el gobierno brasileño afirmó en una nota enviada a la AFP que el país "está firmemente comprometido en conciliar la producción agrícola y la preservación ambiental. Somos un ejemplo de que esa conciliación es no sólo deseable, sino también totalmente alcanzable".  

Según esa nota del Ministerio de Relaciones Exteriores, "el 66 % del suelo del país está destinado a la protección y preservación de la vegetación nativa. La agricultura ocupa 9 % del territorio y la ganadería un 20 %". 

WRI señala también la situación en Ghana y en Costa de Marfil, los países que perdieron más porcentaje de selva virgen entre 2017 y 2018, un 60 % y 26 %, respectivamente.