Nuevamente las alarmas por la mala calidad del aire en la capital del país y en otras ciudades del territorio colombiano están encendidas. A pesar de que inició la temporada de lluvias y millones de personas están confinadas, esto no ha sido suficiente para mitigar las nubes de material particulado que hacen que los colombianos sigan respirando aire en malas condiciones

Las imágenes satelitales del sistema de información Copernicus indican que este viernes y sábado la mala calidad del aire se mantendrá y que solo hasta el domingo comenzaría a mejorar. Sin embargo, el experto en temas de calidad de aire y profesor de la Universidad Nacional, Luis Belalcazar, considera que esta situación puede extenderse hasta finales de este mes.

Las imágenes muestran nubes de material particulado sobre gran parte de Colombia. Ciudades como Medellín, Cúcuta, Yopal, Florencia, Neiva y Villavicencio se ven gravemente afectadas por la contaminación ambiental. Otras capitales del oriente y sur del país pueden enfrentar el mismo problema, pero no cuentan con sistemas de monitoreo.

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Según la Secetraría de Ambiente de Bogotá, el material particulado producto de quemas e incendios forestales presentados en Venezuela y los Llanos Orientales está siendo arrastrado hacia la Cordillera Central, incidiendo negativamente en la calidad del aire de varias ciudades del país.

Medición de calidad del aire en Bogotá el 17 de abril. Mapa: SDA

El Índice Bogotano de Calidad del Aire viene reportando en las últimas horas un incremento en la concentración de material particulado 2.5. Nueve estaciones de monitoreo de calidad del aire reportan condiciones regulares (amarilla), mientras que cuatro están en moderado (verde).

Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente del Distrito, dijo que entre las noches de jueves y viernes se comenzó a evidenciar una desmejora en la calidad del aire en todas las estaciones de medición, lo cual lleva a concluir que la capital está experimentando una vez más un fenómeno regional de material particulado proveniente de la quema de biomasa que pueden ser incendios forestales o quemas agropecuarias, porque se han evidenciado muchos puntos calientes en Venezuela, algunos en el norte y otros en el occidente del país. 

Precisamente, este jueves en la noche se registró un incendio al interior del Parque Nacional Natural La Macarena, el cual ya fue controlado, pero que alcanzó a afectar por lo menos 200 hectáreas de bosques medios y sabanas nativas, según dijo el comandante de la estación de bomberos de La Macarena, Armando Cubides. 
Incendio en Parque Nacional La Macarena. Foto: Bomberos de La Macarena

En inmediaciones del Páramo de Santurbán también se registró, en el transcurso de esta semana, una conflagración que ya fue controlada. Organismos de socorro junto con habitantes de la zona lograron liquidar este incendio que destruyó más de 40 hectáreas de ecosistemas. Las llamas consumieron árboles y arbustos, además de ocasionar un daño importante a la capa vegetal. Adicionalmente, en la vereda Santa Bárbara, en el municipio de La Playa de Belén, en Norte de Santander, según los organismos de socorro, por lo menos 100 hectáreas han sido afectadas por las llamas.

Según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, este jueves en la tarde tambien había uno activo en el municipio de San Juan, en La Guajira; sin embargo, ya estaba siendo controlado con apoyo aéreo.

El gobierno no reconoce la problemática

Para Belalcazar, lo más grave de todo esto es que el gobierno no reconoce este problema y es un urgente que se diseñe un Plan Nacional de Manejo de Incendios Forestales, dado que es una problemática recurrente y que este año, particularmente, se ha intensificado debido a que la primera temporada de lluvias se ha retrasado o no ha sido tan fuerte para mitigarla. 

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"No hay un pronunciamiento contundente del gobierno en el que se defina qué va a hacer. Hay un impacto muy grave de las quemas y el gobierno se limita a decir que la contaminación del aire es un fenómeno metereológico, cuando en realidad es producto de muchos factores, entre ellos los incendios", manifiesta el experto.  

Asegura, además, que si bien este es un problema viejo en el mundo, en Colombia es relativamente nuevo porque no había estudios al respecto y afortunadamente uno de los aspectos que favorece es la posibilidad de acceder a las imágenes satelitales que anteriormente eran restringidas. 

Es importante que las autoridades ambientales nacionales determinen cuáles son las ciudades que necesitan mayor medición para poder buscar alternativas que ayuden a mitigar esta situación, porque el problema es que la salud de millones de personas está expuesta, una circunstancia muy delicada si se tiene en cuenta que la covid 19 se propaga de manera más importante en las ciudades con altos niveles de contaminación. 

Se requieren datos en tiempo real

Actualmente, muchas capitales tienen mediciones manuales que no están disponibles en tiempo real lo que evita que se puedan tomar decisiones a tiempo. Sin embargo, hay otras como Bucaramanga, Cali y Barranquilla en donde la información se maneja en tiempo real, pero no se da a conocer, negándele la posibilidad a la ciudadanía de que también tome acciones para protegerse de los efectos nocivos de la mala calidad del aire. 

Según Belalcazar, aquí se adiciona otro tema y es que las autoridades ambientales locales no tienen la obligación de compartir la información en torno a la calidad del aire y por eso no lo hacen, en perjuicio de la población.

Precisó que Bucaramanga es una de las capitales más afectadas, a tal punto que en la primera semana de cuarentena los niveles de concentración de material particulado aumentaron 85 por ciento, de acuerdo con análisis elaborados por expertos. Esto obedece a que se trata de una ciudad que recibe material de todo lado, de Venezuela y de los incendios de Colombia, tanto del oriente como de la Costa.

Ibagué registra buena calidad del aire

En medio de este panorama, hay ciudades a las que las mencionadas conflagraciones no las afecta, como es el caso de Ibagué en donde sus habitantes respiran un aire en buenas condiciones. 

Según la línea base de la calidad del aire en la capital tolimense, levantada por Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), en esta ciudad el mayor aportante del contaminante conocido como material particulado menor a 10 micras – PM10, es el tráfico vehicular.

Durante toda la operación del sistema de verificación de calidad del aire en esta capital, las condiciones se han calificado como "buenas" sin efectos nocivos para la salud. De hecho, según la entidad, la única vez que se presentaron condiciones "regulares" para la población fue en agosto de 2015 durante la temporada de incendios forestales que se presentaron en zona rural del municipio.

Con las mediciones realizadas, las autoridades dan un parte de tranquilidad, en medio del aislamiento preventivo obligatorio ocasionado por la covid 19, dada la incidencia que puede ocasionar una mala calidad del aire en la población vulnerable por enfermedades respiratorias. Las verificaciones realizadas por Cortolima indican que el aire está en el rango de "bueno", con una concentración promedio de 22.90 microgramos/metro cúbico.  

La autoridad ambiental también informó que las concentraciones medidas por el sistema de verificación durante la cuarentena han caído en un 35 por ciento, con respecto a las del promedio de los meses de febrero y marzo, debido a las limitaciones establecidas para el tráfico vehicular en la ciudad.