La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe un 70 por ciento de que el fenómeno de El Niño, que aumenta la temperatura mundial, se produzca en el último trimestre de 2018.

"Según las previsiones de los modelos y las interpretaciones de los expertos, es probable en cerca de un 70% que las condiciones observadas alcancen el nivel de un episodio El Niño de intensidad débil en el último trimestre de 2018 y durante el invierno boreal 2018/19", manifestó OMM.
Esta agencia, perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló que dicho fenómeno es dos veces más probable que el de la persistencia en condiciones neutras y que su efecto podría ocurrir muy rápidamente  entre los meses de septiembre y noviembre, aunque las previsiones son inciertas. 


"La intensidad del próximo episodio de El Niño es incierta teniendo en cuenta los resultados de las previsiones digitales, que oscilan entre condiciones neutras y un Niño de intensidad moderada", informó la Organización Meteorológica Mundial, entidad que explicó que el arribo de un fenómeno potente parece poco probable.

Ante este panorama, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), vienen promoviendo desde julio la realización de labores preventivas en los municipios y departamentos de Colombia por parte de los alcaldes, gobernadores, cuerpos de socorro y corporaciones autónomas regionales (CAR). 

"Debemos volver a nuestra esencia de la prevención, ya que es una palabra que se nos ha olvidado. No queremos tener un Ministerio reaccionario permanentemente ante los temas mediáticos que siempre nos ponen a pensar en cómo solucionar la contingencia y no cómo la planeamos desde mucho tiempo atrás", manifestó Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, quien afirmó que este fenómeno climático se acentuará en el primer trimestre del 2019. 

El jefe de cartera aseguró que la política ambiental debe ser preventiva y en eso insistirá mientras dirija ese despacho.



"Le han colgado al Ministerio funciones inclusive de atención de desastres y no, nosotros no somos expertos en esa tarea, sino en prevenir desastres a través de la información y el conocimiento extraído, por ejemplo, de los saberes tradicionales del campesino y de nuestras comunidades étnicas. Esa mirada territorial y local va a ser fundamental para cumplir las metas", apuntó. 

A su turno, el Ideam hizo un llamado a activar todos los protocolos necesarios para mitigar los efectos que podría causar el fenómeno de El Niño, entre los que  se encuentran la disminución pronunciada en la precipitación y en la humedad, así como la reducción de los niveles y los caudales de los ríos, la limitación en la cantidad de energía eléctrica que se puede generar, el incremento de la probabilidad de racionamientos de agua y el aumento en la cantidad de incendios forestales.


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"Todos los colombianos tenemos la obligación de colaborar con las entidades encargadas de gestionar los riesgos de desastres, adelantando una vigilancia activa sobre riesgos de incendios forestales en nuestro vecindario o territorio, no realizando ningún tipo de quemas, ahorrando agua, desconectando los aparatos eléctricos que no usemos y reciclando", explicó el Ideam.

Adicionalmente, desde el Gobierno nacional se viene trabajando para que los más de 326 municipios que se encuentran en riesgo de sufrir desabastecimiento por eventos asociados con la sequía, según un informe del Ministro de Vivienda, adopten las medidas necesarias de prevención, a partir de la racionalización y el almacenamiento de agua. 

"Es en momentos como estos que tenemos que intensificar las inversiones del Gobierno Nacional en almacenamiento. Tenemos muchos desafíos en todo el país en materia de tanques de almacenamiento y en materia de reforzamiento de los acueductos, entonces, lo que pone de presente este desafío es que Colombia todavía tiene que invertir mucho más en agua”, comentó Jonathan Malagón, ministro de Vivienda. 

El 75 por ciento de la energía que se produce en el país proviene de las centrales hidroeléctricas, mientras que el 25 por ciento restante se hace por medio de térmicas a carbón y gas.

Colombia tiene actualmente una capacidad instalada para generar 17.500 megavatios y consume alrededor de 13.000 megavatios.

"Los embalses que abastecen las hidroeléctricas llegarán a noviembre en un 70 por ciento de su capacidad, lo que sumado a las plantas térmicas garantizarán el suministro de energía eléctrica", manifestaron desde la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica.