A pesar de albergar casi la mitad del territorio nacional, más de 48 millones de hectáreas que representan 42,3 por ciento de Colombia, la Amazonia es vista por muchos como un sitio aislado y rezagado. Delterritorio más biodiverso del planeta se piensa que no tiene mucho que aportarle al desarrollo del país.

Lo mismo ocurre con los 170.000 indígenas que habitan en la densa manigua selvática, 64 pueblos con múltiples lenguas que desde la época de la conquista española han padecido por la esclavización, por enfermedades desconocidas, por rechazo y hasta por el repudio de los denominados hombres blancos.

Lo que muchos ignoran, o más bien no quieren reconocer, es que la gobernanza de estas etnias ha cumplido un rol fundamental en la sobrevivencia de los bosques amazónicos, ecosistemas que a través de la evapotranspiración de los árboles envía ríos aéreos que llegan hasta los páramos. Un territorio único que alberga 10 por ciento de la reserva mundial de carbono.

Los sitios menos deforestados de la Amazonia están dentro de los resguardos indígenas. Foto: Jhon Barros.

Según Manuel Rodríguez, presidente del Foro Nacional Ambiental (FNA), la figura de resguardos indígenas es una de las políticas más audaces en Colombia, una apuesta que nació durante el Gobierno del presidente Virgilio Barco de la mano con la conformación de los Parques Nacionales Naturales.

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La gobernanza de los pueblos indígenas ha sido de suma importancia para conservar los bosques amazónicos. Según el Ideam, las tasas de deforestación más bajas están en los resguardos, que abarcan 30 por ciento del país, y en los colectivos de las comunidades negras”, dijo el ambientalista en el octavo foro del FNA llamado Bosques y pueblos indígenas en la Amazonia: deforestación, extractivismo y gobernanza territorial.

Para el primer ministro de Ambiente de Colombia, muchos de los dirigentes del país y un amplio número de ciudadanos ignoran el fundamental e irreemplazable papel ecológico y social que cumplen las comunidades indígenas, "una posición errónea y dañina que todos los expertos y ambientalistas estamos llamados a corregir".

El rol ecológico y social de los indígenas sigue siendo ignorado por varios mandatarios. Foto: Juan Arredondo (alianza PNN-ACT).

Las fuertes palabras de Rodríguez tienen raíz en unas declaraciones de José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). “Las comunidades indígenas tienen la cuarta parte de la tierra en Colombia, 28,9 millones de hectáreas, pero no hay un registro claro de cómo aportan a la economía nacional”, trinó Lafaurie en su cuenta de Twitter.

Para Rodríguez, ese marcado desconocimiento e insensibilidad que hay sobre los resguardos y los indígenas fue plasmado en las declaraciones de Lafaurie, "quien parece que no entender que la contribución de las etnias es proteger uno de los mayores patrimonios naturales que hay en el país: el bosque y las selvas”.

El ambientalista recalcó que a pesar de que ya está demostrada la simbiosis que hay entre la cultura ancestral y la biodiversidad, es necesario visibilizar más cómo las etnias hacen el manejo sostenible de los bosques para que la población urbana entienda el enorme activo que tiene el país en los indígenas.

Manuel Rodríguez prendió las alarmas por el desconocimiento del papel que cumplen los indígenas en el futuro del país. Foto: archivo Semana. 

Según el docente de la Universidad de los Andes, aunque Fedegán se ha comprometido en luchar contra la deforestación causada por la ganadería en la Amazonia, las declaraciones de su presidente son contradictorias e indican una gran ignorancia por parte de los mandatarios del país. 

Yo creo que este tipo de declaraciones, que la verdad harían varios de nuestros mandatarios, surgen por pura y física ignorancia. Por eso, está en nuestras manos, las de los expertos y ambientalistas, hacer conocer más qué significan los resguardos y su rol en la protección cultural y biológica del país, que no pueden verse de forma separada”.

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La Fundación Alejandro Ángel Escobar sí tiene claro la importancia y el significado de las comunidades indígenas. Por eso, en la reciente entrega de los premios de ciencias y desarrollo sostenible, dos de los ganadores tuvieron como protagonista a la selva amazónica.

