Latinoamérica se enfrenta a una encrucijada y no hay mucho interés de los líderes en cambiar este panorama. Esta es una de las principales conclusiones de los autores del libro "La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe", en el que además se realiza una reflexión colectiva sobre lo que sucede con el desarrollo sostenible en la región. 

El libro, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organización que invitó a 21 autores latinoamericanos que han teorizado y profundizado sobre la relación entre desarrollo y medioambiente, concluye que la región está sometida a un estilo de capitalismo que la está llevando a una problemática difícil de resolver.

El documento plantea que esta modalidad de desarrollo es extremadamente perjudicial, pues el crecimiento económico se ha sustentado en la explotación y sobreexplotación de los recursos naturales, el mayor capital que tienen los países de la región. "Nosotros estamos preocupados por nuestra viviencia a corto plazo, pero es necesario pensar en el largo plazo y si no se cambian estas políticas de desarrollo la situación ambiental empeorará", dijo Nicolo Gligo, director del Centro de Análisis de Políticas Públicas de la Universidad de Chile y uno de los autores del libro. 

Determinan en la publicación, que la salida a los problemas ambientales no es tecnológica, ni científica y que si bien estos dos aspectos son importantes, la mejor fórmula de desarrollo es no cortar los bosques, dejar de contaminar las aguas y no sobreexplotar los recursos marinos. Por ello, consideran los autores, que el problema es político y de gestión y, por lo tanto, se debe empezar por mejorar los sistemas nacionales de gestión ambiental. A través del libro, los autores hacen un llamado urgente para que se busquen nuevos caminos tendientes a proteger los recursos naturales y lograr un desarrollo sostenible.  

En los cinco primeros capítulos, de los 12 que contiene el libro, los autores realizan diversas contribuciones en las que se sostiene que el planeta ha sido conducido a un deterioro creciente de la biósfera, agravado por el fenómeno del cambio climático, en el marco de un orden económico internacional desequilibrado, injusto y excluyente.

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El libro plantea la necesidad de un cambio estructural que lleve a un desarrollo de mayor calidad, un cambio paradigmático y cultural, que permita una mejor calidad de vida, con una preocupación relevante por la sostenibilidad ambiental. En sus reflexiones se señala la imperiosa necesidad de mejorar las métricas del desarrollo, dominadas por indicadores el Producto Interno Bruto (PIB). 



Los expertos, entre ellos, los colombianos Margarita Marino de Botero, Manuel Rodríguez y Julio Carrizosa, plantean en la publicación que el modelo de desarrollo de la región no es sostenible y que se está llevando a un colapso ambiental y a una crisis generalizada, mientras los líderes ignoran las voces de alerta y los llamados a cambiar el modelo que se realizan desde instancias nacionales e internacionales.

Se destaca, además, la necesidad de avanzar hacia la implementación de acuerdos multinacionales en el ámbito de la investigación y la gestión sostenible de tierras y ecosistemas o espacios geográficos compartidos entre dos o más países, en particular allí donde estén ocurriendo procesos de transformación significativos.

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Según el ex ministro de Ambiente, Manuel Rodríguez, esta tragedia ambiental que se vive en la región es la que hoy viven todos los seres humanos, debido a que quienes deben tomar decisiones se siguen negando a reconocerla.

Mayor pobreza

En su concepto, la forma como se está llevando el rumbo de la región incrementará la pobreza de cientos de millones de personas. Explica que en la primera parte del libro se realiza un diagnóstico de la situación de América Latina y se compara con otras regiones del mundo. Lo preocupantes es que todas comparten unos patrones de desarrollo que son insostenibles ambientalmente y que no están resolviendo diversos problemas sociales.

En América Latina, dice, el fracaso de este modelo de desarrollo tiene que ver con situaciones graves, como la persistencia de la pobreza extrema; el deterioro acelerado del ambiente físico y biológico terrestre y marino y el aumento reciente de la inestabilidad de la situación de las clases medias emergentes.

La deforestación es una de las graves problemáticas de la región en materia mediambiental y de desarrollo sostenible. Foto: Jhon Barros

En los primeros capítulos también se orienta a una visión estratégica que enfatiza la necesidad de un mayor conocimiento del territorio y sus ecosistemas, reconociendo la heterogeneidad del continente, de cada país y de sus diversos territorios, al tiempo que se abordan los conceptos de huella ecológica, hídrica y de carbono, y se rescata la perspectiva del balance de materiales.

La segunda parte del libro se dedica a examinar posibles vías para salir de la encrucijada, sin caer, según Manuel Rodríguez, en la trampa de generar la ilusión de un cambio radical del paradigma de desarrollo, como lo proclaman algunos líderes populistas de la región. "Propone, sí, “poner en marcha una estrategia que se traduzca en la reducción de las pérdidas de los bienes de la naturaleza y el manejo de las artificializaciones, evitando llegar a los límites de los cambios estructurales ecosistémicos”, manifiesta.

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Se aborda también la necesidad de lograr una transformación productiva a través de nuevas tecnologías y de la ciencia, y enfatiza que la “interciencia” es la herramienta necesaria para la investigación. 

El documento reconoce que en la región ha habido avances en la legislación y la institucionalidad ambiental, pero su eficacia y eficiencia han sido limitadas. Señala la necesidad de contar con estrategias nacionales que incorporen en forma decidida la dimensión ambiental, de modo de contribuir a revertir la insostenibilidad del modelo vigente y a viabilizar cambios estructurales.

En el marco de la presentación del libro, Rodríguez dijo que una de las mayores problemáticas mundiales es el cambio climático y particularmente en América Latina, los gases de efecto invernadero que contribuyen a incrementar esta crisis, son generados por la agricultura y la deforestación. Por esta razón, se requiere una transformación agrícola que permita no solo mitigar el cambio climático, sino hacerle frente a los embates que éste genera. Esto debe llevar a hacer un mejor uso del agua y de los suelos. 

En esta misma agenda está generar una alta productividad tanto en la agricultura campesina, como en la gran agricultura, la cual debe estar orientada a insertar a América Latina en otra forma de crecimiento en la economía mundial con una agroindustria de valor agregado, con la idea de generar una transición que evite que las economías dependan tanto del extractivismo.  

Por otro lado debe estar el control de la deforestación que es el mayor problema de la región, con el agravante de que en su mayoría es generada para el desarrollo de ganadería extensiva. El 70 por ciento de la deforestación en la región está dirigida a esta actividad. 

Las comunidades indígenas son clave en el desarrollo sostenible de la región. Foto: Esteban Vega

Potencial indígena para el desarrollo sostenible

Las poblaciones indígenas y campesinas tienen un capítulo especial en el libro de 127 páginas. Analiza su contribución actual y potencial para el desarrollo sostenible, la cual debe partir, necesariamente, por el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y la reivindicación del campesinado regional.

Se destaca la existencia en la región de un gran número de culturas, sociedades y comunidades, muchas de las cuales se organizan al margen de la sociedad nacional y que han sufrido siglos de discriminación, exclusión o inclusión lesiva que las ha marginado de una participación efectiva en la formación de las naciones. 

Para Rodríguez, este libro debe servir para generar el debate sobre el futuro de América Latina y el Caribe, y como uno de los medios para convertir el medio ambiente en un sujeto central de lo político y sacarlo del papel marginal que hoy ocupa. 

Por su parte, Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Cepal, manifestó que es necesario avanzar en un pensamiento que permita trabajar en la protección de los ecosistemas, pues se trata de un capital irremplazable. "Lo ambiental y lo ecológico es la infraestructura básica para el desarrollo presente y futuro de nuestra región".