Mostrar indicadores de sostenibilidad va más allá de rendir cuentas. Medir lo que las organizaciones hacen en este aspecto brinda la posibilidad de tener una visión integrada y generar valor de mediano y largo plazo. No hay que olvidar que los clientes y los consumidores exigen cada vez más.

Según el Global Reporting Initiative (GRI), organización que mide estos estándares en el mundo y que trabaja de forma directa en el país desde hace cinco años, en Colombia 204 empresas grandes reportan sus indicadores de sostenibilidad. Ahora busca que no solo las compañías de gran tamaño se comprometan con el tema, sino que apoyen a sus cadenas de suministro: las pymes.

“Actualmente, la economía mundial está basada casi en un 90 % en el trabajo realizado por medianas y pequeñas empresas, razón por la cual es muy importante que estos actores se sumen al compromiso de velar por una economía global sostenible”, dice Andrea Pradilla, directora del GRI para Hispanoamérica.

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Las compañías se embarcan en un índice de sostenibilidad por varias razones. Por un lado, está el aspecto ético, que exige mostrar su trabajo de forma más transparente de cara no solo a sus socios e inversionistas, sino hacia los consumidores. Por el otro, el de los negocios, que se traduce en beneficios internos y externos.

En cuanto a los internos, las empresas pueden mejorar su visión y su estrategia. Validar este tipo de indicadores permite descubrir ineficiencias y realizar avances en aspectos como la atracción y retención de talento. Hoy las personas quieren trabajar en organizaciones que tengan bien definido y alineado su propósito.

En los externos, hay que medirse en sostenibilidad por reputación y generación de confianza, claves en un mundo globalizado. Validar estos indicadores no solo ayuda a fortalecer y hacer más transparente las relaciones con los clientes. También permite, por ejemplo, obtener financiación, pues cada día más programas e iniciativas tienden a favorecer a las compañías que hacen bien su trabajo en este aspecto. Es la nueva manera de hacer negocios y ser competitivos.

El país avanza en el tema y, aunque hay tareas pendientes, los resultados comienzan a aparecer. En 2014, el GRI decidió montar su oficina regional en Colombia y desde ese momento comenzó a generar conciencia de la importancia de rendir cuentas en materia de sostenibilidad. “Cuando llegamos, muchas empresas grandes todavía se preguntaban si hacían o no rendición de cuentas en sostenibilidad, pero no se interrogaban si presentaban o no balances financieros”, dice Pradilla. Para él estas decisiones deben venir incluso desde las mismas juntas directivas.

Programa para pymes

A partir de 2016, con la financiación del Programa Suizo de Cooperación al Desarrollo Económico en Colombia, el GRI lanzó el Programa de Negocios Competitivos para pequeñas y medianas organizaciones. Esta iniciativa busca motivarlas a comprometerse con el desarrollo de reportes de sostenibilidad.

El programa busca que puedan identificar, medir, gestionar y comunicar los aportes e impactos en sostenibilidad. Y de paso sumar valor a su operación, al fortalecer la relación con sus compradores y otros grupos de interés. “Si las pymes son responsables de más del 70 % del empleo del país, también deben serlo de los impactos positivos y negativos que generan desde el punto de vista social, ambiental y económico”, considera Pradilla.

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El proyecto en Colombia tiene la meta puesta en que 500 pymes presenten sus reportes de sostenibilidad con estándares GRI. Y que realicen procesos de mejora continua en los aspectos en los que no estén siendo eficientes, en los que tengan impactos negativos y, además, puedan brindar información a sus clientes con respecto a temas prioritarios para ellos.

La iniciativa cuenta con 15 socios implementadores en varios modelos. Uno de ellos, el de empresa grande consciente, requiere conocer su cadena de suministro y sus impactos ambientales, sociales y económicos, por lo que acompaña a las pymes en el proceso. Vienen haciendo esta labor compañías como Telefónica, Acesco, Frontera y Corona, entre otras.

Otro modelo apunta a que si las empresas no tienen la capacidad de implementar los reportes, buscan a un tercero representado, principalmente, en agremiaciones, que brindan el acompañamiento. Una tercera forma es la asesoría de universidades como el Externado de Colombia y la del Norte, que vienen trabajando con pymes en el tema. También está el de las instituciones estatales. El Ministerio de Hacienda, por ejemplo, se convierte en socio implementador para ayudar a las compañías de las cuales es accionista mayoritario. Esta iniciativa arranca en el mes de marzo.

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“Sabemos que el proceso les dará la oportunidad a las empresas de conocerse mejor, fortalecer sus procesos de gestión, y consolidarse como proveedores confiables y comprometidos con la sostenibilidad”, manifiesta Pradilla.

En Colombia, los reportes de sostenibilidad no son obligatorios. Pero como la transparencia es la mejor manera de generar confianza, entrar en estos procesos les permite a las pequeñas y medianas compañías hacer parte de un club del que seguramente saldrán muy beneficiadas.