Uno de los premios le fue otorgado a un trabajo intercultural de Óscar Romualdo, anciano sabedor indígena, y Juan A Echeverri, docente de la Universidad Nacional de Leticia, sobre la sal extraída de las plantas en la Amazonia. El otro fue para el profesor Leonardo Ordóñez por su investigación Ríos que cantan, árboles que lloran, que se centró en la región”, dijo Rodríguez. 

Los bosques son protegidos por la visión ancestral de los pueblos indígenas. Foto: Jhon Barros. 

Sin indígenas no hay bosque

En el foro Bosques y pueblos indígenas en la Amazonia: deforestación, extractivismo y gobernanza territorial, Clara Solano, directora de Fundación Natura, expresó que casi todas las etnias de la Amazonia dependen en su totalidad del buen estado de los bosques.

“El buen vivir, la paz y los medios de vida de los indígenas dependen de la coexistencia con los bosques, no sólo para la conservación de la parte biótica y física de las plantas y animales, sino para la magia, creencia, nacimiento, creación y futuro de las etnias”.

Solano indicó que los problemas más severos en la región para los bosques, biodiversidad y cultura ancestral son el avance sin control en la deforestación, la minería y el aprovechamiento forestal ilegal, una hecatombe ecosistémica que pone cada vez más en riesgo a las comunidades.

La deforestación tiene en jaque la biodiversidad y la cultura ancestral de los indígenas de la Amazonia. Foto: Rodrigo Botero.

Las grandes masas forestales conservadas en la Amazonia están traslapadas con los resguardos indígenas, lo que demuestra que son las comunidades las que están conservando el bosque. Es un hecho que la coexistencia de los bosques y los indígenas ha prevalecido y es fundamental para el futuro del planeta”.

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Por su parte, Mateo Estrada, indígena siriano del Vaupés y asesor y consultor de la  Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac), aseguró que las etnias no pueden vivir sin la selva, el río, las aguas, la flora y la fauna.

“Tenemos una relación directa con la naturaleza y no vemos el bosque de forma separada, sino como parte integral de un solo cuerpo. Nuestra forma de vida, que incluye levantarnos a las dos de la mañana a pescar y cazar y hacer dietas y rezos, hace que coexista la naturaleza. Todo tiene que ver con los conocimientos tradicionales y nuestra forma de pensar y actuar”.

Los indígenas hacen un uso sostenible de los recursos naturales, lo que les ha permitido proteger los bosques amazónicos. Foto: Juan Arredondo (alianza PNN-ACT).

Para Estrada, la forma de vida de los indígenas les permite cuidar la naturaleza durante más de 100 años. “Todo eso sería diferente si le entregamos el bosque a otra gente, ya que en 100 años no habría nada. Sin embargo, nuestra forma de vida está cada vez más encogida por el arco de deforestación y la frontera agrícola”.

El asesor de la Opiac recalca que el Estado aún no ve a los indígenas como las autoridades del territorio, a pesar de ser los guardianes de la naturaleza. “La sentencia 4360 de la Corte nos deja por fuera totalmente, al no reconocer nuestro territorio, autoridad y planes de vida. Necesitamos fortalecer nuestro gobierno indígena para hacer estado donde el Estado no lo ha hecho, que es donde está concentrada la minería, los cultivos ilícitos y la deforestación”.

El indígena concluyó que los resguardos fueron creados para poder darles garantías en términos de derecho a los indígenas, una figura que ha logrado mantener los bosques en pie. “De los resguardos hacia afuera hay deforestación, mientras que hacia adentro solo permence el conocimiento, la conservación y el manejo”.

Los bosques amazónicos son custodiados por los pueblos indígenas. Foto: Jhon Barros.

Compromisos del Gobierno

Eduardo Ariza, coordinador del pilar indígena de la iniciativa Visión Amazonia del Ministerio de Ambiente, informó cuál es la hoja de ruta que tiene el Gobierno para que las etnias puedan dar marcha a una gobernanza en el territorio.

“Visión Amazonia nace en 2017 como una iniciativa de pago por resultados por parte de los gobiernos de Reino Unido, Alemania y Noruega para disminuir la deforestación, la cual se basa en cinco pilares: gobernanza forestal, tema agroambiental para los campesinos, indígenas, política sectorial y monitoreo de bosques”.

Según Ariza, con más de 55 organizaciones étnicas de la Amazonia fue construida la hoja de ruta para poder financiar las iniciativas sostenibles de los indígenas en más de 26 millones de hectáreas en la región, donde están los bosques mejor conservados del país.

