Como tantos colombianos, Christopher Calonje Bazar partió muy joven hacia Estados Unidos detrás de nuevos horizontes. Un poco nostálgico dejó su Cali natal, pero estaba decidido a buscar un futuro mejor. Sin embargo, pudo más el amor por Colombia y regresó en 2009 decidido a montar su empresa en la ciudad que lo vio nacer.

Hoy Christopher es el gerente y representante legal de la agencia de viajes Colombia Birdwatch, especializada en aviturismo. “En 2010 constituí mi empresa después de un período de preparación, logística, diseño de rutas y conocimiento al respecto”, recuerda.

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“Además de ser mi ciudad de origen, Cali tiene la enorme ventaja de su posición geográfica, con fácil acceso al Pacífico, buena infraestructura vial y un aeropuerto competitivo con facilidades de conectividad internacional. Pero sobre todo, es una ciudad donde habitan cerca de 500 especies de aves y con una gran riqueza natural por estar pegadita al lado del Parque Nacional Natural Farallones de Cali”, asegura.

Ocho años después de comenzar su sueño, Cristopher recibe clientes de todos los rincones del mundo, en especial de Estados Unidos, Inglaterra, Dinamarca, Bélgica, Alemania, España, Noruega, Australia, Sudáfrica y China; que han descubierto en Colombia el jardín a cielo abierto más grande del planeta.

Christopher agrega que Colombia pronto será el primer destino turístico mundial en avistamiento de aves, porque además de las 1.934 especies que la habitan, los avistadores quedan encantados con la calidez de su gente, su exuberante belleza y su variada gastronomía.

Y alguna razón deben tener los observadores hardcore o twitcher, es decir, los ‘duros’ de la actividad, para tener en el radar a Colombia como potencia mundial en uno de los segmentos del turismo de naturaleza más promisorios: el avistamiento de aves.

Tan solo en el Valle del Cauca habita cerca del 50% de las aves (según el último registro son 980) que existen en Colombia, un poco más que en todo Estados Unidos, donde se han registrado 914 especies. En la zona de Pance y Ciudad Jardín es fácil observar cerca de 250 especies, gracias a sus 450.000 árboles que les ofrecen hogar y alimento. Además, por sus condiciones geográficas y temperatura constante promedio de 25 grados centígrados, la región garantiza la permanencia de las especies de aves durante todo el año.

Pajareros del mundo

Al lado de otros operadores de avistamiento de aves, Colombia Birdwatch ha podido mostrar sus productos alrededor del planeta. De la mano de ProColombia ha asistido a los grandes eventos mundiales de avistamiento de aves como la Feria Internacional de Turismo Ornitológico en Oakham, Reino Unido, y la American Birding Expo, en Estados Unidos, en las cuales se da a conocer el potencia de esta actividad con que cuenta Colombia, y cuyo objetivo es incrementar el número de viajeros internacionales interesados en este segmento del turismo de naturaleza.

Pero Colombia Birdwatch no solo desarrolla su actividad dentro de las fronteras del Valle del Cauca. Christopher ‘craneó’ la oportunidad de ofrecer a Putumayo en sus paquetes turísticos, región que durante años fue golpeada por el conflicto armado. Ahora es un destino seguro para cualquier viajero internacional en la búsqueda de las aves más exóticas del mundo.

El primer tour lo realizó en 2017 en el marco de Colombia Birdfair. Son 15 días en total para recorrer los pisos térmicos de la región, lo que da la oportunidad de conocer aproximadamente 877 especies de aves, entre las cuales está el frutero cabecidorado, la tágara carafuego, el cotinga maynana, la tángara cejiazul, el tucanillo, la tángara del paraíso o el carpintero elegante.

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La ruta de aves en Putumayo empieza en Cali. Luego se llega a Popayán para visitar el Páramo de Bordoncillo, en Nariño. La siguiente ciudad es Pasto, en donde a sus alrededores están la laguna La Cocha y el Valle de Sibundoy. Después se recorre una cordillera que conecta Nariño con Putumayo, para llegar al piedemonte de este último departamento en donde se conocerá Mocoa.

El camino continúa en Pitalito, San Agustín y finalmente en el Parque Nacional Puracé, para regresar de nuevo a Cali. Por este viaje, por ejemplo, y por los otros que Colombia Birdwatch ofrece, sus clientes pagan en promedio $4.400 dólares, lo que se traduce en un gasto diario de casi US$300 durante 15 días.

Colombia, el jardín a cielo abierto más grande del planeta

La megabiodiversidad de Colombia está representada por 59 áreas naturales que integran el Sistema de Parques Nacionales Naturales. Es uno de los países más ricos en diversidad biológica y cultural en el mundo.

De acuerdo con la organización internacional Global Biodiversity Information Facility (GBIF) Colombia posee 62.829 especies que han sido registradas hasta el momento. Es el primer país en aves (1.934 especies) y en orquídeas (4.270 especies, de las cuales 1.572 son endémicas). Por si fuera poco, el país es segundo en plantas, en anfibios, mariposas y peces dulceacuícolas; tercero en palmas y reptiles y cuarta en mamíferos.

De las 79 las especies de aves endémicas de Colombia, se destacan, de acuerdo con los pajareros más versados o ‘hardcore’, el Rallus semiplumbeus, comúnmente conocida como ‘timba’ de la sabana de Bogotá, la Odontophorus strohpium, una especie de perdiz que habita las tierras santandereanas, la Doliornis remseni, una cotinga esquiva encontrada nuevamente entre Nariño y Putumayo y la Bolborhynchus ferrugineifrons, un diminuto perico que habita la cordillera Central.

Como afirma Diego Calderón, biólogo y propietario de una agencia de viajes especializada en avistamiento de aves, y uno de los promotores del Global Big Day en el país, una especie de Campeonato Mundial de esta actividad, “lo que hace a Colombia el ‘Santo Grial’ de las aves en el mundo es que somos una amalgama: tenemos una posición privilegiada por estar pegado a Centroamérica y disfrutar de los Andes, el Amazonas y las costas Pacífica y Atlántica”.