En Colombia hay solo una plantación de té, ubicada en el corregimiento de Bitaco, en el Valle del Cauca. Sus cultivos están rodeados de vegetación y bosques nativos que, además de convertir el lugar en una joya ambiental, les ha permitido a las comunidades empoderarse de la necesidad de conservar estas áreas que se han convertido en un corredor estratégico para el paso de especies.

La empresa Agrícola Himalaya, ha sido la responsable de agregarle valor a una región que enfrenta dificultades económicas. A través de la Fundación Agrícola Himalaya, se ha dedicado a cuidar esta zona en donde nacen las aguas que surten al municipio de La Cumbre y parte de las poblaciones de Dagua y Yumbo. Allí nace el río Bitaco.

Los cultivos de té se encuentran ubicados en un área de bosque de niebla que pertenece a la Reserva Forestal Protectora del Río Bitaco, otras reservas privadas, una de ellas la Reserva Natural Himalaya, ecosistemas que conforman un gran paisaje, cobijado regularmente por el manto de la niebla. Allí hay cerca de 70 hectáreas sembradas de un producto que en los establecimientos comerciales se puede reconocer con la marcas Hindú y Bitaco, de las cuales la compañía exporta aproximadamente un 12% de la producción. 

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Se trata de una joya ambiental que se ha convertido en el hogar de gran variedad de especies de aves, mamíferos, anfibios e insectos; además de ser un corredor estratégico para las especies nativas.

La gerente de la Fundación, Carlota Llanos, dice que esta área es clave en la  producción de agua, de ahí la necesidad de cuidarla, un trabajo que de forma conjunta realiza la Fundación con miembros de la comunidad, que además de laborar en la empresa trabajan para preservar esta zona que ya hace parte del Registro Nacional de Áreas Protegidas. 

Agrícola Himalaya cuenta con 200 hectáreas de terreno, de las cuales 100 corresponden a bosque nativo y 67 están sembradas con plantas de té. Para Llanos, la generación de valor de una empresa debe estar ligada con un concepto de sostenibilidad. “Si tú no cuidas el planeta, no cuidas a la gente, no trabajas por un desarrollo rural sostenible, generar valor económico solamente no tiene sentido y tampoco es ético”, manifiesta.  

Biodiversidad creciente

El año pasado, la Fundación junto con habitantes de la comunidad sembraron 20.983 árboles de especies nativas, de los cuales en vivero se encuentran disponibles cerca de 12.000. Adicional a esto, 7 hectáreas de bosque fueron reforestadas en 23 predios.

Una de las apuestas fue la creación de un vivero de 100 especies nativas, con el que buscan crear un corredor biológico para descontaminar la cuenca alta y media del río Bitaco. 

Carlota Llanos, manifiesta que el objetivo es convertirse en proveedores del cien por ciento de los árboles que se necesite sembrar en Bitaco para crear su corredor biológico. El bosque regula el agua, así que si se cuida habrá vida para todos. Trabajamos con seis juntas de acción comunal para que haya un apropiamiento de la comunidad sobre su territorio”, explica la directiva, quien precisa que cada año siembran alrededor de 15.000 árboles. 

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En la reserva de aproximadamente 170 hectáreas, la biodiversidad reportada está compuesta por 256 especies de aves, 28 de anfibios, 23 de reptiles, 28 de mamíferos y 772 especies de flora, entre ellas, más de 150 de orquídeas.  Allí también nace el río Bitaco -principal fuente de agua del corregimiento-, donde empieza la cuenca del pacífico.

Himalaya ha venido trabajando de la mano de la fundación alemana Misereor, que desde hace unos cuatro años ha cofinanciado un proyecto que a través de medidas pedagógicas, medioambientales y organizativas contribuye a mejoramientos sostenibles en 7 comunidades de Bitaco. La idea es que las familias empiecen a pensar en proyectos acordes con el territorio y la identidad de esta joya ambiental. 

Además de su cultivo tradicional, la empresa productora de té, decidió apostarle hace unos tres años a la siembra de producto orgánico, elaborándolo con las mejores prácticas y comenzó a vender el té gourmet con la marca Bitaco que ya es comercializada en Alemania, Francia y Estados Unidos, entre otros.  La empresa genera 67 puestos de trabajo directos en esta región y por la unidad del producto gourmet, la Andi le dio la distinción de empresa inspiradora. 

Carlota LLanos tiene claro que todo lo que viene trabajando la empresa no es otra cosa que un modelo de desarrollo rural sostenible, pues estas zonas rurales no se logran sacar adelante sino produciendo y elaborando productos  de valor agregado, los cuales se deben hacer con buenas prácticas porque es la forma de cuidar no solo el medio ambiente sino a los humanos.

Emprendimiento en Bitaco

Recientemente, la Fundación Agrícola Himalaya anunció el lanzamiento de un segundo proyecto llamado “Tejiendo futuro”, en alianza con la misma fundación alemana, el cual busca contribuir a la mejora de calidad de vida de las comunidades campesinas de Bitaco, a través de asociatividad, el emprendimiento y la gestión ambiental.

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Llanos dice que es importante que las familias emprendan y por ello comenzarán a apoyar 150 emprendimientos en los que se priorizarán jóvenes y mujeres, con la idea de generar mayores ingresos en la región y que las nuevas generaciones se queden en la población y no migren a otros lugares y ciudades del país. 

Y si bien Llanos considera que la Fundación no es suficiente para ayudar a enfrentar la problemática que tiene la zona, lo que sí es cierto es que han venido dando los pasos necesarios para ayudar a las comunidades a empoderarse a aprender el manejo, por ejemplo, de las aguas residuales, de desechos y otras actividades que son clave no solo en la búsqueda de salidas económicas, sino en la protección del medio ambiente.  También desarrollan proyectos en materia educativa, con el fin de fortalecer habilidades artísticas de los miembros de la comunidad y a partir de allí generar otras oportunidades de vida.