Las carreteras en la selva son el primer escalón para desatar la deforestación. Foto: Jhon Barros. 

“Los bosques más conservados del país están en los resguardos indígenas y las comunidades negras, razón por la cual esta estrategia busca desarrollar los proyectos comunitarios que estén enfocados en la sostenibilidad de los ecosistemas, fortalecer su gobierno indígena y darle prioridad a las mujeres”.

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Visión Amazonia ha realizado tres convocatorias para que los indígenas presenten sus iniciativas, las cuales han arrojado un total de 36 proyectos ejecutados o en desarrollo y 32 que están en marcha. “Las Guardianas de la selva han presentado 60 propuestas que están orientadas hacia la seguridad y soberanía alimentaria de la mujer”, anotó el funcionario.

El coordinador de la iniciativa del Gobierno precisó que la mayoría de resguardos indígenas en la Amazonia cuentan con tasas bajas de deforestación debido a la gobernabilidad de las etnias, como es el caso de territorios de departamentos como Amazonas, Vaupés y Guainía, que son los más grandes.

Las selvas de Guainía son unas de las mejores conservadas por contar con resguardos indígenas. Foto: Jhon Barros.

“Sin embargo, estos territorios presentan afectaciones por la minería de oro y coltán, en especial Guainía, además de extracción ilegal de madera y cultivos ilícitos, actividades que impactan a los resguardos indígenas”.

Ariza informó que hay una gran problemática en varios resguardos de los departamentos de Guaviare, Caquetá y Putumayo, que cuentan con una baja gobernanza indígena. Tal es el caso de Nukak, Yaguará II y Villa Catalina. “Los problemas de gobernanza están relacionados con el incremento de la deforestación”.

Al no contar con indígenas por problemas de orden público, el resguardo Nukak es devorado por la motosierra. Foto: Rodrigo Botero.

Vigías de las áreas protegidas

La mayoría de los Parques Nacionales Naturales de la Amazonia están traslapados con los resguardos indígenas, lo que ha dado paso a una gestión compartida de las áreas protegidas entre el Gobierno y las etnias.

Diana Castellanos, directora de la territorial Amazonia de Parques Nacionales, tiene a su cargo 11 áreas protegidas y lleva más de dos décadas trabajando con los indígenas en esa gestión, un aprendizaje con altas y bajas que ha arrojado una coevolución en la interinstitucionalidad. 

“Para poder consolidar acuerdos que permitan el manejo de un territorio, el primer paso fue entender que debemos hablar entre autoridades, ya que nosotros somos la autoridad ambiental y los indígenas autoridad pública de carácter especial. Por eso el relacionamiento es horizontal”.

La minería es la principal problemática ambiental en Parques Nacionales como Puré. Foto: PNN.

Esa gestión mancomunada tiene varios retos, como el diálogo, la comprensión de cada una de las culturas indígenas y la forma de administración. “Este último es un constante debate que nos permite identificar hasta dónde van los alcances de la institucionalidad y de los indígenas. La responsabilidad y procedimientos para el control y vigilancia de los recursos naturales también son abordados caso a caso de forma distinta, es decir en cada una de las áreas protegidas”.

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Castellanos precisa que la entidad respeta los derechos, propiedad de la tierra y autonomía de los indígenas, para lo cual se crearon varios instrumentos de relacionamiento como regímenes especiales de manejo para las áreas traslapadas y acuerdos políticos de voluntades para establecer una confianza entre ambas partes.

“Este tipo de acuerdos los tenemos con los cuatro pueblos del Parque Nacional La Paya, mientras que con los 20 pueblos indígenas que rodean Chiribiquete trabajamos en acuerdos de colindancia. También contamos con otros acuerdos que salen de la consulta previa, como la creación o ampliación de parques y los respectivos planes de manejo”.

Los indígenas de la Amazonia reclaman que el Gobierno sigue sin verlos como las autoridades del territorio. Foto: Juan Arredondo (alianza PNN-ACT).

La directora de la territorial Amazonia destaca que el trabajo es distinto para cada área protegida y cultura indígena. “Todo depende del tipo de organización, es decir si el gobierno del resguardo está organizado y le es más fácil comunicarse con los demás. Eso es complicado en un territorio donde la gobernabilidad no es muy clara por el cambio constante de líderes”.

