Más de 43 millones de hectáreas se perdieron en 24 frentes de deforestación en el mundo, según el último informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), en el cual se indica que esta cifra representa un área aproximada del tamaño de Marruecos.

Estos frentes, que se concentran especialmente en América Latina, fueron identificados por la oenegé con base en el análisis de puntos críticos de deforestación emergentes en los trópicos y subtrópicos, identificando lugares donde la deforestación aumentó significativamente entre 2004 y 2017.

Mediante el uso de mapas, la entidad destacó cada uno de estos lugares. En Colombia, la Amazonia y el Darién son las dos regiones naturales del país que aparecen en el listado de frentes analizados.

Mapa de la WWF con los focos en Latinoamérica. Foto: informe WWF.

Puede leer: Estos fueron los desastres naturales que azotaron el mundo durante el 2020

En el documento, se señala que la cría de ganado, la infraestructura vial y la agricultura son impulsores de este proceso en la Amazonia. También, de acuerdo con la entidad, en la zona del Chocó Biogeográfico, que pasa también por el litoral de Ecuador, la ganadería, la agricultura a pequeña y gran escala y la minería son los mayores responsables de este agotamiento de la superficie forestal.

Al respecto, la WWF indica, al final del documento, que las diferentes acciones para hacerle frente a la deforestación deben ir acompañadas de condiciones que aseguren su permanencia en el tiempo, como el apoyo político.

Al respecto, la organización manifestó en un comunicado que “Colombia está ante una oportunidad única en términos políticos para abordar esta problemática, pues justamente el pasado 29 de diciembre, el Gobierno nacional presentó ante Naciones Unidas su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) como aporte para el cumplimiento del Acuerdo de París de Cambio Climático”.

De igual forma, la oenegé destacó la aprobación de la política nacional para el control de la deforestación y la gestión sostenible de los bosques. “Las medidas de esta política deberán estar articuladas con otros instrumentos y compromisos regionales asumidos por Colombia como el Pacto de Leticia, y la NDC actualizada, entre otros”, indicó.

Los otros focos

Nueve de los 24 focos se hallan en América Latina, 8 en África y 7 en Asia-Oceanía, según WWF, que incluyó nuevas regiones respecto a su lista de 2015, como la Amazonia de Venezuela y Guyana y la Selva Maya de México y Guatemala.

Le recomendamos: Microplásticos, de la lavadora al Ártico

Esta degradación se debe especialmente a la expansión de los territorios destinados a la agricultura y la ganadería, pero también a otras causas como la construcción de carreteras, la actividad minera y los incendios forestales. Foto: Reuters. 

Las zonas más afectadas por la deforestación se encuentran en la Amazonia brasileña y la región de Cerrado en Brasil, la Amazonía boliviana, así como en Paraguay, Argentina, Madagascar y las islas asiáticas de Sumatra y Borneo.

Por ejemplo, el Cerrado perdió 3 millones de hectáreas de bosques entre 2004 y 2017, es decir, más del 30% desde 2000, debido especialmente al cultivo de soja destinado a los mercados nacional e internacional.

Esta región brasileña, que alberga el 5% de las especies animales y vegetales del planeta, es especialmente vulnerable debido a que menos del 8% de su superficie está protegida, frente a 50% en el caso de la Amazonía, según el informe.

WWF indica paralelamente que la extracción de oro es una de las principales causas de la deforestación en la región amazónica del Macizo Guayanés, entre el este de Venezuela y el norte de Brasil, y que el "frente Venezuela-Guyana" sufrió una pérdida de 200.000 hectáreas entre 2004 y 2017.

Le sugerimos: El cambio climático debería ser una preocupación para la salud pública

Deforestación y zoonosis, de la mano 

Por otro lado, el 45 % de los bosques todavía en pie sufrieron fragmentaciones o degradaciones, lo que los vuelve más vulnerables a los incendios y los choques climáticos y más permeables a la actividad humana al ser más fácilmente accesibles.

WWF recuerda, además, el efecto devastador de los megaincendios de 2019, que se multiplicaron en los bosques de la Amazonia brasileña, Bolivia, Indonesia y Australia.

Los bosques tropicales son pozos de carbono esenciales, puesto que almacenan siete veces más del total emitido por la actividad humana anualmente.

A la vez, albergan gran parte de la biodiversidad mundial y su degradación multiplica los contactos entre el hombre y el mundo animal, favoreciendo la emergencia de zoonosis (enfermedades que saltan del animal al ser humano), como el covid-19.

El Fondo señala a gobiernos y empresas como responsables de esta lacra, pero se dirige también a los ciudadanos de todo el mundo para pedirles que limiten el consumo de proteínas animales con el fin de disminuir la presión sobre los bosques y que exijan a sus dirigentes medidas concretas.

Finalmente, aboga por que la Comisión Europea adopte este año una legislación "ambiciosa" que garantice un mercado europeo sin productos vinculados con la deforestación, recordando la consulta pública realizada en diciembre pasado, #Together4Forests, en la que más de un millón de ciudadanos se mostraron partidarios de esta iniciativa. 

Los bosques tropicales son pozos de carbono esenciales, puesto que almacenan siete veces más del total emitido por la actividad humana anualmente. Foto: Mauricio Ochoa Suárez. 

También: EN IMÁGENES: Estas especies de ranas de cristal se refugian en zonas de reserva

Según datos de la Comisión Europea citados por WWF, el consumo en la UE es reponsable de más del 10% de la deforestación mundial debido a la demanda de productos como carne bovina, soja, café, cacao y aceite de palma.

Con información de AFP*