El oso de anteojos, un mamífero con pelaje negro y café oscuro, una altura de hasta 1,9 metros de alto y que solo habita en los bosques húmedos andinos de la cordillera de los Andes, disminuye a paso galopante debido a la deforestación y la caza indiscriminada. 

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estima que no más de 18.000 individuos sobreviven en Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador, razón por la cual es una especie amenazada catalogada como vulnerable. Sin embargo, la organización estima que si no cesan sus verdugos, en los próximos 30 años podría desaparecer.

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Son contadas las ocasiones en que este mamífero, uno de los más grandes de Sudamérica, se ha dejado ver ante la presencia humana. Lo ha hecho esporádicamente en sitios paramunos como el Parque Nacional Natural Chingaza, donde es cuidado y monitoreado por los guardaparques del lugar.

El oso de anteojos podría desaparecer en los próximos 30 años. Foto: cámaras trampa - CAM.

Un nuevo avistamiento acaba de darse en plena época de cuarentena. Cuatro osos de anteojos fueron captados por varias cámaras trampas en una zona rural de San Agustín, municipio del departamento del Huila, área que comprende el Parque Natural Regional corredor biológico Guacharos Puracé.

La red de reservas naturales de la sociedad civil Serankwa, integrada por un grupo de campesinos del sur del departamento, le reportó a la Corporación Autónoma Regional de Alto Magdalena (CAM) un incremento en el número de avistamientos y en la actividad de los ojos de anteojos en la zona.

En los videos grabados por las cámara trampa aparecen cuatro osos machos arañando un imponente árbol y caminando tranquilamente por un denso bosque. También quedaron en cinta otras actividades como marcaje, ascenso al dosel de los árboles para alimentarse de bromélias e incluso micciones. 

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“A través del reconocimiento del patrón de manchas logramos identificar cuatro osos machos, que de acuerdo a las medidas de volumen y el cálculo de índice corporal, se encuentran en estado físico ideal, es decir en óptimo estado de desarrollo biológico. El área protegida donde habitan está dando alcance a los requerimientos propios de la especie”, dijo Katherine Arenas, bióloga de la CAM.

El oso de anteojos es una especie amenazada catalogada como vulnerable a la extinción. Foto: cámaras trampa - CAM.

La zona del avistamiento fue catalogada por la CAM como un punto de máxima ocurrencia de osos de anteojos, donde anteriormente la entidad ha visto procesos de cortejo, eventos de reproducción y hasta crías.

Un estudio poblacional de especies focales realizado en el sur del Huila, logró identificar y caracterizar al menos 35 osos de anteojos en este corredor biológico. “Estos osos hacen parte de una población que habita en los municipios de San Agustín y Pitalito, los cuales están siendo monitoreados ininterrumpidamente por los grupos comunitarios que cohabitan con la especie amenazada y por la CAM”, complementó la bióloga.

El oso de anteojos solo habita en las zonas boscosas de Sudamérica. Foto: cámara trampa / CAM.

Monitoreo comunitario

El fototrampeo en el Parque Natural Regional Guacharos Puracé es liderado por un grupo de campesinos del departamento, asociados en la red de reservas naturales de la sociedad civil Serankwa. 

Este grupo está dedicado a hacer el monitoreo comunitario de la especie y desarrollar actividades productivas de manera sostenible. Con el apoyo de CAM, estas comunidades disminuyen las presiones antrópicas como la cacería y la disminución del hábitat de especies, tanto del oso de anteojos como la danta de montaña y el puma.

Adriana Agredo, líder del grupo Serankwa, afirma que los campesinos de la zona están siendo valorados por sus labores sostenibles. “Hemos dado continuidad al trabajo de conservación del oso andino en la región, blindando la zona de la cacería, una práctica que quiere volver a tomar auge”.

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En el departamento del Huila hay 16 grupos comunitarios conformados por 240 personas que realizan actividades de seguimiento y conservación de las especies de fauna y flora silvestre.

“Este grupo de monitoreo está integrado por campesinos que antes eran cazadores de osos y ahora lideran acciones para protegerlos. Estamos invitando a todos los campesinos a seguir protegiendo estas especies“, dijo Manuel Muñoz, integrante de Serankwa.

Este oso es uno de los mamíferos más grandes de Sudamérica. La deforestación y la cacería lo tienen amenazado. Foto: cámara trampa / CAM.