En el caso de los Nukak, Castellanos precisa que hay un pequeño traslape entre la reserva y el resguardo del 0,3 por ciento. “El resguardo ha sufrido una profunda transformación desde que los indígenas abandonaron la zona por el conflicto armado. Hay cultivos de palma adentro, grandes extensiones de tierra que no son de pequeños campesinos”.

En el resguardo Capunagua, Parques Nacionales no ha podido avanzar en acuerdos con los indígenas por los actores armados. “También hay minas y cultivos ilícitos en la zona, por lo que nuestro relacionamiento se hace más con los campesinos que con los indígenas”.

La gobernanza indígena en el resguardo Nukak es nula. Todos fueron sacados del territorio por los actores armados. Foto: Rodrigo Botero. 

Los indígenas de los resguardos de Guainía, Vaupés y Amazonas han manifestado su indignación por la falta de apoyo del Gobierno. Según Castellanos, estas etnias reclaman que todo el dinero de la cooperación internacional llega solo a los territorios del piedemonte, donde está concentrada la deforestación. 

Las etnias reclaman que el Gobierno debería priorizar también los territorios donde se está conservando el bosque. Esa zona es poco apoyada si la comparamos con los recursos invertidos en los territorios deforestados. La otra parte de la Amazonia no se puede desatender”.

Estigmatización campesina

Los campesinos de la Amazonia son vistos por muchos como los protagonistas en la deforestación. Incluso en los operativos realizados por el Gobierno sólo capturan a los colonos y no a las grandes mafias que les pagan por talar el bosque.

“Hay una evidente estigmatización de los colonos con el hacha, la motosierra y la tala de los árboles, además de un paradigma de que los campesinos no comparten la misma visión de protección del bosque que tienen los indígenas”, mencionó la directora de la Fundación Natura.

César Monje, biólogo de Natura y gran conocedor de la región amazónica y sus habitantes, expresó que no hay un solo mundo campesino o indígena. “Todos son muy diversos, por lo cual no podemos estigmatizarlos. Debemos replantear las visiones para comprender mejor los territorios”. 

Varios campesinos de la Amazonia ahora están dedicados a conservar el bosque. Foto: Jhon Barros.

En el municipio de Solano (Caquetá), donde Natura trabaja desde hace varios años con ambos bandos, Monje ha encontrado una gran diversidad en la población. “Por ejemplo, hay indígenas que son campesinos y trabajan en el tema de la tenencia de la tierra, al igual que campesinos que hacen parte de los cabildos indígenas, llegando a ser hasta gobernadores”. 

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En el territorio amazónico hay muchos campesinos que llevan años trabajando en procesos socioambientales, a los que tildan como colonos y son víctimas de los operativos por parte del Gobierno. “Al estigmatizarlos estamos perdiendo un gran aprendizaje conjunto”. 

Monje ha tenido la oportunidad de caminar por el bosque junto a los campesinos e indígenas, comunidades que son vistas como enemigas. “Claro que hay una diferencia en la visión del bosque que tiene cada uno. Para los indígenas es lo sagrado y para el campesino puede ser la madera, pero todo esto ha venido cambiando en los últimos años”.

Los colonos están estigmatizados como los protagonistas de la deforestación. Foto: Jhon Barros. 

En los últimos cuatro años, el biólogo ha visto que los jóvenes indígenas que habitan cerca de los cascos urbanos están perdiendo la visión sagrada del bosque y sus idiomas nativos, mientras que los viejos colonos que llegaron a la Amazonia el siglo pasado a tumbar monte, ahora son los que más lo cuidan.

Hay que avanzar hacia un diálogo intercultural en la región por medio de las visiones y aprendizajes de ambos bandos, y así empezar a incluir todos los mecanismos de ordenanza de los indígenas que les han permitido cuidar el bosque en los resguardos”. 

El experto propone fortalecer los regímenes de propiedad colectiva del territorio, como ampliar los resguardos indígenas y las zonas de reserva campesina. “Algo interesante es un manejo comunitario del bosque, es decir una asociación de vecinos en las veredas para blindar los recursos naturales. En Belén de los Andaquíes, los campesinos crearon 11 reservas naturales”.

