Un grito de auxilio vienen dando los habitantes y las autoridades de los seis municipios de Bolívar y Sucre que son irrigados por el río Cauca. Pero a pesar de sus súplicas advierten no haber sido escuchados por parte del gobierno nacional, las corporaciones autónomas regionales y Empresas Públicas de Medellín (EPM). 

"A los que estamos más abajo no nos han escuchado, desde el año pasado cuando se presentó la crisis con Hidroituango producto del invierno, en la que se vieron afectados los arroceros de La Mojana, luego de perder 50 mil hectáreas de arroz, no ha pasado nada. En esa ocasión estuvimos en EPM y les expusimos que ellos nunca tienen en consideración las afectaciones que tenemos acá en el Bajo Cauca y, sobre todo, por el lado de Bolívar y Sucre", indicó Pedro Manuel Alí, alcalde de Magangué. 

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El mandatario afirmó que desde que se empezó la construcción del proyecto nadie de la Gobernación de Antioquia y EPM ha ido por esa región donde desemboca el río Cauca, ubicada en un corregimiento de Magangué. Allá la pesca y la agricultura también se ven afectados con la manipulación de los caudales de ese afluente. 

"La pesca ya se ha bajado increíblemente desde hace dos años cuando se empezaron a controlar las aguas y eso es lo que nosotros hemos querido hacer ver. EPM no nos ha dicho, dentro de la esclavitud a la que nos va a someter por los siglos de los siglos con la existencia de Hidroituango, cómo va a ser el manejo y la regulación de los caudales, tanto en invierno como en verano, distinto a lo que hace Urrá, en Montería, con el río Sinú", comentó. 

Debido a la sequía los pescadores tuvieron que frenar su trabajo al no encontrar peces. Foto: Alcaldía de Magangué. 

En esa ciudad de cerca de 200.000 habitantes, alrededor de 80.000 personas viven directamente de la pesca, por lo que la reducción en el caudal del río Cauca los perjudica, pues está generando, a su vez, la disminución de la cota del río Magdalena, donde desemboca.  

"El río se está secando de una manera impresionante y a una velocidad nunca antes vista; ya se están presentando islas en la mitad, cosa que no se ve normalmente; la gente está muy asustada porque si esto sigue así la hambruna que se podría presentar en los municipios y los corregimientos va a ser enorme, ya que el 70% de la población vive de la pesca y todos los días comen pescado, nada más, son personas extremadamente pobres. Hay riesgo de que se registre una calamidad pública por hambre y sed", apuntó.  

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El río Cauca -según el mandatario- ha bajado en la última semana más de un metro y medio. "Hoy, a la velocidad que va su descenso, todo el mundo espera que esté seco antes de 5 días", y advirtió que la sequía ha hecho que la ribera empiece a erosionarse, lo que está ocasionando que todos los días "se desbarranquen casas". Alí teme que cuando vuelva a subir el nivel del río esta situación se complique. 

"Ese es el problema de los que vivimos a la orilla del río, que su crecimiento y el decrecimiento nos afecta de alguna manera y lo más triste es que a nosotros nadie nos responde o nos pone la cara", recalcó. 

Producto del bajo nivel del río Cauca se han generado playas que son utilizadas por los habitantes de Magangué para jugar fútbol. Foto: Alcaldía de Magangué. 

Opinión que comparte, Álvaro Villamil Ávila, subdirector de gestión ambiental de la Corporación para el Desarrollo Sostenible de La Mojana y El San Jorge, quien aseguró que desde que inició la construcción de Hidroituango la comunidad del municipio de Guaranda (Sucre) vive en una zozobra permanente. "La gente tiene mucha incertidumbre, especialmente los campesinos que temen por un impacto ecológico muy negativo. Algunos dicen que el río Cauca va a desaparecer y si eso ocurre la actividad económica de ellos se va para el suelo y tendrían que buscar otra forma de sustento", recalcó.

El funcionario aseveró que esa era la primera vez que se veía una sequía de esa magnitud sobre ese afluente. "Hay desabastecimiento de agua en varios corregimientos cercanos y los pescadores han parado su actividad porque no encuentran peces", explicó. 

 Así luce el río Cauca a su paso por el municipio de Guaranda, Sucre. Foto: Anderson Durán.

Villamil expresó que a las poblaciones ubicadas aguas abajo de Puerto Valdivia muy poco las tenían en cuenta en los planes de contingencia. "La mitigación, lastimosamente, no llega hasta acá, pese a que también hay una gran afectación", manifestó.   

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San Jacinto del Cauca, Achí y Magangué, en Bolívar, así como Majagual, Sucre y Guarandá, en Sucre, son los municipios que señalan estar en el olvido frente a la emergencia ocasionada por Hidroituango. 

Los pescadores de Guaranda se han visto severamente afectados por la reducción del caudal del río. Foto: Anderson Durán.