Para muchos, el café es sinónimo de Colombia. Su aroma e inigualable sabor hacen parte de la historia, tradición y cultura del país. Es la motivación de varios turistas que anualmente visitan el territorio nacional solo para probar esta bebida icónica y conocer los procesos de producción. Sin embargo, los estragos del cambio climático y los pocos ingresos que reciben los caficultores están desgastando cada vez más la industria cafetera.

Este panorama llevó a seis jóvenes de la Universidad de la Sabana a descubrir las verdaderas problemáticas que aquejan a los caficultores colombianos. Luego de un año de investigaciones y viajes al Eje Cafetero en 2019, además de meses de trabajo y producción, estrenaron Desarraigo: la campaña digital que plasma las historias detrás del café en Colombia. El proyecto es el resultado de una alianza entre esta institución educativa colombiana y la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos. 

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El desarrollo del proyecto se dio gracias a una beca otorgada por el gobierno estadounidense con el programa Partners of the Americas, y el Gobierno de Colombia con el ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, bajo el nombre de 100K Nexo Global. Dentro de 60 estudiantes universitarios y 11 proyectos, estos seis jóvenes colombianos fueron escogidos para llevarlo a cabo en Estados Unidos. 

Con la premisa “Y el café de mañana, ¿qué?”, el equipo publicará en varias entregas los documentales y videos cortos a través de sus redes sociales y la página oficial del proyecto: www.desarraigocafe.com

“En el Quindío se están eliminando de 1.000 a 1.200 hectáreas de café al año”, dice con preocupación Germán Botero, caficultor del esta región, en la primera entrega del documental llamado La Tierra. Sus palabras, con cifras de la Federación Nacional de Cafeteros, evidencian los efectos del cambio climático en el café, una problemática que este grupo de jóvenes quiere poner sobre la mesa. 

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El Eje Cafetero, la región tradicional del café se está quedando sin hectáreas cultivables por las altas temperaturas. En Quimbaya, por ejemplo, el incremento de temperaturas eventualmente hará desaparecer los cultivos de café, mientras que el municipio de  Santuario que en su momento fue considerado demasiado frío para el cultivo, ahora tiene la temperatura idónea para su cosecha. 

Esta ya no es la única región cultivadora de café. En Santander, Cauca, Huila, Nariño, Tolima y hasta en la Sierra Nevada, se pueden encontrar cultivos de este fruto que cambia de sabor de acuerdo con el suelo que lo produce.

Que haya nuevos lugares para cultivar este grano parece ser una buena noticia. Sin embargo, la pregunta que se hacen estos jóvenes es “si el planeta sigue calentándose, ¿qué tantas áreas van a quedar para cultivar café?”. El cambio climático es inminente y podría empeñarse en acabar el producto insignia nacional. “No solo amenaza al medioambiente, también pone en peligro nuestra identidad y la de nuestros caficultores”, dice Mario Isaza, uno de los estudiantes que participó en Desarraigo.

No obstante, este no es el único problema que aqueja al café. Los documentales y videos de estos jóvenes destacan que ahora más que nunca es necesario darle importancia al campo y a quienes trabajan la tierra. 

A pesar de las largas y extenuantes jornadas al rayo del sol que viven los caficultores, son pocos los ingresos que reciben. Estas condiciones han hecho que muchos de ellos impulsen a las nuevas generaciones de jóvenes a irse de las fincas cafeteras para estudiar en las grandes ciudades y buscar un mejor futuro. “Para muchos, quizás solo sea un sorbo caliente que acaricia los sentidos. Pero para los caficultores es el único hogar y pasión que conocen”, explica Laura Montes, una de las integrantes del proyecto. 

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Angie López Castaño, hija de un caficultor e intérprete ambiental, explica en la primera entrega del documental este fenómeno. “Los caficultores mayores ven que el campo no es rentable si se sigue a muy bajos precios y ellos quieren que uno salga adelante entonces le dicen: váyase y haga otra cosa”. 

Es por eso que la Asociación de Caficultores Asocafé Tatamá, realiza recorridos con jóvenes para que vean cómo se hacen los ensayos de fermentación, recolección y diferentes procesos con el café y de esta manera sepan que ser caficultor es estar todo el día en un cafetal, según cuenta en el documental Identidad, el caficultor y miembro de Asocafé Tatamá, Edier Ramos.

“Cambio climático, subida de los precios, relevo generacional, poco apoyo institucional, fueron algunas problemáticas que los estudiantes descubrieron y destacaron en su campaña. Su objetivo es crear empatía con los caficultores para generar acciones y recordar que todos estamos conectados, tenemos que unirnos para combatir estos desafíos y apoyarnos unos a otros”, dice Jessica Eise, profesora e investigadora de la Universidad de Purdue, quien apoyó a los estudiantes en el desarrollo del proyecto. 

Si bien la producción del documental se realizó durante 2019, todo el proceso de postproducción se llevó a cabo en 2020, en plena pandemia, así que tuvieron que terminar todo desde sus casas, “pero motivados por la esperanza de hacer un cambio positivo para sus compañeros ciudadanos y para luchar por sus campesinos”, concluye Eise.

Andrés Forero-Serna, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana e investigador del proyecto asegura que este tipo de iniciativas son una gran oportunidad para los estudiantes, “para que fortalezcan sus competencias creativas, conectados con problemas reales de su entorno, reflexionando sobre las formas en las que la academia aporta al mejoramiento de la sociedad”. 

La primera entrega ya está disponible en las redes sociales del proyecto: @desarraigocafe (Facebook e Instagram) así como en su canal de YouTube y la página web oficial. 

Ficha técnica

Dirección Ejecutiva: Jessica Eise

Producción Ejecutiva: Andrés Forero-Serna

Dirección Creativa: Mario Isaza y Nicolás Gómez

Estratega digital, animación y diseño: Vanessa Bernal

Directora de Contenido y Redes Sociales: Camila Atencio

Directora de Redacción e Investigación: Laura Montes

Gestor de datos: Nicolás Rojas