Dando cumplimiento a la sentencia del Consejo de Estado en torno a la descontaminación del Río Bogotá, en la cual se plantea la necesidad de construir y operar un importante número de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (Ptar) a lo largo del afluente hídrico, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca avanza en la inauguración de algunas de ellas, así como en la construcción de otras.

Así lo dio a conocer la entidad al indicar que este jueves se puso en funcionamiento la Ptar de Bojacá, proyecto al que se destinaron $9.977 millones, de los cuales la Corporación aportó $9.317 millones y el municipio, $660.000 millones.

Esta planta está ubicada a un kilómetro del  casco urbano y tratará un caudal de 21 litros por  segundo, beneficiando a más de 12 mil habitantes. Además reducirá la carga contaminante del humedal El Junco, afluente del río Bojacá y éste del río Bogotá.

A esta se sumará la Tocancipá, que entrará en funcionamiento este sábado, según dio a conocer el propio director de la entidad, Néstor Franco, quien señaló que producto de la cofinanciación que brinda la Corporación se ha venido trabajando en la reparación y construcción de nuevas plantas con sistemas de tratamiento secundario. Precisó que ya están en operación las de los municipios de Guatavita y Gachancipá.

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La proyección de la CAR es que en el segundo semestre de este año entren en funcionamiento las Ptar de Mosquera, que ya está a punto de hacerlo, la de Madrid que tiene un avance de 90 por ciento.

Además, ya se cerraron los diseños de detalle de lo que ha de ser la planta de Facatativá, la Ptar Chía II, que también se encuentra avanzada y Franco espera que esté lista antes de finalizar el año; la de Cajicá que está arrancando obra y la de Zipaquirá que tiene más de un 80 por ciento de adelanto y también  se espera que inicie actividades antes de finalizar el presente año.

Con esta Ptar se garantiza el tratamiento de aguas residuales de la población por un periodo de 30 años y se da cumplimiento a la sentencia del río Bogotá al ayudar a descontaminar la quebrada el Amoladero y el Río Negro que son afluentes de este cuerpo de agua. El valor de la obra es de $69.063 millones  y para el mismo la CAR realizó un aporte de 97%.

También se espera que se pueda garantizar la construcción de la Ptar Sopó y la de Girardot que, según dice, Franco, son fundamentales dentro del sistema. En la lista también están las de Villapinzón, Sopó y Suesca, entre otras.

En el caso de Villapinzón, este es un municipio que no cuenta con una planta de tratamiento. En 2017 se firmó el convenio entre la CAR, Empresas Públicas de Cundinamarca y el municipio, para poner en marcha el proyecto, a cuyos diseños es necesario hacerles ajustes, pues fueron realizados en 2009.

El acuerdo contempla tres fases. La primera es precisamente el ajuste a los estudios y diseños, la segunda fase es la construcción a partir de los ajustes hechos y la tercera es la entrega del proyecto. Una primera proyección del costo de la planta era de 10.000 millones de pesos, pero se estima que esta cifra podría duplicarse.


Canoas, en firme

La CAR también anunció recientemente que prevé que antes de que entre en vigencia la Ley de Garantías se firme el convenio de cofinanciación para la construcción de la Ptar Canoas, la cual permitirá descontaminar el 70% de este cuerpo de agua.

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Según la Corporación, estas son obras que van en cumplimiento de los compromisos adquiridos para recuperar el Río Bogotá, pues la CAR está construyendo toda una línea de plantas de tratamiento a lo largo del río, que serán la garantía para que este afluente pueda ser descontaminado.

Hoy Cundinamarca cuenta con 64 plantas de tratamiento de aguas residuales, pero se requiere de otro número importante de ellas, para poder cumplir con el objetivo de descontaminar el mencionado cuerpo de agua.

Laguna de Fúquene

En Boyacá, también arrancó operaciones la Ptar de San Miguel de Sema, que mejorará la calidad del agua en la laguna de Fúquene. Con esta planta se busca mejorar las condiciones del vertimiento sobre la quebrada Santa Ana, tributaria del mencionado cuerpo de agua. 

Para las obras de mejoramiento y optimización se efectúo una inversión superior a los $975.853 millones, de los cuales la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca comprometió el 96%  y el Municipio el 4% restante. Los estudios y diseños fueron financiados entre la Gobernación de Boyacá y el municipio.

La nueva planta tiene capacidad para tratar 1,95 litros de agua por segundo, beneficiando a una población de más de 800 habitantes del casco urbano del municipio boyacense, proyectados para el año 2043.