Zozobra ha generado en el gremio ambiental de Colombia el posible arribo de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil, tras haberse impuesto por una amplia ventaja en la primera vuelta de los comicios electorales.  
El candidato ultraderechista, que ha ejercido su carrera política en la Cámara de Diputados, luego de ser elegido durante siete períodos desde 1991 por el Partido Progresista, en representación de Río de Janeiro, es visto como un político radical, racista, homófobo y machista. 

Pero además como un riesgo para los recursos naturales, pues es aliado de sectores cuyos intereses podrían orientarse a una explotación sin controles de los recursos naturales y en especial a la deforestación de la selva amazónica.

Además de su poca preocupación por el medio ambiente, se prevé que tendrá muy poco respeto frente a las comunidades indígenas que residen en la Amazonía brasileña. "Las minorías tienen que inclinarse hacia la mayoría ... Las minorías [deberían] adaptarse o simplemente desaparecer", manifestó Bolsonaro en una entrevista con el periódico The Guardian, entre las muchas declaraciones preocupantes que se le han conocido.
Según el etnólogo y antropólogo Martín von Hildebrand, los ruralistas, un sector que lo apoya y posee un gran poder en el Congreso, ya tendrían un buen número de decretos listos para tratar de disolver o reducir áreas protegidas y tan solo está esperando a que este exmilitar suba al poder para darles trámite.

"He leído que él (Bolsonaro) va a abrir el Amazonas al desarrollo industrial, lo cual es grave. Es absolutamente preocupante porque estos gobiernos de derecha solo piensan en el crecimiento económico y no le dan importancia a los bosques, a la selva y al cambio climático", expresó.

Como Colombia y Brasil comparten buena parte del ecosistema amazónico, cualquier intervención que avale el Gobierno de Brasil en su frontera puede traer consecuencias para Colombia. 
"Así como los ríos nacen aquí y desembocan allá, allá nace el vapor y llega acá por medio de las nubes, eso quiere decir que toda el agua que baja se devuelve, entonces si comienzan a deforestar eso nos afecta a nosotros por cuenta del ciclo hídrico", dijo. 

Von Hildebrand hizo énfasis en que una victoria de Bolsonaro también pondría en riesgo los acuerdos a los que se ha llegado con Brasil sobre la conservación de los bosques.
 
"Los ecosistemas son continuos, no están limitados en las fronteras, entonces si de un lado van a extraer o explotar recursos naturales, a nosotros igual no va a afectar. Ahora, no sabemos el Gobierno en Colombia para dónde va con el Amazonas tampoco", comentó el antropólogo, quien recalcó que los nueve países que tienen injerencia directa con la Amazonía deben aliarse y trabajar en pro de la conservación de los bosques. 

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia el 17 por ciento del bosque amazónico ya desapareció por causa de la deforestación. Foto: archivo/Semana
Otro de los temores que existe es que el aspirante por el Partido Social Liberal contemple salir del Acuerdo de París, y no sería sorpresa, pues eso fue lo que hizo Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de quien él ha manifestado ser su admirador. Por algo lo llaman el Trump brasilero. Esa eventual decisión significaría que Brasil deje de adelantar esfuerzos por reducir las emisiones de carbono, indispensables para frenar el calentamiento global. 
Luz Marina Mantilla, directora general del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), manifestó que la opción de que Brasil salga del Acuerdo de París sería nefasta. 

"Bolsonaro va a ser como Trump, que considera que todo el tema ambiental es un estorbo. Eso es muy grave porque supongo que su enfoque será el de industrializar, retomando lo que Brasil tuvo que frenar con toda su legislación. Eso sería funesto para el bioma amazónico y para el cambio climático", apuntó. 

La directora del Sinchi afirma que si se llegan a cambiar las normas y leyes que hoy tiene el país vecino para el control de la deforestación, habría un gran riesgo de que se incrementara este fenómeno en la selva amazónica nuevamente.  

"Es necesario hacer ese control a la tala de árboles porque estamos perdiendo especies forestales importantes. Hoy en todo el bioma hemos perdido, al parecer, el 20 por ciento de la selva y si seguimos a este ritmo al año 2050 mucha de la capacidad forestal desaparecerá definitivamente", apuntó. 
Mantilla también se mostró preocupada por la pérdida del stock de carbono que podría generarse. 

"Dentro de todos los servicios ecosistémicos globales que tiene la Amazonía, uno del que poco se habla es el de guardar el stock de carbono para evitar su emisión a la atmósfera. Si perdemos esa capacidad habrá consecuencias importantes para el tema de regulación de clima, agua y el aporte de líquido al planeta", explicó. 

Según la directora se pondrían además en riesgo las especies y lo que se ha podido recuperar de bioma.
 
"Todo cambiaría. El tráfico de fauna va a incrementar, además a Brasil siempre le ha gustado hacer represas y es muy probable que estos temas de infraestructura comiencen de nuevo a moverse muy fuerte en la Amazonía con este nuevo Gobierno. El problema es que el resto de países que tienen el otro 40 por ciento del territorio amazónico tomen ejemplo y comiencen a adelantar prácticas extractivistas", afirmó. 
 
Se teme que la tala de árboles incremente en la selva amazónica de Brasil con la llegada al poder de Bolsonaro. Foto: Pedro H. Brancalión. 
Por su parte, Joaquín Carrizosa, coordinador amazónico del Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia, cree que no hay porqué temer si llega Bolsonaro a la presidencia.  

"Como WWF hemos estado preparados, independientemente del candidato, generando alianzas regionales, acuerdos y marcos legales, entonces lo que esperamos es que todos esos trabajos regionales en contra de la deforestación que se han hecho, continúen. Hemos tenido toda clase de cortes gubernamentales y Brasil  siempre ha estado alineado con el sector ambiental. Sin embargo, hay todo un andamiaje, tanto de Gobierno allá, como de la sociedad civil, a través de procesos organizativos, como para hacer un contrapeso y buscar que se mantenga el sistema o se fortalezcan los procesos en curso", dijo.  

Carrizosa cree que sería muy inconveniente que el país ‘Carioca‘ saliera del Acuerdo de París, pues esa Nación ostenta el mayor porcentaje del bioma amazónico.  

"Para todos los países que estamos tratando de estar alineados en el compromiso de contribuir a la detención del cambio climático, obviamente no nos conviene tener naciones que no estén persiguiendo el mismo propósito. Habría que ver, porque es una decisión política que tiene unos costos muy altos; salirse de ahí no creo que sea tan fácil ni política ni jurídicamente", puntualizó.