Con la subasta de energía de cargos por confiabilidad realizada este jueves, el país dio un paso hacia la transformación energética y aseguró inversiones por 1.398 megavatios a proyectos de energías renovables provenientes de fuentes solares y eólicas.

La ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, dio a conocer que la subasta alcanzó el objetivo de brindar a los colombianos un abastecimiento de energía confiable en el largo plazo, incluso para los escenarios de incertidumbre. Adicional a esto, aseguró que se logró una reducción del 11 % en el cargo de confiabilidad actual.

La asignación de las energías alternativas representó un 6% del total de la subasta, la cual asignó 250,55 gigavatios hora-día, de los cuales 37,37 corresponden a proyectos de generación nuevos.

Le puede interesar: ¿Qué tantos pasos ha dado Colombia hacia la transformación energética?

En la subasta fueron asignadas 23 plantas, entre nuevas y especiales: 12 térmicas, tres hidráulicas, seis eólicas y dos solares con las cuales se cubre la demanda definida por la Creg.

Esta operación permite garantizar la demanda de energía de los colombianos para los años 2022 y 2023. Dentro del paquete asignado, 17 serán plantas nuevas, mientras que seis serán especiales, es decir, que en el momento de la subasta ya estaban en construcción o existían y serán repotencializadas. Estas se sumarán a las 47 ya existentes.

En total se asignaron responsabilidades a seis proyectos de generación eólica por 1.160 megavatios, ubicados en La Guajira, y dos proyectos de generación solar por 238 megavatios, en el departamento de Cesar.

Le sugerimos: China le quita el liderazgo a Europa en la ztransición hacia energías renovables

Frente al tema, el presidente Iván Duque destacó los avances en la oferta de energías renovables, pues la meta de su gobierno es llegar a 1.500 megas en los próximos cuatro años.

Aseguró que hubo escepticismo y que, incluso, se dijo que no era posible, pero recalcó que “tenemos la sexta matriz energética más limpia del mundo”. No obstante, precisó: “Pero no nos digamos mentiras, la exposición que tenemos de riesgos hidroclimatológicos hace que nosotros tengamos que diversificar la matriz”.

Estos riesgos climáticos, las incertidumbres y las metas del gobierno fueron las que determinaron que el Ministerio de Minas y Energía asegurara la confiabilidad en el suministro de energía eléctrica hasta el 30 de noviembre de 2023, soportado en la diversificación de fuentes de energía.

Puede leer: La carrera para usar energías más limpias en el transporte latinoamericano

En la subasta se logró garantizar energía a menores costos. Tras finalizar el proceso, se llegó a un precio final de US$15,1 dólares por megavatio-hora, cifra que representa una disminución del 11% con respecto al cargo por confiabilidad resultante de la última subasta, que es el que rige actualmente de US$17,01.

La ministra explicó que, “según las proyecciones de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), la demanda máxima esperada en 2022-2023 sería de 226.84 GWh/día”, lo que significa la garantía de la prestación del servicio incluso “en momentos de escasez como el Fenómeno de El Niño, que dejará de ser una amenaza para los próximos años‘.

Estos proyectos permitirán ampliar la capacidad instalada del parque generador en 4.010 megavatios, cifra que representa un aumento del 23% con respecto a la capacidad actual.

Lea también: Las innovadoras soluciones para generar más y mejores fuentes de energías renovables en el planeta

Pese al avance, algunos expertos aseguran que el país todavía está crudo en el tema y debe apoyar más a las comunidades.

Tatiana Roa, integrante de la coordinación nacional de Ríos Vivos Colombia, entidad que viene propendiendo desde hace varios años por la transición energética, los pasos que viene dando el país en este tema son "muy tímidos". 

"El aporte de los proyectos solares y eólicos son muy bajos en el país; hay algunas experiencias de parques eólicos y solares que se están haciendo y eso es positivo, pero debe dársele más relevancia a la sociedad", afirmó. 

Roa considera que la verdadera transformación se dará en la medida que el consumidor final sea el mismo proveedor de su energía.

Le recomendamos: Costa Rica cumplió 300 días usando únicamente energías renovables

"En el caso de Alemania, las primeras dos leyes de transición energética le dieron prioridad a la generación alternativa, al otorgársele un precio especial a quienes generaran energía de manera autónoma o comunitaria", manifestó la ambientalista, para quien también es fundamental que las empresas, los constructores y las entidades públicas se personalicen del cambio e implementes esta clase de sistemas en sus oficinas, proyectos urbanísticos y centros comerciales. 

Para la líder ambiental es fundamental que el gobierno, por ejemplo, estimule el uso de energía solar en los hogares, subsidiando el costo de los paneles. 

A su turno, la ambientalista Diana Giraldo, cree que la promoción de nuevas fuentes de energía, diferentes a las convencionales (carbón y agua), son un avance hacia la transición energética real.

"Sin embargo, es necesario que estos proyectos impliquen además la transformación del modelo energético. No basta con que el gobierno se base en la forma de generar energía, la cual debe corresponder a las necesidades locales de las comunidades afectadas. Así mismo, es fundamental que se respete la cultura de los pueblos locales, por lo que se hace necesario conocer la opinión de las comunidades en donde vayan a impactar los proyectos", expresó Giraldo.