No necesitó mucho tiempo para ganarse el corazón y el cariño de los habitantes del municipio de Nuquí, en el Pacífico colombiano, a donde llegó hace no más de cuatro años. La generosidad, el amor por lo que hacía y su permanente interés por ayudar a las personas que lo necesitaban, eran el común denominador en la vida de esta líder a quien le apagaron sus sueños de un disparo. 

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Juana tenía 50 años, era instructora de buceo, estaba casada con un ciudadano americano, quien la apoyaba en sus planes sociales y ambientales. Había iniciado la construcción de un ecohotel en un predio de 10 hectáreas que había adquirido cerca a Termales, un corregimiento de Nuquí.

Juana Perea tenía 50 años, estaba casada y no tenía hijos. Foto: Tomada de Facebook de Juana Perea.

Durante su permanencia en la región lideró varias iniciativas con el turismo ecológico y reciclaje, entre otros, siempre pensando en el bienestar de los habitantes de esta población.

Quienes la conocieron no dudan en calificarla como una persona alegre, trabajadora, que sabía hacer de todo. Era una lider, le gustaba proponer y era proactiva en el desarrollo de cada uno de los proyectos en los que participaba.

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"Sobre todas las cosas era una persona amorosa, que predicaba, profesaba y regalaba amor. No le costó mucho hacerse amiga de la comunidad y ser admirada por las personas que habitan en este municipio", dice una persona muy allegada a Juana, que pidió no ser identificada.

La alegría y generosisdad caracterizaban a Juana Perea. Foto: Tomada de Facebook de Juana Perea. 

Era defensora del medio ambiente y por ello había empezado la construcción de un ecohotel, que era su sueño, la ChocoAventura, como ella misma lo llamaba. Esta fue una iniciativa que empezaron de la nada junto con su esposo. Empezaron con un pequeño cambuche y luego le comenzaron a dar forma en la medida en que se economía se los permitía.

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Se volvió muy cercana a la comunidad porque siempre buscó oportunidades para ellos. Apoyaba, de cualquier forma, a las personas de acuerdo con las necesidades que tuvieran. Por ejemplo, este año al principio de la cuarentena, convenció a varios amigos de apoyar a un joven que había caído en las drogas para ayudarle en su proceso de rehabilitación. Hoy este muchacho se encuentra en Cali, en el tratamiento tendiente a superar su adicción. 

Así era Juana, una mujer con temple, pero que siempre estaba dispuesta a brindar ayuda a quien lo necesitara y lo más importante con un gran amor.  

Juana era miembro activo del Costurero del Golfo, un emprendimiento que surgió en el municipio de Nuquí a principios de la pandemia y como respuesta a las necesidades económicas que comenzaron a enfrentar muchas mujeres cabeza de hogar en esta población. Tenía el rol de gestora en territorio específicamente en el satélite de Termales, que era en donde hacía presencia. Desde allí compartía con las demás líderes los avances, dificultades o necesidades que pudiean tener. 

Juana Perea era una mante de la naturaleza. Foto tomada de Facebook de Juana Perea. 

En las últimas semanas se había dedicado a la puesta en marcha de protocolos para los alojamientos de la zona, dado que Nuquí es un municipio que vive principalmente del turismo. También brindaba apoyo a las escuelas de surf.

NO al puerto de Tribugá

Como la mayoría de los habitantes de este municipio del departamento de Chocó, Juana era una opositora de la construcción de un puerto en el golfo de Tribugá, lo cual planteó muchas veces de manera abierta. 

Su muerte genera incertidumbre y miedo entre los habitantes de esta zona del país, porque si bien ella se oponía a proyectos como este, no era una de las cabezas más visibles de esta causa, ni de otras por las cuales ella también luchaba. Por esta razón sus amigos y allegados no entienden cuál pudo hacer sido la causa que generó que alguién quisiera acabar con su vida y sus sueños.  Era una persona con caracter y temperamento fuerte y aguerrido, pero muy amorosa. 

Falta fuerza policial

La violencia ha impactado esta zona del país desde hace tiempo. Sin embargo, en los últimos días se ha recrudecido. Por esta razón, el alcalde de este municipio, Jefer Arley Gamboa, le pidió al comandante de la Policía de Chocó aumentar la fuerza pública en Nuquí, así como enviar por lo menos un representante de Policía judicial. 

En este momento Nuquí solo cuenta con 9 patrulleros de policía y a pesar de las comunicaciones enviadas por el madatario municipal, dice que en los últimos días por el contrario redujeron el apoyo de la fuerza pública con el retiro de cuatro auxiliares de policía, cuando el número de crímenes, asesinatos, homicidios y violaciones han venido en aumento. 

La preocupación no es menor y los habitantes del municipio temen por lo que pueda pasar a futuro, pues los grupos al margen de la Ley avanzan sin que nadie haga nada para detener su accionar. Esperan que la muerte de Juana, como la de muchos otros habitantes de esta región no quede impune.