Despertar el miedo de los adultos ha venido siendo una de las tácticas usadas por Greta Thunberg en su estrategia por mitigar los efectos nocivos del cambio climático. Aspiraba a que después de lograrlo, los gobernantes actuaran como si estuvieran en crisis, como si sus casas estuvieras en llamas. “Porque lo están”, recalcaba.    

Esta joven de menuda figura, ubicó el futuro del planeta en el centro del debate político mundial. En la plaza de Mynttorget, frente al edificio Riksdag, en pleno centro de Estocolmo, comenzó su lucha. Fue el 20 de agosto de 2018. Ese día esta adolescente de 16 años se paró frente al Parlamento sueco exhibiendo una pancarta en la que se encontraban escritas tres palabras: “Skolstrejk for Klimatet” (huelga escolar por el clima), frase que, a la postre, se convirtió en su estandarte de batalla. 

Acababa de comenzar el noveno grado y mientras sus demás compañeros recibían clases, ella se sentaba frente al Riksdag en jornadas hasta de siete horas, exigiendo al gobierno sueco que adoptara medidas concretas en favor de la reducción de las emisiones de carbono y el cumplimiento del Acuerdo de París. 

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Así lo hizo hasta el 9 de septiembre, día de las elecciones generales en Suecia. “¿De qué sirve estudiar para el futuro si ese futuro parece que no va a ser?", dijo en su momento la mayor de las dos hijas de la cantante de ópera Malena Ernman y el actor Svante Thunberg. 

El ícono joven de la alerta climática decidió continuar su protesta tras el proceso político. Desde ese entonces, todos los viernes acude al Parlamento con su cartel de madera.

La enfermedad de Greta no le impide seguir con su lucha

Greta, quien padece síndrome de Asperger, un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista y que afecta la interacción social, la comunicación y las habilidades sociales, jamás imaginó que su iniciativa fuera a tener un impacto mundial. Su enfermedad no ha sido un impedimento para seguir adelante con su lucha en pro de beneficiar a las futuras generaciones. 

Inspirados en esta joven de mirada recia y largas trenzas de color castaño claro, hoy millones de estudiantes ya habían realizado huelgas en más de 150 países, incluido Colombia. 

Las redes sociales han sido determinantes en este proceso de convocatoria, pues los hashtags FridaysForFuture (viernes por el futuro) y #climateStrike (huelga por el clima) han permitido visibilizar su causa. Estos se han convertido en su "caballito de batalla".

Pero fue la adversidad la que llevó a Greta a intervenir en estos asuntos. “Cuando tenía 11 años empecé a estar muy deprimida: dejé de comer, hablar e ir a la escuela. Esto tenía que ver mucho con el cambio climático: yo estaba muy preocupada. No sabía qué hacer”, indicó la joven. 

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Svante Thunberg, su padre, explicó que por esa depresión dejó de comer y perdió 10 kilos. “Todo comenzó después de ver en el colegio unos vídeos sobre cambio climático. Para ella fue muy impactante", dijo Svante en el periódico El País. 

Para ella uno de sus principales triunfos fue haber propiciado que, como ella, sus padres se hayan vuelto veganos y ya no viajen en avión para reducir su huella de carbono. 

La líder de una nueva generación de activistas verdes sigue dando la pelea, cantándole la tabla a los poderosos, firme en sus principios y convencida de que todo puede cambiar. En su rostro no hay amago de sonrisa, solo ímpetu de lucha. 

Joven activista sueca exige cambios radicales

Greta se ha convertido en la voz de una nueva generación. Su popularidad aumentó tras haber intervenido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se realizó en Polonia, en 2018. 

La revista Time la nombró como uno de los 25 adolescentes más influyentes del mundo en 2018 y como una de las 100 personas más influyentes de 2019. También fue proclamada como la mujer más importante del año en Suecia en el presente periodo. Adicionalmente, el Parlamento noruego la nominó al Premio Nobel de la Paz. De igual forma, es la autora del libro Nuestra casa está en llamas, que fue lanzado el pasado 15 de mayo. 

Su lucha acaba de llegar hasta la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Allí con un sentido y duro discurso, la joven activista dejó claro que no cesará de luchar hasta lograr que los líderes del mundo empiecen a actuar para reducir el impacto del cambio climático.  

Llamó la atención por la potencia de su discurso. Al abrir la esperada cumbre climática de la ONU, Greta se depojó de todos los encasillamientos médicos para retar a los líderes del mundo. "No tendría que estar aquí, tendría que estar en el colegio al otro lado del océano. Me han robado mis sueños, mi esperanza con sus palabras vacías. De lo único que hablan es de dinero y nos cuentan historias sobre el crecimiento económico perpetuo. ¿Cómo se atreven?", cuestionó a los presentes en la primera jornada de reuniones en Nueva York. demostrando una vez más su compromiso con la causa climática.