Donald Trump finalmente cumplió la promesa que había hecho en campaña: oficializó el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París. La notificación realizada ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se hará efectiva a partir del 4 de noviembre de 2020. 

“Estados Unidos se retirará del acuerdo sobre cambio climático al que se llegó en París. Si bien me preocupa el medioambiente, no puedo de buena fe apoyar un tratado que castiga a nuestro país”, dijo Trump el 2 de junio de 2017, día en el que confirmó la salida de ese país del pacto global que lucha contra el cambio climático. 

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Según el mandatario, el cumplimiento de los acuerdos de París le costarían a Estados Unidos tres billones de dólares y 6,5 millones de empleos en los próximos 10 años, por lo que a su juicio eran negativos, teniendo en cuenta que limitaban la productividad de sectores como la industria automovilística y la explotación de carbón

Adicionalmente, el Jefe de Estado, de 73 años, ha indicado en varias oportunidades no creer que el cambio climático sea originado por los hombres. De hecho, en algún momento afirmó que se trataba de un concepto creado por los chinos para imponerse competitivamente frente a Estados Unidos.

Partiendo de esa premisa, Trump ha venido adelantando acciones que van en contravía de lo pactado para reducir las emisiones de carbono y evitar así el calentamiento global. Ya ha levantado, por ejemplo, muchas de las restricciones que impuso Barack Obama en lo correspondiente a la explotación del carbón y la industria automotriz. 

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Obama se había comprometido, en su momento, a reducir las emisiones entre un 26 y un 28% al 2025, meta difícil de cumplir  con la decisión de Trump, pese a que este retiro podría no tener un impacto tan grande debido a que varios estados, de manera unilateral, ya han fijado controles y metas a las emisiones de carbono. De igual forma, las mismas compañías de hidrocarburos han dado grandes pasos hacia la descarbonización de su modelo y han optado por invertir en energía renovables, entendiendo que todo apunta hacia ese camino. Una situación similar ocurre con la industria automovilística que decidió también, apostarle a la producción de vehículos menos contaminantes.

Las consecuencias

El hecho de que el segundo país que más emite dióxido de carbono (CO2) se aparte del Acuerdo de París no deja de inquietar, pese a que la noticia ya se había dado a conocer hace más de dos años.

Expertos señalan que esta medida podría desencadenar el retiro de otras de las 195 naciones que firmaron el pacto global o encontrar en esta decisión un pretexto para no cumplir los acuerdos.

También se teme que la meta de no sobrepasar 1.5 grados centígrados a 2030, no podrá lograrse sin la participación activa de Estados Unidos, país que, además, perdería un lugar en la mesa donde se negociará el futuro de las nuevas fuentes de energía.


Expertos temen que la meta de no sobrepasar 1.5 grados centígrados a 2020 no podrá lograrse sin la participación activa de Estados Unidos. Foto: AP

Por otro lado, Estados Unidos quedaría aislado, pues China y la Unión Europea ya han anunciado que continuarán con los compromisos adquiridos y muy seguramente entrarán a copar el espacio que deja Trump en este tema. 

Isabel Cavelier, directora de Visión de Transforma y asesora senior en Mission2020, aseguró que la administración de Trump está fallando en su deber de proteger a sus ciudadanos del cambio climático con esta anunciada salida. "Su país se quedará atrás y perderá prosperidad y competitividad frente a la transición que ya está en proceso hacia una economía sin emisiones. Además, está actuando en contra de la mayoría de votantes estadounidenses que apoyan la participación de ese país en el Acuerdo de París", comentó. 

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Sin embargo, para ella es fundamental entender que a pesar de esta medida, el Acuerdo de París seguirá vigente y la mayoría de los estados, ciudades y ciudadanos estadounidenses, que representan aproximadamente el 70% de la economía de ese país, se han comprometido con seguir implementando el acuerdo

Frente a las implicaciones ambientales que se generarían, la experta en sostenibilidad y negociación multilateral, sostuvo que la principal consecuencia, atada a las medidas internas que ha adoptado Trump para desmontar regulación existente que contribuía a la reducción de emisiones, es que es más difícil que Estados Unidos cumpla con sus compromisos. "Será fundamental un cambio de administración en la Casa Blanca para corregir el curso y asegurar mayores reducciones de emisiones de ese país. Lo contrario profundizaría la emergencia climática que ya estamos viviendo", afirmó. 

En cuanto a la posibilidad de reducir el calentamiento global sin este país en el acuerdo, la maestra en derecho de la Universidad de Cambridge, sostuvo que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, fue contundente en el reporte publicado el año pasado, al indicar que la diferencia entre 1.5 y 2C es enorme y potencialmente catastrófica.

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"Este nuevo norte implica que debemos reducir a la mitad las emisiones actuales en diez años, y en esta misma década debemos revertir las tendencias de degradación ecosistémica y pasar a un desarrollo que vaya de la mano de la regeneración de la naturalezaLograr esta meta no depende únicamente de Estados Unidos. Depende de todos y cada uno de los países, incluido Colombia. Que Estados Unidos se salga del acuerdo, puede implicar una mayor dificultad, pero no es determinante. Por un lado, un cambio de administración en 2020 puede decidir re-orientar la política climática de ese país y, por otro, otros grandes emisores como China, India y la Unión Europea deben seguir liderando la parada", aseguró. Para Cavelier, solo "si todos actuamos, llegaremos a la meta".

De esta forma, Estados Unidos pasará a formar parte, junto a Nicaragua y Siria, de las naciones que se negaron a firmar el acuerdo.