*Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

En 2011, Emmanuel Escobar encontró en los pulmones de la ciudad su proyecto de vida. Esos oasis de la urbe se convirtieron en un hobbie, un interés que poco a poco fue creciendo y que lo llevó a tomar un diplomado en conservación de humedales.

“Ahí conocí a mucha gente, entre ellos gente de la vieja guardia de la red de humedales de la sabana de Bogotá. Muchos de ellos fueron mis profesores y también invité a mucha gente a hacer parte del proyecto, porque en ese espacio académico nos dimos cuenta que todavía faltaba mucho por hacer”, cuenta Escobar.

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Con el fin de que los bogotanos conocieran más sobre estos lugares, su biodiversidad, su función y sus problemáticas, nació la Fundación Humedales Bogotá. Esta, a lo largo de 10 años, se ha convertido en una comunidad articulada que ha hecho eco sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas. 

La fundación ha ofrecido cursos sobre los cuerpos de agua en los que entrega elementos, tanto conceptuales como metodológicos, para la comprensión y la gestión de la conservación de los humedales. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Una década trabajando por los cuerpos de agua

En sus primeros años, la entidad fue aprendiendo más y más sobre estos ecosistemas a través de investigaciones que dieron cuenta de su diversidad biológica, su estado de conservación y sus amenazas.

“Yo creo que el mayor aporte es hacer visibles a los humedales, que las personas conozcan lo que otros colectivos y personas ya venían haciendo por los cuerpos de agua. Me acuerdo que uno entraba a internet y no encontraba mucha información al respecto”, explica.

Un mapa para conocer su ubicación exacta, información sobre cómo llegar a cada uno de estos 15 cuerpos de agua reconocidos por el Distrito, un mapeo de los de los puntos de interés de algunas especies de aves, cursos de educación ambiental y encuentros diversos, fueron algunas de las iniciativas que no solo empezaron a aparecer en las búsquedas por internet, sino también en los titulares del país, por medio del trabajo que la fundación empezó en su portal web.

Ya superamos los 500 artículos publicados en nuestra web, relacionados con los humedales. En ellos, haciendo uso de un lenguaje cotidiano, le contamos a las personas la biodiversidad de estos ecosistemas, y las invitamos de paso a conocerlos y protegerlos”, dice.

Además de estas actividades, la Fundación aportó a la construcción de "Colombia Anfibia, un país de humedales", una publicación del Instituto Humboldt. En este proyecto la oenegé elaboró un documento que contiene el estado del arte de los humedales de la cuenca del río Bogotá, texto que, de acuerdo con Humedales, “contribuyó para la elaboración de los insumos técnicos, para la delimitación de los humedales”.

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De igual forma, ha ofrecido cursos sobre los cuerpos de agua en los que entrega elementos, tanto conceptuales como metodológicos, para la comprensión y la gestión de la conservación de los humedales.

“Se pretende formar ciudadanos para que al término del mismo puedan reconocer e identificar la importancia de los humedales como activos naturales, además de buscar soluciones para gestionar su conservación en el marco de un desarrollo sustentable”, explica la fundación en su sitio web.

Los alados vuelan sincrónicamente con la fundación

Durante estos años, la oenegé ha llevado un registro acucioso de la avifauna en la capital, lo que ha permitido dar a conocer que en los humedales de la ciudad habitan 208 especies de aves, la mayoría en los humedales de Córdoba, La Conejera, Jaboque, Salitre y Juan Amarillo. Algunas de estas son el cucarachero de pantano, el copetón, la mirla y el colibrí común.

Con la información recaudada, la fundación actualizó los registros de aves en los humedales de Bogotá del año 2015 a 2020 y construyó guías virtuales para que pudieran ser consultadas de manera gratuita por los interesados.

Al mismo tiempo, la organización también ha informado de las aves migratorias que visitan estos cuerpos de agua y diferentes espacios de la ciudad.

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Este es el caso de las tinguas azules, aves migratorias que llegan agotadas a la ciudad, luego de un largo viaje procedentes de las costas Atlántica y Pacífica, las cuales terminan extraviadas en muchas ocasiones al no encontrar un lugar para descansar.

Para hacerle frente a esta problemática, la fundación creó el proyecto S.O.S Tingua, una iniciativa para que las personas conocieran las rutas de atención, los cuidados inmediatos en caso de toparse con una de ellas, así como las entidades que tienen el aval para atenderlas.

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Mediante esta iniciativa, reconocida en 2015 por los Premios Latinoamérica Verde como una de las iniciativas de mayor importancia para la región en la Categoría Biodiversidad y Fauna, la fundación ha hecho una georreferenciación de los sitios en los que han sido encontradas y un análisis para conocer las causas por las que estos alados se ven desorientados.

Para la próxima década

A medida que pasa el tiempo, la Humedales Bogotá es consciente de que es necesario avanzar en su labor. Es por esto que, tomando como aprendizaje estos primeros años, plantean profundizar en temas de educación ambiental e investigación de la biodiversidad de los humedales.

Espera, además, poder impulsar la labor de las personas que también se están interesando en estos cuerpos de agua. “Hemos visto que están naciendo nuevos colectivos de jóvenes y de personas interesadas en la defensa de los humedales, de alguna manera nos sentimos con el compromiso de servir como mentores, para que estos procesos se consoliden y puedan crecer”, dice.

La fundación espera poder impulsar la labor de las personas que también se están interesando en estos cuerpos de agua. Foto: Emmanuel Escobar / Fundación Humedales Bogotá.

De acuerdo con su director, también planean continuar con la labor de reforestación, pero no solo en la ciudad, sino en toda la sabana. “Tenemos la visión de que nuestra estrategia no sea solo para la ciudad, sino para la región, y...por qué no hablar entonces de Humedales Colombia”, plantea.

Finalmente, para el ejercicio de su labor, son conscientes de la problemáticas a la que se enfrentan estos cuerpos de agua en la ciudad. Una de estas es el cambio de visión que experimenta la ciudad cada vez que llega una administración nueva. “Cada cuatro años, en lugar de avanzar, hemos tenido varios traspiés con las alcaldías para tratar de engranar nuestros procesos con las diferentes entidades”, explica.

Por esto, en los años venideros, la fundación también seguirá insistiendo en la necesidad de un plan de ciudad que les permita, sin importar los cambios de administración, mantener un cronograma a corto, mediano y largo plazo en la labor de protección y preservación de estos pulmones.