Fabio Zuleta, que hace parte del grupo de periodistas de la emisora 1050 AM de Valledupar, causó un repudio nacional por varios comentarios sobre las mujeres de la etnia wayúu, en especial las que habitan en la Alta Guajira.

En un video difundido por el mismo Zuleta en su cuenta de Instagram, donde está entrevistando a Roberto Barroso, un supuesto palabrero wayúu, el locutor abordó el tema del comercio de mujeres indígenas.

“¿Cuánto cuesta una chinita de 20 años como para mí? Yo quiero una sin pelo, la que me van a traer a mí que no se mueva para yo enseñarla y tenerla encerrada porque me la quitan”, dijo el locutor. El entrevistado le respondió que puede comprar a una mujer por cinco millones de pesos.

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A raíz de la polémica que levantaron sus palabras Zuleta publicó otro video en el que se defiende argumentando que se trataba de una entrevista de humor y que no salió al aire en la emisora, sino en su cuenta personal de Instagram. El mismo procurador Fernando Carrillo afirmó que va a presentar una denuncia en contra de ambos implicados.

Sin embargo, las palabras del locutor calaron hondo en los miembros de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), quienes en un comunicado de prensa rechazaron de tajo la cosificación, trata de personas, discriminación, racismo y burla contra la mujer indígena de la nación wayúu.

Indígenas rechazaron las palabras del locutor y su entrevistado. Foto: Jhon Barros.

“Una vez más se atenta contra la integridad física y cultural de los pueblos indígenas en Colombia, esta vez contra la mujer wayúu. El señor Zuleta Díaz de manera amañada entrevista a Roberto Barroso, quien se presenta como palabrero wayúu del corregimiento de Siapana, municipio de Uribia en la Alta Guajira”, cita el texto.

Según la Onic, las autoridades indígenas de siapana expresaron no conocer a Barroso, quien funge como palabrero, una situación que agrava aún más lo dicho. “Rechazamos como el señor Zuleta, de manera burlesca y descarada, atenta contra la dignidad, integridad, salud espiritual y mental de las mujeres wayúu, preguntando y reafirmando a partir de lo dicho por Barroso que en la Alta Guajira se vende a las chinitas, refiriéndose así a las niñas wayúu, una palabra que evidentemente es usada de forma discriminatoria y cosificante”.

Para los indígenas, es indudable la morbosidad, vulgaridad y el sarcasmo de Zuleta, “que con cada una de sus expresiones irrespeta el corazón de la cultura wayúu como son sus mujeres. Hace referencias cínicas y racistas intolerables, vulnerando la cosmovisión del pueblo indígena”.

La Onic denuncia y rechaza este acto que va en contra de la dignidad y el respeto a las mujeres indígenas wayúu, “quienes son las que llevan y transmiten la sabiduría espiritual de sus ancestros y de una nación que respeta el significado de los sueños”.

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Afirman que en la nación wayúu, la mujer desempeña el rol más importante. “Su orden social se denomina como matrilineal y es la que está pendiente de su familia, aconsejando qué es lo bueno y lo malo y es la que enseña sobre la sabiduría de su pueblo”.

Las mujeres wayúu sobreviven de la venta de mochilas y artesanías. Foto: Jhon Barros.

Significado wayúu

La organización hizo claridad sobre el significado de lo que es una dote (pa ´naa) y un palabrero dentro de la cultura wayúu. “En wayuunaiki, pau es estar dentro y guardada, así se describe el proceso de aprendizaje de las mujeres al cumplir con su ritual de la primera menstruación. Por lo tanto, pa ´naa se deriva de la palabra anterior y se refiere a ingresar en la intimidad del hogar, es la palabra que se utiliza para conformar la institucionalidad de un matrimonio wayúu”. 

Para los indígenas, el hombre wayúu simbólicamente entrega unos bienes para representar y manifestar su respeto a la familia de la mujer con la que va a entrar en intimidad. “El pa ´naa incluye joyas y animales como ovejas, cabras, vacas, caballos y mulas”. 

La Onic afirma que esto demuestra que en la nación wayúu no se venden las mujeres tal y como de manera distorsionada se dice en la entrevista, “en la cual, de manera equivocada, se da a entender que por intermediación de un pütchipü ´üi, abogado como lo dice el falso palabrero, se tranza alguna negociación, al estilo de trata de personas, cosa que no existe dentro de la cultura, solamente en la mentalidad de estas dos personas”.

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Concluye que es claro que las declaraciones realizadas por el entrevistado y Zuleta atacan la dignidad del pueblo, especialmente a las mujeres indígenas, “al referirse con palabras despectivas, ofensivas, cosificantes y burlescas, con contenido sexual aberrante y fuera de contexto cultural, causando graves daños morales contra estas e incurriendo en acciones de violencia que se tipifican penalmente bajo la Ley 1257 de 2008, que sanciona las violencias contra las mujeres, y la Ley 1752 de 2015 contra la discriminación racial”.

El pueblo wayúu está indignado por las declaraciones contra sus mujeres. Foto: Jhon Barros.

La organización le hace un llamado a los organismos de derechos humanos en Colombia, al Gobierno del Presidente Iván Duque, la Fiscalía General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, para que tomen cartas en el asunto e investiguen la actuación del humorista Zuleta, “que posa como periodista, atenta contra las creencias de un pueblo e incita a la discriminación, cosificación, maltrato y trata de personas de las mujeres wayúu”.

Por último, la Onic indica que las autoridades tradicionales indígenas y la Fiscalía deben trabajar juntas para dar con el paradero de Roberto Barroso, “quien no proviene de donde dice provenir, ya que en el corregimiento de Siapana nadie lo conoce. Debe ser sancionado y armonizado de manera ejemplar por parte de la jurisdicción especial indígena y ajustado a la cosmovisión del pueblo wayúu por usurpar un papel tan importante como lo es el ser pütchipü ´üi”.