En el platón de una camioneta yacen sus cuerpos. Encarrilados uno tras el otro. Rapicho, su asesino, abre la compuerta del vehículo para que una mujer pueda grabar de mejor manera a los tres jaguares que acaba de cazar. Está sonriente. 

Un par de perros huelen los cadáveres y miran con detenimiento, mientras que el hombre los exhibe con orgullo ante la cámara del celular. Al fondo las gallinas cacarean. Para él son un trofeo, para la selva, una gran pérdida y para la humanidad, un paso más hacia la extinción. 

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Rapicho y la mujer no son consientes de que la muerte de esa especie genera no solo un desequilibrio natural, sino que abre el camino para que desaparezca el felino más grande con el que cuenta América y el tercero del mundo, después del tigre y el león. Y es que esta es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita, pues al ser un superpredador, regula las poblaciones de las especies que captura.  

El video fue divulgado este jueves por el reconocido fotógrafo de naturaleza de Brasil, Araquém Alcântara, a través de su cuenta de Instagram. La publicación iba acompañada del siguiente mensaje: "Policía Federal, Matogrosso y Policía Forestal del Sur de Matogrosso: este asesino debe ser arrestado de inmediato. Tiene cara y apodo: Rapicho", indicó. Mato Grosso es uno de los 26 estados de Brasil.  

Este crimen afecta aún más la supervivencia de la pantera onca, como también se le conoce a esta especie, que hace parte de lista de animales amenazados de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Su estatus actual obedece principalmente a la pérdida de su hábitat, la caza indiscriminada, los conflictos con los humanos por el territorio y el alimento, así como por el menoscabo de sus corredores biológicos y la deforestación

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El único representante del género panthera en América, al estar incluido en el apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas (CITES), no puede ser comercializado internacionalmente, ni siquiera sus partes. De hecho, su caza está prohibida en países como Colombia, Argentina, Estados Unidos, Honduras, Nicaragua, Venezuela y Surinam, entre otros. Sin embargo, en Brasil su caza está restringida como "animales con problemas". 

En este momento la población del jaguar en todo el mundo se estima en menos de 50.000 ejemplares adultos, con tendencia a la baja, razón por la cual varios gobiernos y organizaciones se han dado a la tarea de educar, sobre todo, a los criadores de ganado, que los matan para proteger sus semovientes.  

El jaguar ha sido considerado como una criatura mágica en varias culturas indígenas de México, América Central y Sudamérica.