Un Informe Mundial sobre Nutrición, que examina todas las cifras internacionales de casi 200 países (provenientes de organizaciones como la ONU, la FAO, el PMA, Unicef, la OMS, pero también de oenegés, fundaciones y universidades), da cuenta del preocupante panorama de malnutrición que se viene registrando en el mundo. 

Según el estudio, 141 de los 194 países del mundo acumulan al menos tres formas de malnutrición, de los cuales 41 están en un nivel muy alto.

"La situación es alarmante", señaló Corinna Hawkes, directora del Centro de Políticas de Nutrición de la Universidad de Londres, durante una conferencia de prensa, tras la presentación del estudio en Bangkok.

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"Tanto los países ricos como los pobres experimentan alguna forma de malnutrición", dijo la experta, que citó entre los problemas el raquitismo y la obesidad.

Los autores expresan una preocupación particular por "las poblaciones refugiadas en Oriente Medio, que acumulan retraso en el crecimiento, raquitismo, carencias de micronutrientes y obesidad", en particular en Líbano.

También les preocupa el fuerte aumento (en 54,9 por ciento) de las ventas de leche para bebés industrializada entre 2005 y 2017. "Se está produciendo un cambio significativo (y sin precedentes) en la dieta de los bebés y los niños pequeños en todo el mundo", alertan.

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Con la excepción de América del Norte, las ventas de leche de fórmula han aumentado en la mayoría de las regiones del mundo. 

Y aunque la lactancia materna, promovida por la Organización Mundial de la Salud, ha progresado en todo el mundo (el 41 por ciento son alimentados exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de edad en 2017, frente al 37 por ciento en 2012), se trata de un progreso "extremadamente lento", lamentan los autores, que hacen hincapié en los beneficios de la leche materna.

La obesidad ha ganado también terreno, sobre todo entre las mujeres (5,1 por ciento en 2017 frente a 10,6  por ciento en 2000) y ninguno de los 194 examinados ha hecho progresos significativos para luchar contra la obesidad, señala el informe.

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Además, 59 por ciento de los niños beben diariamente bebidas gaseosas en Latinoamérica y el Caribe; 52 por ciento en África, y 40 por ciento en Asia. 

Sus autores llaman a los gobiernos gravar las bebidas azucaradas para combatir la obesidad en el mundo. En total, 59 países ya han adoptado este tipo de medidas, incluido México, que impuso en 2014 un impuesto a las bebidas azucaradas que provocó un alza del precio de 10 por ciento, con lo que se logró que el consumo cayera al 6 por ciento. 

*Con información AFP.