"La paz entre nosotros va a ser muy complicada si no hay paz con el ambiente. Tenemos que dejar de ser tan egoistas y cuidar más nuestra casa para dejarle algo a las futuras generaciones. Es el momento de un cambio".

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Estas palabras no son las de un político de los que pululan en estas épocas de campaña. Quien las pronunció fue Lolita Álvarez, una niña de 13 años que hizo parte del grupo que, con peluches de animales salvajes en mano, le entregó más de un millón de firmas al viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez, exigiéndole que actúe contra la deforestación en la Amazonia.

Lolita Álvarez fue una de las niñas que le entregó al viceministro Gómez el millón de firmas que le exigen acciones para detener la deforestación en la Amazonia.

Y es que la destrucción de los bosques en esa región está desbordada. Como contó Semana Sostenible la semana pasada, los incendios forestales provocados por los propios pobladores están devorando la selva amazónica para construir vías e instaurar potreros que la mayoría de veces son improductivos.

Aunque la cifra del año pasado no se ha consolidado, en todas las alertas trimestrales que emitió el Ideam durante 2017 se identificó un aumento inusitado de la deforestación en esa región. Por esa razón, lo más probable es que el número total de hectáreas de bosque virgen destruidas supere las 170.000 que se contabilizaron en 2016.

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"Desde hace un año venimos alertando al gobierno sobre lo que está ocurriendo en el Caquetá y el Guaviare, pero no hemos visto avances. Por eso decidimos recoger firmas para exigir acciones concretas. Obtuvimos un poco más de un millón y participaron amas de casa, taxistas y profesores en lugares tan lejanos y con tantos problemas como Yemen, lo que muestra que esta es una preocupación de todo el mundo", dice Ana Sofía Suárez, de la plataforma Avaaz.

En la reunión, que se realizó en el despacho del viceministro, también estuvo el Mayor Reinaldo Giagrekud, del resguardo indígena Inga en el Amazonas. Él aprovechó el momento para contarle a Gómez la delicada situación que están viviendo los habitantes de esa zona por cuenta de la contaminación de los ríos y la disminución de la caza. "Los abuelos lloran porque los jóvenes no quieren regresar a la chagra sino que quieren irse para la ciudad", lamentó el líder.

El Mayor de la comunidad inga del Amazonas Reynaldo Giagrekud expuso la delicada situación que se vive en esa región del país.

Luego de esas intervenciones, el viceministro Gómez tomó la palabra. Tras reconocer la gravedad del problema, y la importancia de la iniciativa ciudadana, el funcionario afirmó que desde su oficina se está liderando una estrategia que consiste en fortalecer a las comunidades que habitan esos extensos territorios para que ellos mismos se encarguen de su gestión.

"En esos lugares la institucionalidad no está presente y montarla desde cero puede llegar a ser peor que la enfermedad que se pretende atacar", dijo el viceministro. Por eso, está en trámite un decreto que entrega el control administrativo de esas áreas a asociaciones de cabildos o consejos y destina recursos presupuestales para que ellos ejerzan la gobernanza. "En estos casos es mejor que no haya Estado", afirmó.

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Por último, se comprometió a reunirse con el ministro de Ambiente para concertar acciones conjuntas frente a la deforestación y entregar una respuesta sobre el asunto la próxima semana. Sin embargo, aclaró que la solución de este asunto no solo le corresponde al Estado, sino a toda la sociedad. "Recibo la tarea, pero este compromiso debe ser de todos", concluyó el funcionario.