Además de la contaminación, basura y obras de infraestructura, algunos humedales de Bogotá enfrentan otra amenaza: el ganado. En los últimos días algunos ciudadanos denunciaron la presencia de unas 30 vacas en el humedal Meandro del Say, ubicado en la localidad de Fontibón.

El video publicado a través de la cuenta de Twitter de la Fundación Humedales Bogotá muestra varias vacas rondando por este ecosistema, uno de los más afectados por las actividades humanas. 

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Los dueños del ganado muchas veces deciden tenerlos en humedales para disminuir costos, pero la presencia de estos animales puede traer graves consecuencias para el ecosistema. De hecho, muchas veces es usual ver más vacas que animales nativos de estos lugares. 

“Las pisadas del ganado, por ejemplo, compacta el suelo de los humedales. Esto hace que el humedal pierda su capacidad de absorción de agua -pues funciona como una esponja- y con el tiempo se convierte en un potrero, perdiendo completamente las características originales de un humedal”, explicó Jorge Emmanuel Escobar, director de Humedales Bogotá.

Esto, además, fomenta la aparición de especies como el pasto kikuyo, cuyo crecimiento contribuye a la reducción de cuerpos de agua. En el caso de Meandro del Say esto es aún más delicado pues antes de 1986, el humedal fue un meandro natural del río Bogotá -curva pronunciada formada por la trayectoria de un afluente- cuyas aguas se desbordaban cuando llovía, creando grandes espejos de agua. Sin embargo, hoy en día de eso poco queda. Las obras realizadas en ese año afectaron el curso del río y quedó prácticamente desconectado, lo cual disminuyó su caudal de agua. 

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A su vez, quienes puedan llegar a consumir la leche de estas vacas corren un peligro inminente. Según explica Escobar, el ganado se alimenta del kikuyo y toma agua muy contaminada que finalmente llega a la leche que comercializan. Así que también es necesario hacer pruebas para confirmar que su consumo no sea peligroso.

Es preocupante porque la situación evidencia una falta de control por parte de la autoridad ambiental y más en el caso del humedal Meandro del Say que se supone está protegido como un Parque Ecológico Distrital de Humedal”, dijo el director de la Fundación Humedales.

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Si bien el Meandro del Say es uno de los pocos humedales en los que aún prevalece el ganado, no es el único. En el Torca-Guaymaral, por ejemplo, registraron presencia de vacas en enero de este año y Juan Amarillo o Tibabuyes, sufrío bastante por cuenta de la ganadería pero con el tiempo se ha recuperado. 

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.