Adornada con color pardo y grisáceo en su cabeza, cuello y dorso, la pava caucana (Penelope Perspicax), desfila por los bosques nubosos. 

El Cauca, Risaralda, Valle del Cauca y Quindío son los departamentos que tienen la fortuna de disfrutar de la presencia de esta ave endémica, de pico negro y patas rojas.

Foto: Mauricio "EL PATO" Salcedo / WCS.

En estas regiones del país, esta ave de unos 76 centímetros de longitud, habita entre los 1.200 y los 2.100 metros sobre el nivel del mar, específicamente en los bosques subandinos, de acuerdo con la oenegé Wildlife Conservation Society (WCS).

La Penelope Perspicax, de acuerdo con el Plan de Conservación de la especie, puede avistarse solitaria, en parejas o en grupos familiares. En ocasiones, pueden verse hasta 30 de ellas congregadas en grupos de alimentación.

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Su alimentación está basada principalmente en frutos. Por esta razón, la especie resulta crucial para la regeneración de los bosques en los que habita, ya que se encarga de la dispersión de semillas.

Foto: Mauricio "EL PATO" Salcedo / WCS. 

En menor medida, también se alimenta de los insectos que encuentra en las hojas y las flores.

Esta ave colombiana está muy cerca de ingresar al listados de los animales extintos debido a la pérdida de su hábitat, la cacería, el turismo no regulado y la deforestación. De hecho, se encuentra listada como una especie en peligro de extinción, por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

De acuerdo con Parques Nacionales Naturales (PNN), para el año 2002, se estimaba que el 95 por ciento del hábitat de esta especie había desaparecido, por lo que se empezaron a tomar medidas con el fin de proteger la especie.

Foto: Mauricio "EL PATO" Salcedo / WCS. 

En 2006, la Fundación EcoAndina/WCS Colombia y el Instituto Alexander von Humboldt realizaron la publicación del primer Plan de Conservación de esta especie. Este contiene 34 acciones de conservación encaminadas en aumentar su población o interconectarlas, así como reducir su mortalidad por la caza ilegal. Este último, debido a que, según describe WCS, su carne, es un “recurso que ha estado en la mira de los cazadores desde vieja data”.

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Más adelante, en 2017, se realizó la actualización del plan de manejo por parte de la Asociación Calidris y WCS. Para este propósito, como describe este documento, se hizo un recaudo de información sobre el animal y se tuvieron en cuenta artículos de revistas científicas, así como reportes técnicos, tesis y “documentos de Corporaciones Autónomas Regionales, Parques Nacionales y otras instituciones que  se encuentran en el área de distribución de la especie”.

Foto: Mauricio "EL PATO" Salcedo / WCS. 

También se hizo la instalación de la mesa nacional de trabajo de la pava, una red cuyo objetivo es el de hacer seguimiento al plan de conservación de la ave. Según describe la Asociación para el Estudio y la Conservación de las Aves en Colombia (Calidris), con esta mesa también se espera que se facilite el intercambio de información de la especie para así coordinar acciones a nivel nacional.

La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la Fundación Zoológico de Cali, la Asociación Calidris, WCS Colombia, el Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, el Parque Nacional Natural Farallones de Cali, las territoriales Andes Occidentales y Pacífico de Parques Nacionales Naturales, son los miembros de esta mesa.

Foto: Mauricio "EL PATO" Salcedo / WCS. 

*Con información de WCS