Los modelos actuales de producción deben replantearse, pues no sólo arrastran a las diversas regiones del mundo hacia la catástrofe climática, sino que agudiza la desigualdad social y acercan a las comunidades a conflictos cada vez más complejos.

Esta es una de las principales conclusiones de los estudios realizados por el grupo de trabajo del Proyecto Regional Transformación Social-Ecológica (FES Transformación), del cual forman parte expertos de 14 países de Latinoamérica y en el que se analiza la necesidad de que las naciones superen la dependencia de la explotación de los recursos naturales. 

“La FES convocó a este grupo en por lo menos 15 reuniones multidisciplinarias desde 2015 para discutir cómo se puede superar esta dependencia y cómo se puede llegar a otro tipo de desarrollo que sea armónico con el Acuerdo de París y con los Objetivo de Desarrollo Sostenible”, expuso el director de la FES Transformación, Christian Denzin.  

Según el directivo, de esta organización que promueve políticas públicas socialmente justas y ecológicamente sustentables en la región, América Latina, con bastos recursos naturales, 20% de las áreas clave de biodiversidad del planeta, más de 30% de los recursos disponibles de agua dulce y hogar de 112 mil especies de semillas, mamíferos, reptiles, aves y anfibios, jugará un papel determinante para iniciar esta transformación, con la idea de hacerle frente a los efectos generados por el cambio climático. 

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Las conclusiones de los expertos en torno a este tema que es clave para el futuro del planeta y en los planes de evitar que se siga incrementando la temperatura de la tierra,  se darán a conocer en el marco del foro “Hacia la Transformación Social-Ecológica en América Latina y México”, organizado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung y la FES Transformación, que se lleva a cabo el 30 septiembre y primero de octubre en Ciudad de México.

Allí se presentará el libro Esto no da para más – Hacia la Transformación Social-Ecológica en América Latina, resultado del trabajo realizado durante cuatro años y en cuya  edición participaron profesores, académicos, miembros de la sociedad civil; además de exministros y representantes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Graves consecuencias

Los análisis indican que de no controlarse el calentamiento global y el cambio climático, más de 25 mil especies de animales y plantas estarían en peligro de extinción, con la pérdida de 60% de los insectos y 40% de los vertebrados; la antesala del sexto gran evento de extinción de especies en el planeta.

 “Con todas estas consecuencias, hoy podemos asegurar que el grave problema de América Latina, al igual que a nivel global es el cambio climático que pone en crisis la sobrevivencia del género humano;  a lo que se suman los problemas desigualdad y de la pobreza”, advirtió el doctor en Estudios Regionales, Alfonso Iracheta.

 “Partimos de la consideración de que vivimos un cambio de época en el que las actividades humanas tienen un impacto profundo en el planeta y los desequilibrios se han agudizado como consecuencia de distintos procesos históricos de larga duración, especialmente debido al auge del régimen económico vigente de acumulación ilimitada de capital”, planteó Denzin.

Ejes de transformación

La FES Transformación interesada en evitar y transformar esta amenaza plantea cuatro ejes de transformación social y ecológica en América Latina, una región en la que 80% de su población vive en las ciudades y enfrenta escenarios de profundas desigualdades multidimensionales.

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Son cuatro los ámbitos frente a los cuales se realizan planteamientos. En el de las instituciones, se propone fortalecer el Estado democrático y social de derecho; en el de economía, el planteamiento apunta hacia su diversificación, desconcentración, inclusividad y resiliencia; en el del territorio y las ciudades, la propuesta es la recuperación de su planeación, ordenamiento y gestión pública y; por último, en el ámbito de la educación y la cultura, se debe trabajar en la transformación de los patrones de consumo, el fomento del aprendizaje, la innovación científico-técnica y la democracia cultural.

Para el director de la FES Transformación, el tiempo apremia al recordar que para lograr la meta menos ambiciosa de 2°C, las emisiones de dióxido de carbono deberán reducirse en un 25% para 2030, con la meta de lograr emisiones netas cero en el horizonte del año 2070.