Johana González, habitante del municipio de San Agustín en Huila, decidió sacar de su bolsillo para pagarle a una familia del barrio Siloé que tenía a un gavilán colicorto (Buteo brachyrus) en cautiverio. Sabía que si no lo hacía, la rapaz no sobreviviría por el mal estado físico en el que estaba.

La ciudadana le entregó al gavilán herido a la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) el pasado 4 de julio. En el centro de fauna silvestre de la entidad, veterinarios y biólogos evidenciaron marcados signos de maltrato en la rapaz, que estaba sin plumas y desnutrida.

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El ave llegó con múltiples síntomas de maltrato como garras y pico limados y plumas del ala izquierda mutiladas, lo que indicaba que el animal había permanecido en cautiverio por mucho tiempo”, dijo Carlos Andrés González, director de la territorial sur de la CAM. 

Con un implante de plumas, el gavilán recuperó sus habilidades para volar. Fotos: CAM. 

Luego de 20 días y una vez restablecido anímicamente, el gavilán fue trasladado hasta el centro de rehabilitación de aves rapaces San Isidro de la Fundación Águilas de Los Andes en la ciudad de Pereira.

En su nuevo hogar, la rapaz fue sometida a un procedimiento consistente en el injerto de plumas primarias y secundarias en sus alas y cola. “Lo primero que hacen los traficantes o tenedores ilegales de aves es amputar con tijera las plumas de estos animales para impedirles que vuelen”, expresó Alexander Ospina, director de la fundación.

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Según Ospina, al gavilán colicorto le realizaron un procedimiento que en cetrería se llama imping o injerto de plumas. “Durante más de 20 años hemos almacenado plumas en un banco especial para poder realizar estos procedimientos, pues la estrategia que usan los traficantes, de cortar las plumas, les causan a las aves traumas muy grandes que de no ser por un procedimiento de implantes, no volverían a volar”.

En un centro de rehabilitación para rapaces, el gavilán fue recuperando sus habilidades. Fotos: CAM.

La rapaz también recibió un tratamiento para el mejoramiento de su pico y garras, para que así pudiera valerse por sí solo en su hábitat natural. Curadas sus heridas y con la recuperación de sus habilidades de vuelo, el gavilán fue liberado en el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé.

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“Por otra parte, un gavilán caraca (Caracara cheriway) proveniente del municipio de Villavieja, también recibió implante de plumas en el centro de rehabilitación de aves rapaces San Isidro. Este individuo permanece bajo el cuidado de la CAM, a fin de ser liberado en los próximos días”, dijo González.

El funcionario informó que la mayoría de las aves de presa o rapaces están dotadas de gran fuerza en garras y pico. “Son importantes en el equilibrio ecológico, pues se alimentan de otras especies como ratones, serpientes y de animales muertos, permitiendo controlar la materia orgánica en descomposición”.

Un parque regional es el nuevo hogar de esta rapaz impactada por la mano del hombre. Foto: CAM.