El río Teusacá es uno de los cuerpos de agua más representativos de la cuenca alta del río Bogotá. Sus 69 kilómetros de trayecto abarcan territorios de municipios como La Calera, Sopó, Chía, Choachí, Guasca, Tocancipá y Ubaque, un viaje donde es nutrido por ocho quebradas.

En la zona, que abarca 35.818 hectáreas del altiplano cundinamarqués, hay registros de más de 300 especies de aves, 50 de mamíferos, 17 de anfibios, 19 de reptiles y 11 de peces. En la época prehispánica fue uno de los lugares gobernados por los muiscas, indígenas que adoraban el agua y toda su vida anfibia por medio de ofrendas doradas.

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En las últimas semanas, varios ciudadanos, ambientalistas y concejales han denunciado varios frentes de obra en el cauce y la zona de manejo del río Tenasucá, intervenciones con maquinaria pesada que han levantado ampolla en diversos sectores de la sociedad y en la redes sociales.

El río Teusacá mide 69 kilómetros y recorre varios municipios de la cuenca alta del río Bogotá. Foto: CAR.

Luisa Fernanda Camacho, concejal del municipio de La Calera, fue una de las primeras en denunciar las posibles afectaciones ambientales de las obras emprendidas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en el río, un proyecto de adecuación hidráulica que consiste en mejorar su capacidad y evitar futuras inundaciones. 

“Maquinaria del consorcio HidroTeusacá está sacando todos los metros cúbicos de lodo que sean posibles. Las obras en el cauce están dejando irreconocible al Teusacá y completamente desnaturalizado. El consorcio retira material del lecho del río, cuerpo de agua que está regulado por un embalse. Hay que recuperar y restaurar los 30 metros de ronda, lo que implica una gestión predial e inversión. La CAR contrató estudios hidrológicos e hidráulicos, ¿y los de fauna, flora, servicios ambientales y ecosistémicos?”, dijo la concejal.

Camacho agregó que las intervenciones deben detenerse legalmente. “Ya parte del daño está hecho y debemos exigir una restauración, una de verdad con presupuesto. Debimos conocer el proyecto antes de que empezara. Ahora cualquier opinión o preocupación es insulsa. El río está vivo, no lo vuelvan un canal. Es un bien público y no le pertenece a los propietarios de los predios”.

La remoción de tierra en el río Teusacá levantó la voz de concejales y ambientalistas. Foto: Luisa Fernanda Camacho.

Germán Andrade, biólogo de la Universidad de los Andes, se sumó al SOS por el río Teusacá. “La adecuación hidráulica en ocasiones se ha vuelto necesaria, pero no con la completa desnaturalización del río. Hay que construir nuevos equilibrios entre las soluciones de ingeniería y las basadas en la naturaleza. El día que se entienda que adecuar un cauce no es lo mismo que adecuar un río, ese día habrán entendido lo qué es un río”, dijo

Para el experto, el Ministerio de Ambiente debería promover una discusión nacional para una visión integral y diferenciada de los ríos. “La mitigación de riesgos de inundación es función que debe sopesar frente a otras para un plan integral, con beneficios de la naturaleza como la biodiversidad acuática y riparia. Los ríos son más que cursos de agua”.

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Andrade considera que una de las malas lecciones del fenómeno de la Niña, que en 2011 dejó a gran parte del país bajo el agua por la fuerte temporada de lluvias, fue el modelo de intervenir severamente los cauces de los ríos, “que parece se estableció como un manejo normal. Necesitamos una política nacional de intervención en ríos de montaña, como parte de la política de biodiversidad”. 

La concejal de La Calera denuncia que la zona debe ser restaurada ecológicamente. Foto: Luisa Fernanda Camacho.

Varios concejales de Bogotá también manifestaron su inconformidad con las obras. Ati Quigua informó  que el río Teusacá, "que nace en la laguna sagrada del Verjón y recorre municipios como La Calera, Guasca, Sopó, Chía y termina en el río Bogotá, está siendo dragado y no hay criterios ambientales".

