Aunque es originaria de la India, la pimienta comenzó a sembrarse en el Putumayo desde hace por lo menos tres décadas, como una alternativa para sustituir cultivos ilícitos.  Sin embargo, hoy más allá de ser un símbolo del desarrollo económico y social de esta región del país, se ha convertido en una salida en procesos de restitución, además de ganar especio en grandes cadenas de restaurantes como Crepes & Waffles.

A través de un proyecto de emprendimiento del que hoy forman parte 68 familias que retornaron a sus territorios para iniciar de nuevo y hacer del campo su empresa, se desarrolla Pimienta Calidad Putumayo, una iniciativa apoyada por la Unidad de Restitución de Tierras, la Embajada de Suecia y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Colombia con el objetivo de asegurar su sustento y la sostenibilidad de los procesos de restitución. 

La pimienta de Putumayo tiene unos atributos propios del territorio amazónico que la hacen diferente. Uno de ellos es su alto contenido de piperina, el compuesto que le da el picor. Esto sumado a la esperanza de cambio que tienen las comunidades rurales víctimas del conflicto, la han llevado a convertirse en una de las mejores formas en las que muchas familias encuentran la posibilidad de iniciar una nueva vida. 

Pedro Culchac, miembro de la Asociación Agropimentera del Valle del Guamuez (ASAPIV) y encargado de la comercialización de la pimienta, considera que ahora estas personas tienen un mejor sustento y pueden tener una vida digna al lado de los suyos, con este proyecto productivo. 

Estas alternativas de sustitución cada vez se fortalecen más, pues no solo son estas familias las que dependen económicamente de este emprendimiento, sino que a hay por lo menos otras 100 que hacen parte del mismo; es decir, que más de 160 familias encuentran en la pimienta su forma de vida y de salir adelante con sus familias. 

Estos empresarios del campo han logrado mejorar la productividad de sus cultivos, desarrollar sus capacidades sociales, fortalecer sus habilidades comerciales y empresariales al punto de ser los gestores de un nuevo modelo asociativo territorial que vincula a diferentes asociaciones pimenteras del departamento para, en lugar de competir, unirse en torno a dos objetivos: abastecer la demanda de pimienta del país, la cual alcanza unas 730 toneladas mensuales y posicionarse en los mercados internacionales.  

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José Gómez, especialista en proyectos productivos de la FAO, considera que se trata de una iniciativa que ha permitido lograr un modelo de diversificación, producto de una articulación de actores en el territorio. 

Con este proceso se busca consolidar escenarios que ofrezcan calidad de vida favorables, en zonas afectadas por la violencia. La idea está pensada para que los campesinos, con apoyo del Estado y la cooperación internacional, dejen los cultivos ilícitos y reconstruyan social y económicamente su región, afectada por la influencia de los grupos armados ilegales y su lucha por el control territorial”..

Resultados a la vista

Los resultados del trabajo no se han hecho esperar, pues ya las familias han obtenido certificaciones en Buenas Prácticas Agrícolas para más de 40 predios y 35 están en el proceso de obtenerlos. A esto se adiciona que el 99% han establecido sistemas agroforestales en los que siembran árboles para que la pimienta, que es una planta trepadora, tenga un soporte para su crecimiento. Los campesinos han sembrado árboles como el búcaro o el matarratón.

En Putumayo hay por lo menos 1.000 hectáreas sembradas con pimienta. Foto: FAO

El proceso llevado a cabo ya comienza a generar resultados en la demanda por parte de cadenas de restaurantes reconocidas como es el caso de Creppes & Waffles. Felipe Macía, director de Sostenibilidad de esta compañía considera que estos campesinos están cultivando una pimienta muy aromática, con notas cítricas, muy superior a la que esta empresa estaba importando. “Tenemos una deuda histórica con ellos, que son los guardianes del territorio, de la cultura y del alimento”, dice. 

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Pero si en Colombia es apetecido el producto, en el exterior también tiene sus adeptos.  Romain Laly, catador y exportador francés, viajó en febrero de 2018 al Putumayo, se llevó algunas muestras para Europa y allí se las ensen~ó a reconocidos chefs de Francia, algunos de ellos con estrellas Micheli´n, quienes quedaron sorprendidos con el aroma e incluso algunos de ellos se atrevieron a afirmar que tenía mejor olor que que la pimienta originaria de  Tellicherry, en la India, considerada la mejor pimienta del mundo, contó recientemente Laly.

Según José Gómez, uno de los objetivos del proyecto de emprendimiento de pimienta es buscar que tenga una denominación de origen.  “Este es el departamento productor de las mejores pimientas dadas las condiciones del terreno”, considera. A su juicio, esta es una oportunidad de desarrollo alternativo, pues hay alrededor de 1.000 hectáreas que están sembradas con esta semilla.