El tráfico ilegal de fauna es una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad, no solo en Colombia sino en el mundo entero. Cazar a los animales silvestres con el fin de comercializarlos, domesticarlos o comerlos, es una de las prácticas más recurrentes en el país que amenaza con acabar especies animales. 

En 2020, por ejemplo, ha aumentado sustancialmente el tráfico de fauna a nivel nacional frente a 2019. Solo entre enero y mayo de este año las 37 corporaciones autónomas regionales han rescatado 13.248 animales, lo que representa el 70 por ciento de los ejemplares recuperados en todo el año anterior. 

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Es por eso que partir de hoy SEMANA SOSTENIBLE y la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) se unen para crear la campaña #LibresMejor, que tiene como objetivo visibilizar esta problemática y crear conciencia en la ciudadanía para que no apoye el comercio ilegal de especies.

Denunciaremos casos de tráfico, mostraremos lo que hay detrás de esta problemática, cómo es el largo y difícil proceso de rehabilitación, además de las graves consecuencias que tiene sacar a un animal de su hábitat natural.

Uno de estos casos, por ejemplo, es el de un ocelote en Tolima que vivió en carne propia esta situación. El 29 de abril de 2019, el Grupo Hidrocarburos número 12 de la Policía rescató a este felino que estaba en cautiverio en una casa del barrio San Librada, en el municipio de Purificación.

El ocelote estaba viviendo en una casa en el municipio de Purificación, Tolima, y allí las personas le quitaron sus colmillos. Foto: Cortolima

En ese momento, el animal, de la especie leopardus pardalis, fue trasladado de inmediato al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima). 

En la valoración veterinaria se dieron cuenta que el ocelote no tenía los colmillos de la mandíbula superior, estaban cortados completamente de raíz. 

El ocelote perdió completamente sus características de animal silvestre por el tiempo en cautiverio y ahora no podrá regresar a su hábitat natural. Foto: Cortolima

Expertos del CAV aseguraron que se trata de una de las prácticas más comunes de los traficantes de animales o personas que los tienen en sus casas, para evitar que el animal le haga daño a las personas con los dientes. 

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Las consecuencias para el animal no tienen marcha atrás. La ausencia de sus colmillos no le permitirá cazar como lo haría un ejemplar de su especie, tendrá dificultades para alimentarse de por vida y difícilmente sobrevivirá en su hábitat natural, explicó Ignacio Bernal, médico veterinario del CAV. Además este tipo de amputaciones podría generar infecciones fatales en los animales. 

Además, fue posible identificar que lo habían domesticado. “Se encuentra amansado, no reconoce en el humano a un depredador, no conoce otros depredadores naturales, perdió su identidad de ocelote”, explicó Indira Vallejo, bióloga de Cortolima.

En el CAV ocelote recibió terapias físicas diarias, en las que hacen recorridos con el animal sujeto para que pueda movilizarse más. Foto: Cortolima

Agregó que el felino no podrá ser liberado en su hábitat natural por los daños que le causó el tiempo en cautiverio en Purificación. Es tan ajeno a su vida silvestre que incluso otros ejemplares de su misma especie lo podrían matar. 

A lo largo de un año y medio en el CAV, el ocelote recibió terapias físicas diarias, en las que hacen recorridos con el animal sujeto para que pueda movilizarse más, además de  enriquecimientos ambientales, locativos y ocupacionales.

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Sin embargo, después de estos meses, los expertos del CAV concluyeron que lo que necesita el animal son espacios más grandes, y un manejo más avanzado o permanente en cautiverio como lo que hacen los zoológicos.

Mientras termina la gestión de su traslado, el equipo del CAV seguirá atento al proceso y cuidado del ocelote.

Si conoce historias o sabe de casos de animales silvestres en cautiverio o tiene denuncias al respecto, escríbanos al correo: mestradag@semana.com