Inmóviles, atadas de patas y tendidas en el piso fueron halladas 51 iguanas en el municipio de Pueblo Bello, Cesar.

Los uniformados de la Policía y el Ejército que las descubrieron se sorprendieron al observar las condiciones en las que se encontraban. Un hombre fue acusado de este vil acto. El sujeto fue capturado y puesto a disposición de las autoridades por el delito de tráfico de fauna silvestre, que contempla penas entre 48 y 108 meses de cárcel y hasta multas de 35.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, según la Ley 1453 de 2011.

Entre tanto, las iguanas fueron trasladadas a una de las área protegidas que tiene bajo su cargo la Corporación Autónoma del Cesar. Así lo dio a conocer la Red de Fauna y Flora del Cesar, que informó, además, que en 2019 fueron incautadas 64,8 kilogramos de carne de iguana morrocoy, tortuga hicotea y marina, al igual que fueron decomisados 10.149 huevos de iguana. Entre tanto, 808 reptiles fueron rescatados o recuperados por la Red de Fauna de Corpocesar. 

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Las iguanas se aparean a final del año y justo durante la semana mayor están a punto de desovar. Antes de que esto suceda son cazadas para extraerles sus huevos, que se venden especialmente a los viajeros en las carreteras. Tras sacarles los huevos, los cazadores abandonan a las hembras con el vientre abierto o rellenas de piedras. 

No son las únicas

Las tortugas hembras hicoteas son las más cazadas en Semana Santa debido a su tamaño, que al ser mayor que el del macho produce más carne. La tortuga hicotea es la que más se consume en la Costa Atlántica, pues su hábitat natural son las zonas cenagosas.

En otras regiones del país es más apetecida la tortuga de río. En cualquiera de los casos se incendian las ciénagas para obligarlas a salir. 

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Mientras que las babillas son cazadas por su piel, la cual es comercializada en Europa, Estados Unidos y Asia. También son sacrificadas por las comunidades como retaliación por comerse sus animales domésticos. En Semana Santa su carne se vende como pescado seco. La mayor población de este reptil se concentra en el Magdalena Medio y aunque su tráfico ilegal se ha reducido, aún es capturada por sus huevos y crías. 

También por esta época se cazan águilas migratorias como denominada cuaresmera, que viaja 10.000 kilómetros, en promedio desde Canadá y Estados Unidos, para llegar al cañón del Combeima, en Tolima, en donde son cazadas para ser consumidas como alimento debido a que se les atribuyen propiedades afrodisíacas y medicinales. También son cazadas por deporte. Son asesinadas cuando descansan en las copas de los árboles o en el momento en que bajan a alimentarse. Se les llama cuaresmeras por la época en la que aparecen en el país.

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El chigüiro es otro de los animales perseguido por los cazadores por su piel y carne magra, de fuerte olor y buena calidad. Se encuentra principalmente en la Orinoquia y su tráfico ilegal se extiende hasta Venezuela, donde se consume la carne por esta época.

El tráfico en cifras

En 2018 fueron incautados 34.794 ejemplares de fauna silvestre, mientras que en 2019 la cifra llegó a 18.409 en todo el país, según la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía. En lo corrido de 2020 se han registrado 3.534 incautaciones. 

Putumayo, Sucre, Córdoba, Montería, Cesar, Amazonas, Bolívar y Magdalena son los departamentos en los cuales se evidencia mayor tráfico de fauna silvestre en Semana Santa. 

Las especies más traficadas en Colombia, según la Policía, son las tortugas hicotea y morrocoy, al igual que las iguanas, el periquito bronceado, la lora común, la cotorra cheja, las ardilla, el mono tití gris, el mico maicero, las ranas, los canarios y el perico real. El país al que más se envía fauna silvestre colombiana de manera ilegal es China. 

Para la vigencia 2018 se adelantaron 3.277 capturas por tráfico ilegal de fauna silvestre y para el año 2019, un total de 2.639.