La concejal Susana Muhamad le pidió a la CAR aclarar qué está pasando con el río Teusacá. “La comunidad denuncia que estas obras de desnaturalización no le fueron informadas y no se conocen estudios al respecto. Son muy graves las afectaciones ambientales para la región. En tiempos de emergencia climática seguimos pensando que mitigar el riesgo es intervenir los ríos con obras de ingeniería y no abrir espacio para que se inunden naturalmente. Construir en los valles aluviales es lo que causa el desastre”.

Responde la CAR

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca informó que las obras en 30 kilómetros del río Tenasucá consisten en ampliar la capacidad hídrica y así mitigar los riesgos de inundación. “Este año ya se realizaron obras en tres tramos y actualmente estamos en la fase cuatro, que corresponde a 11,7 kilómetros”.

Según la CAR, las obras obedecen a que entre 2009 y 2010 se registraron fuertes inundaciones ocasionadas por la falta de capacidad hidráulica del río Teusacá. “El cuerpo de agua debe ser intervenido para prevenir inundaciones. Hemos realizado la socialización con cada uno de los propietarios de los predios aledaños. Con cada uno de ellos se elabora y firma un acta de vecindad, donde se registran las condiciones en que se encuentra el predio antes de la intervención del cauce”.

La entidad indicó que con cada propietario se tramita la autorización para el ingreso al predio de los contratistas de obra e interventoría. “Como autoridad ambiental contamos con funciones para realizar actividades de análisis, seguimiento, prevención y control de desastres, en coordinación con las demás autoridades competentes”. 

La CAR indica que el río Teusacá no será canalizado. Las obras obedecen a mejorar su capacidad hídrica. Foto: CAR.

La CAR dijo que adelantó un levantamiento topográfico con el fin de verificar las condiciones actuales con la modelación hidráulica, la sección transversal de diseño y el volumen de sedimentos a remover. “Para el ingreso de la maquinaria se establece un carreteable por la orilla. Con retroexcavadoras de brazo corto y largo se realiza la remoción de sedimentos de fondo y de los taludes, los cuales son dispuestos sobre la orilla”.

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Estas obras requirieron cortar árboles que, de acuerdo con la autoridad, estaban en condición de riesgo dentro de la sección del cauce. También se talaron "los requeridos para la maniobra de la maquinaria". Según, la entidad,  “todo dentro de la ronda hidráulica del cauce. Más de 6.700 árboles nativos serán sembrados como compensación por el aprovechamiento forestal”.

Todos los árboles talados serán compensados en los predios aledaños a la ronda del río. Foto: CAR. 

"No lo vamos a canalizar"

Elkin Darío Villamil, director de infraestructura ambiental de la CAR, reveló más detalles sobre el polémico proyecto de adecuación hidráulica del río Teusacá, que arrancó hace tres meses y cuenta con un presupuesto de más de 4.700 millones de pesos.

Hace más de 20 años que no se adelantaba ningún tipo de intervención al río, por lo cual sus secciones no eran uniformes ni homogéneas. Es decir que el tamaño del cauce variaba demasiado en los diferentes tramos, lo que genera grandes inundaciones en la zona”, dijo el funcionario.

Por eso, en los dos primeros tramos del río, que suman nueve kilómetros e inician en la Autopista Norte, la corporación amplió el cauce en 15 metros, cifra que disminuyó entre ocho y 12 metros más adelante. “En la cuarta intervención, la que actualmente realizamos, en los 11,7 kilómetros del río el cauce será ampliado en ocho metros”, anotó el experto.

La CAR indica que las obras evitarán que el río Teusacá genere inundaciones en los proximos 100 años. Foto: CAR.

Según Villamil, los estudios hidrológicos a hidráulicos arrojaron que el Teusacá requería una recuperación de su cauce. “No vamos a canalizar las aguas, como muchas personas lo han asegurado. Vamos a garantizar que el afluente fluya normal sin desbordamientos, cambios en la velocidad y mantenga su pendiente. Todo esto obedece a un diseño basado en guías técnicas nacionales e internacionales que arrojará un periodo de retorno de 100 años, tiempo en el que no se presentarán inundaciones”.

