Preocupantes resultados arroja una investigación realizada en torno a poblaciones de aves en bosques amazónicos que no han sido intervenidos. El estudio indica que si bien a nivel de paisaje no han tenido grandes cambios ni pérdidas de cobertura, lo que sí se evidencia es que un gran número de especies dejaron de ser comunes. 

Hay un grupo muy específico de aves que se ha visto afectado: son aquellas especies que habitan los estratos inferiores del sotobosque, es decir, que están más cerca del suelo. "No conocemos las causas, pero durante el desarrollo de la investigación pudimos descartar factores que estuvieran promoviendo este fenómeno. Concluimos que no se debía a especies invasoras, parásitos o enfermedades; tampoco al aumento de poblaciones de mamíferos grandes que puedan alterar el hábitat de estas especies”, indicó la investigadora y bióloga del Instituto Humboldt, Angélica Hernández Palma, quien hizo parte del estudio. 

El análisis que se realizó en la Amazonia brasileña y fue liderada por científicos de la Universidad Estatal de Louisiana en los Estados Unidos de América, indica que de las 79 especies de aves analizadas en el bosque primario amazónico en estado de conservación, ubicado a 80 kilómetros al norte de Manaos en Brasil, cerca del 50 por ciento son ahora menos comunes que hace 35 años.

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Los resultados de la investigación realizada en el área de estudio del Proyecto de Dinámica Biológica de los Fragmentos Forestales no son halagadores. Hernández Palma dice que debido al periodo de tiempo que abarca (35 años), este informe ha permitido monitorear cambios que no son evidentes, ya que si el bosque no ha sufrido ningún disturbio, se espera que las especies se mantengan.


 La investigación se llevó a cabo en tres parcelas de 15.000 hectáreas en bosque de terra firme, en Manaos, al norte de Brasil.
 

Características de las aves desaparecidas

Lo cierto es que las especies de aves que se han perdido tienen una estrategia específica de búsqueda de recursos alimenticios o forrajeo, lo cual podría indicar que las causas se deben a cambios en la disponibilidad de los alimentos. “Es posible que no estén encontrando sus presas fácilmente por cambios en la estructura de sus microhábitats, el suelo y el bosque. Todo apunta a la estrategia de forrajeo. Debido a que los árboles están creciendo más, caen con mucha frecuencia hojas, ramas, y cortezas al suelo, impidiéndoles acceder con facilidad al alimento”, indicó la investigadora.

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El estudio señala que debido al cambio del clima caracterizado por temperaturas más altas y épocas más secas, hay otras especies cuyas poblaciones están en aumento. "Mientras vemos desaparecer aves estrictamente insectívoras, otras cuya dieta incluye frutas demuestran su adaptabilidad a las nuevas condiciones del sistema. De las 79 especies estudiadas, cinco están en aumento", dijo la investigadora, quien precisó que la investigación se llevó a cabo en tres parcelas de 15.000 hectáreas, en Manaos al norte de Brasil.

Un total de 79 especies de aves fueron analizadas durante 35 años. Foto: Instituto Humboldt

 Para la investigadora, los retos por conservar la selva tropical más grande del mundo son enormes. Según el nuevo reporte trimestral de deforestación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), entre enero y marzo de 2020 se deforestaron alrededor de 64.000 hectáreas de bosque en la región amazónica colombiana, especialmente en Caquetá, con 25.064 hectáreas; Meta, 24.288 hectáreas y Guaviare, 14.417 hectáreas. 

“Si esto está ocurriendo en lugares del planeta donde la interferencia humana es poca, es importante reflexionar sobre lo que puede estar pasando en nuestra Amazonía, donde la tasa de deforestación ha aumentado considerablemente en los últimos años”, concluyó la investigadora.