Apoyo internacional

En 2005, un grupo de países llevó el tema de la deforestación a la agenda de la Conferencia de las Partes realizada en Montreal (COP 11), lo que generó un debate internacional sobre el rol de los bosques en la lucha contra el cambio climático. 

Dos años después, en la COP 13 de Bali, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático reconoció la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) como un mecanismo válido en la lucha contra el cambio climático.

La cooperación internacional ha sido fundamental en proteger los bosques y beneficiar a las comunidades. Foto: Jhon Barros.

Estos mecanismos REDD destinan recursos para llevar a cabo una gobernanza forestal, asegurar los derechos de las comunidades locales y los pueblos indígenas que dependen de los bosques, y promover el manejo sostenible de la biodiversidad.

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“Los REED nacieron como una opción para reconocer la conservación del bosque, sus servicios ecosistémicos y las comunidades que allí habitan, mecanismos que hoy cuentan con reglas claras del juego, como tener en cuenta que cada territorio con bosque cuenta con características únicas en cuanto a biodiversidad, historia, cultura y conflictos”, dijo Susana Vélez, gerente regional para Latinoamérica y el Caribe de la organización Verra.

Según la ingeniera forestal de la Universidad Nacional, estos proyectos REDD han tenido un gran avance en las comunidades indígenas de Colombia. “La población del territorio ya habla de salvaguardas, contabilidad y mercados, mientras que Visión Amazonia ha avanzado en el tema de mercados de carbono y el desarrollo de un pilar indígena para financiar sus iniciativas”.

El bosque amazónico palidece por el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva. Foto: Jhon Barros.

Aunque Vélez considera que hay una evidente evolución en los territorios para estos proyectos de instrumentos financieros, algunas veces se tornan complejas porque personas inescrupulosas quieren saltarse los procesos y las tomas de decisiones de las comunidad, para así hacer proyectos que no benefician a la gente y generan conflictos en los territorios. 

“Estos proyectos vienen evolucionando para ser más coherentes con lo que está pasando en cada una de las regiones. Estamos buscando cómo encajar los proyectos dentro de los programas macros para trabajar en la misma meta: reconocer la conservación de los pueblos indígenas y afros y dar solución a los motores de la deforestación que vienen asociados a los grupos ilegales”.

Con el permiso de la selva

Carlos Ródríguez, biólogo y director de la fundación Tropenbos Colombia, lleva casi 40 años trabajando por los bosques y las comunidades indígenas, una amplia experiencia que le ha permitido aprender sobre la estrecha relación que tienen ambos.

“Los principios ecológicos y culturales de los pueblos indígenas muestran claramente que toda la naturaleza tiene un dueño espiritual y nada se puede utilizar sin su permiso, un concepto que explica claramente el porqué los bosques mejor conservados están en los territorios de las etnias”.

Los indígenas siempre le piden permiso a la naturaleza cuando necesitan hacer sus chagras. Foto: Jhon Barros.

Para Rodríguez, las enseñanzas de manejo del bosque de los indígenas son la mejor lección de sostenibilidad , la cual debería ser replicada en el país. “Las etnias nos han enseñado que sí es posible intervenir adecuadamente los bosques sin generar mayores impactos, algo que ellos han hecho siempre y por eso tienen los territorios más conservados”.

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El biólogo destaca que Visión Amazonia es un programa poderoso con un gran respaldo financiero para detener la deforestación. “La creación de un pilar indígena, que permite que la ejecución de los proyectos sea local, es un gran avance, pero aún falta potenciar espacios de comunicación y visibilización del mundo indigena para que podamos aprender de ellos”.

La visión indígena debería ser replicada en todo el país para conservar los bosques. Foto: Jhon Barros.

El director de Tropenbos Colombia manifestó que es necesario reconfigurar la conectividad cultural y biológica de todos los resguardos indígenas de la Amazonia y construir una nueva interculturalidad y fortaleza para estas figuras. “Es necesaria la ampliación de los resguardos para conservar más bosque y poner en marcha formas de tenencia colectiva de acceso a la tierra con los campesinos”.

Pocas personas tienen la posibilidad de acceder al mundo indígena y aprender sobre su cultura. “Por eso es necesario contar con un espacio para tener esa interacción directa, donde los pueblos presenten todos los logros y limitaciones de sus proyectos; un diálogo de saberes con las comunidades para llevar a cabo una transformación social”.