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En cuanto a los árboles, el funcionario enfatizó que se están talando o retirando los árboles que afectan el cauce. “Hay unos que están caídos dentro del cauce y otros obstaculizan su funcionamiento. Algunos serán sembrados de nuevo por fuera de la zona de influencia y otros compensados con nuevas siembras”.

A la fecha, la CAR ha retirado 147 árboles y arbustos de la zona del cauce, de los cuales 18 son eucaliptos. “La remoción de tierra ha sido la más polémica para la ciudadanía, al asegurar que el terreno queda completamente limpio. Sin embargo, a los 15 días empieza a verse la recuperación de las zonas. Así ocurrió en las primeras fases del proyecto”, dijo Villamil.

Las obras en el río Teusacá están contempladas para seis meses. Hay algunos retrasos por la oposición de algunos sectores. Foto: CAR.

Todo el material que es removido del río se extiende en la orilla de los predios, dentro de la zona de influencia de 30 metros. “Este material se extiende y se deja plano y homogéneo. A los 15 días el pasto empieza a crecer, porque es materia orgánica que ayuda a que el suelo tenga mayores nutrientes”.

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Esta adecuación abarca 42 predios, de los cuales 35 dueños han dado su permiso para las intervenciones. “Esto demuestra que la resistencia frente al proyecto no es tan grande como la hacen ver. Se han hecho socializaciones predio por predio y con establecimientos como el Club La Pradera. Como autoridad ambiental tenemos que hacer la adecuación sí o sí, por lo cual hemos iniciado procesos policivos para evitar situación con los opositores”

Para Villamil, la oposición a las obras hace parte de una resistencia política y de algunos propietarios que están cobrando hasta 10 millones de pesos sólo por dejar ingresar la máquina. “Esto es absurdo, porque estamos ampliando el cauce y recuperando el afluente. La resistencia viene de personas con fuertes influencias o intereses políticos. La ley nos faculta como autoridad ambiental para intervenir 30 metros desde el borde”.

Así luce uno de los sectores ya intervenidos en el río Teusacá. Foto: CAR.

Según el directivo de la CAR, la concejal Camacho les ha mandado varios derechos de petición y los denunció ante la Procuraduría. “Tengo conocimiento de que la concejal es opositora del alcalde de La Calera, y como él apoya el proyecto, causa controversia. Acá no le estamos ocultando nada a la comunidad, lo que hay es una resistencia política”. 

"Río Bogotá, caso exitoso"

Entre 2012 y 2016, la CAR realizó las obras de adecuación hidráulica en 68 kilómetros de la cuenca media del río Bogotá, entre las compuertas de Alicachín en Soacha y el Puente de la Virgen en Cota.

Con una inversión superior a los 200.000 millones de pesos, la corporación retiró más de ocho millones de metros cúbicos de residuos que dormitaban en el lecho del río. Con el desplazamiento del jarillón, su cauce pasó de 30 a 60 metros, ampliación que arrojó una duplicación de la capacidad de transporte de 100 a 200 metros cúbicos por segundo.

Más de cuatro años duraron las obras de adecuación en la cuenca media del río Bogotá. Foto: CAR.

En la zona fueron adquiridos 198 predios en más de 600 hectáreas, de las cuales 230 hectáreas fueron destinadas a áreas de humedales, meandros artificiales y zonas de amortiguación, donde ahora el río descarga sus excesos de agua en crecientes extraordinarias. En la ronda fueron sembrados 120.000 árboles de 20 especies nativas como cedro, cajeto, sauco, caucho sabanero, guayacán, roble y chichalá.

Cuatro años después de la culminación de las obras, el río Bogotá no ha vuelto a desbordar sus aguas por los municipios de la cuenca y sus zonas de humedales y meandros ahora son refugios para la biodiversidad de la sabana. “Esto demuestra que las obras evitan las inundaciones y mejoran la calidad ambiental de la zona; algunas partes del río ya son navegables”, dijo Aníbal Acosta, director del Fondo para las Inversiones Ambientales de la cuenca del río Bogotá de la CAR. 

La entidad también adelanta la adecuación hidráulica en 48 kilómetros del río Bogotá en la cuenca alta, comprendidos entre el Puente de la Virgen en Cota hasta el Puente de Vargas en Cajicá.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.