En el municipio de Támesis termina este viernes la segunda visita técnica de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) dentro del proceso de evaluación de la licencia ambiental del proyecto minero denominado Quebradona, promovido por la empresa sudafricana AngloGold Ashanti desde hace 14 años. 

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Después de haber estado en Jericó y Fredonia, donde por tres días se reunieron con organizaciones, autoridades y diferentes integrantes de la comunidad, las 16 personas que conforman el equipo técnico harán lo propio en esa población del suroriente antioqueño. Se espera, como ocurrió en las otras dos localidades, que haya manifestaciones pacíficas en rechazo a ese proyecto minero y a la entrega de la licencia ambiental. 

En Jericó, por ejemplo, un gran número de habitantes salió a las calles para pedir que se respetara la vocación turística, agrícola y cultural que tiene esa población. Allí hasta las monjas se unieron al clamor popular. "No a la minería" se podía leer en el tapobocas amarillo que lucían las religiosas, mientras que el cartel que sostenían decía "nuestra riqueza la quieren robar". 

Sobre el particular, desde la Anla afirmaron que el propósito de esta visita era escuchar y dialogar con las comunidades, pero además, profundizar en aspectos ambientales desde el nivel físico y biótico del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que presentó la multinacional. 

El director general de la Anla, Rodrigo Suárez Castaño, lidera la comisión, de la que también hacen parte Paulo Pérez, subdirector de Mecanismos de Participación Ciudadana Ambiental, y Josefina Sánchez, subdirectora de Evaluación de Licencias Ambientales.

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La inspección resulta clave porque a partir de esta se entrará a corroborar los informes entregados por la AngloGold Ashanti que han sido cuestionados no solo por quienes se oponen al proyecto. 


En cabeza de su director, la Anla adelanta vista técnica a municipios del suroeste antioqueño. Foto: Anla. 

Un estudio contratado por la caja de compensación familiar Comfama, que adelantaba en la zona la construcción de un parque ecoturístico, advirtió, por ejemplo, que existían inconsistencias en el EIA presentado por AngloGold Ashanti a la Anla, al considerar que esta iniciativa minera podría generar graves impactos a perpetuidad para el suroeste de Antioquia como la reducción y posible contaminación de sus fuentes de agua, la devastación del paisaje, la reducción de su fauna y flora y la destrucción de su tejido social y de las vocaciones de sus comunidades.

En el informe también aseguran que las afectaciones podrían ser mayores por cuenta del cambio climático, aspecto que, al parecer, la multinacional no habría tenido en cuenta en las modelaciones del EIA

La Anla había suspendido la visita, que inicialmente estaba prevista para desarrollarse del 14 al 21 de septiembre, bajo el argumento de prevenir el contagio del coronavirus. Sin embargo la volvió a reagendar para esta semana.

Sigue la firmatón 

A la par con las manifestaciones pacíficas en las poblaciones donde la Anla viene haciendo su visita, a nivel nacional varias organizaciones sociales, campesinas, indígenas y ambientales adelantan la campaña Estamos a tiempo, #SalvemosAlSuroeste de la megaminería. 

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La recolección de firmas a través de la plataforma Change.org/SalvemosAlSuroeste es una de las actividades de este colectivo del que hacen parte organizaciones como DeJusticia, Greenpeace, Movimiento Nacional Ambiental, Alianza Suroeste, Visión Suroeste, la Mesa Técnica del Suroeste, la Red de Jóvenes Suroeste 2050, así como campesinos, los resguardos indígenas Emberá-Chamíes, las mesas ambientales de la región, productores agrícolas y agroindustriales, y emprendedores de turismo. 

A la inciativa ya se han sumado cerca de 58.000 personas de todo el país. La meta es que la Anla niegue de forma definitiva la licencia ambiental para el proyecto minero Quebradona. 

En el texto que sustenta la recolección de firmas se indica que ese proyecto de extracción de oro, plata y cobre "amenaza con destruir la riqueza hídrica y la biodiversidad del suroeste antioqueño", al estar ubicado en los Andes tropicales -según ellos - uno de los puntos de concentración de biodiversidad más importante del planeta. 

"Los municipios que resultarían más afectados por este proyecto de megaminería serían Támesis, Jericó, La Pintada, Fredonia, Tarso, Jardín, Valapariso y Caramanta, en el sur del departamento de Antioquia. El área de influencia del primer proyecto de AngloGold Ashanti es considerada una zona AICAS, es decir, un espacio de gran interés para el avistamiento de aves y especies endémicas y, además, es el corredor del oso de anteojos", indica el documento. 

Las organizaciones que respaldan esta campaña sostienen que la multinacional pretende convertir este territorio en un distrito megamineroexplotando cinco yacimientos de oro, cobre y otros metales, acabando, de esta forma, con su vocación agrícola y turística, y obligando a miles de familias campesinas a desplazarse.

Sostienen que hasta el momento el Gobierno no ha definido ningún mecanismo de participación para que los territorios decidan su modelo de desarrollo y si aceptan o no este tipo de proyectos extractivistas. 

A esta campaña también se han sumado reconocidos personajes como Héctor Abad Faciolince, Pirry y Juanes, entre otros.


En agosto del año pasado le fue enviado al presidente Duque un video denominado ‘Carta desde el Suroeste‘ en el que los campesinos, emprendedores, jóvenes, empresarios y gobiernos del Suroeste de Antioquia le solicitaron permitir el proyecto Quebradona.

La empresa responde

Por su parte, desde la empresa han dicho que en Jericó caben todos y que han recibido el apoyo de varias organizaciones, asociaciones, empresas y líderes sociales para que el proyecto salga avante. 

Juan Camilo Quintero, gerente de Asuntos Corporativos de AngloGold Ashanti, afirmó que el proyecto Quebradona es muy técnico y sustentado con datos científicos.

“Detrás de él hay más de 1.300 personas con estudios hidrológicos, bióticos, abióticos, sociales y de geología”, expresó en el diario El Colombiano, razón por la cual solicitó que las discusiones en torno al proyecto sean respaldadas con estudios.

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“Siempre hay voces que no están de acuerdo y nos podemos sentar en las mesas a discutir y a argumentar, pero, por ejemplo, cuando afirman que las aguas se van a acabar, no hay ningún sustento o estudio específico que respalde dichas afirmaciones”, sostuvo.

Aseveró que AGA está dispuesta a reformular el proyecto si existen estudios científicos y técnicos que demuestren que se está causando impactos negativos. Para él, los proyectos mineros bien ejecutados pueden ser fuente de riqueza para las regiones y ayudar a disminuir las migraciones hacia las capitales y áreas metropolitanas de los habitantes de los pueblos.