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AFP

La asociación internacional Tropical Forest Alliance (TFA) hizo un llamado "urgente" a cesar la "guerra" contra los bosques, como llama a la deforestación, que en 2018 acabó con un área de selvas equivalente a la superficie de Nicaragua.

"Tenemos que actuar ya y debemos hacerlo con mucha más urgencia que hasta ahora", dijo el director de TFA, Justin Adams, al término de la reunión anual de la organización que se celebra desde el lunes y hasta este miércoles en Bogotá.

Adams aseguró que es "urgente" evitar el "colapso ecológico" del planeta, por lo que en el encuentro de la asociación, adscrita al Foro Económico Mundial y que reunió a 150 líderes mundiales del sector, se abogó por acelerar la implementación de medidas que alivien la situación de los bosques.

"La vida es posible porque existimos en un clima muy estable, pero si seguimos esta guerra contra la naturaleza (...), entonces el futuro de nuestros hijos y nietos no será bueno", agregó.

El año pasado la deforestación destruyó 12 millones de hectáreas de selvas tropicales, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y la plataforma Global Forest Watch. De ese total, 3,64 millones eran selvas vírgenes, fundamentales para la biodiversidad y combatir el cambio climático.

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Según los datos presentados por WRI y Global Forest Watch en la reunión, el 2018 fue el cuarto peor año en términos de deforestación de la selva tropical, por detrás del 2014, 2016 y 2017. Los países más afectados son Brasil, Indonesia, República Democrática del Congo, Colombia y Bolivia.

"Estamos destruyendo los bosques que hacen posible la vida" del humano y de otras miles de especies, aseveró Adams.

Según la ONG ambientalista Greenpeace, la deforestación por sí sola es responsable de alrededor de un quinto de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que intensifican el calentamiento global y provocan olas de calor, deshielo de los casquetes polares y extinción de especies.

El directivo recordó además la alerta lanzada el lunes por Naciones Unidas sobre el peligro de extinción en el que se encuentran un millón de especies, y el plazo de doce años que tiene el mundo para evitar el punto de no retorno frente al cambio climático. 

Problemática colombiana

También advirtió sobre la amenaza ambiental en Colombia, el segundo país más biodiverso del mundo por detrás de Brasil. 

La cuarta economía latinoamericana perdió el año pasado por la deforestación 219.973 hectáreas de bosques y selvas, un área casi equivalente al tamaño de Luxemburgo, según cifras oficiales.

El aumento se ha dado principalmente por la ocupación de esas tierras para la "ganadería extensiva e ilegal, la tala ilegal de bosques, los cultivos ilícitos de narcotraficantes y la minería ilegal", afirmó Adams. 

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La pérdida de selva virgen aumentó 9% entre 2017 y 2018, según expertos porque el histórico pacto de paz de 2016 que desarmó a la guerrilla de las Farc permitió el acceso a zonas inhóspitas, antes cercadas por el terror de más de medio siglo de conflicto armado y ahora ocupadas por economías ilegales. 

Frente al panorama sombrío, el directivo reconoció la importancia de la "sabiduría" de los pueblos ancestrales en Colombia para mitigar el cambio climático.

"Siempre me sorprende cuánto conocimiento y cuánta humildad tienen para enseñarnos, si estuviéramos dispuestos a escuchar", reflexionó.