Sin embargo, hay acciones alentadoras emprendidas por el poder judicial con el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que declara a la Amazonía como sujeto de derechos y ordena al Estado protegerla.

Lo evidente frente a esta crisis ambiental, es que los Estados aun demuestran ser ineficientes para detenerla, los políticos recién ahora están comprendiendo la trascendencia de sus impactos y los abnegados esfuerzos de las organizaciones ambientalistas, de la academia y de la sociedad civil, son insuficientes frente a la dimensión de la amenaza. Un nuevo sujeto social, éticamente comprometido, es necesario para equilibrar fuerzas en este conflicto socio-ambiental. Y la novedad es que ya se está gestando.

A partir de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI-Colombia), un proyecto liderado por Naciones Unidas y apoyado por el Gobierno de Noruega, entre otros, se vislumbra una iniciativa inspirada en la dimensión moral, ética y espiritual de las religiones, comunidades de fe y espiritualidades ancestrales, que se propone llevar el mensaje de defensa de la Creación y de sus habitantes ancestrales a los territorios más deforestados del planeta. Indonesia, República Democrática del Congo, Brasil, Perú y Colombia son los países elegidos para implementarla.

IRI-Colombia se constituye en noviembre de 2018, en la Universidad Javeriana, durante un encuentro de líderes de las diversas religiones, credos y comunidades de fe, espiritualidades indígenas, comunidades negras y habitantes de los bosques tropicales, con el fin de afrontar unidos la sagrada tarea de detener la deforestación de los bosques que refrigeran y oxigenan el planeta.

Su misión se centra en crear conciencia sobre la crisis de la deforestación; inspirar a la acción basada en la fe conectando a lideres religiosos con aliados de todos los sectores, para multiplicar su impacto colectivo y en influir y abogar por políticas públicas que protejan los bosques. En lo regional, su acción se concentra en cuatro municipios de la Amazonia que registran los índices más altos de deforestación en Colombia: San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, San José del Guaviare y La Macarena, instalando IRI-Locales, para equipar a los líderes religiosos con la ciencia, la información y las herramientas necesarias para actuar como protectores de la selva tropical y de la vida de sus habitantes originarios.

Para lograrlo, adelanta acciones de incidencia política que, en este momento electoral, pasan por convocar a los candidatos que aspiran a las Alcaldías municipales a firmar un pacto con el cual, en caso de ser elegidos, se comprometen a la inclusión en sus Planes de Desarrollo de programas y proyectos que protejan los bosques amazónicos. En lo nacional, IRI-Colombia promovió reuniones con senadores y representantes a la Cámara preocupados por asumir la vocería de esta problemática en el Congreso de la República e incluir en el Plan Nacional de Desarrollo las propuestas trabajadas en conjunto.

Como miembro del Consejo Asesor y en su representación, realizamos un llamado al trabajo mancomunado de todas las religiones, comunidades de fe y espiritualidades, para que en conjunto con los múltiples liderazgos del país, inspiren a la protección de la Creación, la Casa Común, la Madre Tierra, como causa colectiva dirigida a garantizar el bienestar y el buen vivir de las futuras generaciones. Este es el momento indicado para hacerlo.