Luego de un arduo trabajo de los organismos de socorro, con la ayuda de funcionarios de Parques Nacionales, fue controlado totalmente el fuego que desde el viernes en la noche consumía un área importante en el CerroTomás y río Tomo del Parque Nacional El Tuparro. 

En esta área protegida, ubicada en el departamento de Vichada, fueron consumidas por el fuego más de 1.160 hectáreas de sabana, bosque de sabana y bosque ripario o de galería, según información dada a conocer por la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres. 

Henry Pinzón, jefe del área protegida, dio un parte de tranquilidad y dijo que ya la zona nororiental del parque está fuera de peligro. Confirmó que en la tarde del domingo contaron con el apoyo del cuerpo de bomberos de Puerto Carreño y unidades de la Armada Nacional que ayudaron a extinguir el fuego. 

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"En la noche del viernes se presentó un incendio muy fuerte en el Parque El Tuparro. La mayor emergencia se dio porque casi llega a la parte administrativa del parque, razón por la cual tuvimos que evacuar a 16 personas que estaban en ese lugar", indicó Charles Rodríguez, director de la unidad departamental en Vichada. 


El incendio en el parque El Tuparro se reactivó la tarde de este sábado. Foto: Parques Nacionales Naturales. 

El sábado en la mañana, cuando se pensaba que la conflagración ya había sido controlada en su totalidad y las autoridades daban un parte de tranquilidad, las llamas volvieron a reactivarse unas horas después en el Cerro Tomás. Los fuertes vientos, el intenso calor y el difícil acceso a la zona donde se registraba la emergencia impidieron extinguir rápidamente los nuevos focos. Ante esa situación fue necesario solicitar la ayuda de los uniformados de la Armada y la Fuerza Aérea.

¿Y los culpables?

Esta emergencia se da una semana después del voraz incendio que se registró en La Macarena y que consumió cerca de 500 hectáreas, de las cuales 150 o 200 fueron al interior del parque natural que hace parte del Área de Manejo Especial de La Macarena (AMEM), integrada, además, por los parques Picachos y Tinigua.

En este último parque también se registró la semana anterior una fuerte conflagración, cuya afectación aún no ha sido dada a conocer. Sin embargo, Julia Miranda, directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, afirmó que en los últimos tiempos en ese ecosistema se han perdido, por lo menos, 4.000 hectáreas de vegetación nativa como consecuencia de las llamas. 

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Dato que corrobora el Ideam y un estudio del Programa de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), que señalaron que la AMEM perdió 13.000 hectáreas de bosque en 2018 y se constituyó es la región del país que más árboles ha perdido, siendo en parque Tinigua el más afectado, pues entre 2017 y 2018 la deforestación se cuadruplicó al perder 12.000 hectáreas. 


La deforestación en el parque Tinigua se cuadruplicó en solo dos años (2017 y 2018). Foto: Rodrigo Botero.

Las autoridades atribuyen parte del problema en las áreas protegidas amazónicas, al interés que existe por parte de algunas mafias de acaparar tierras para luego destinarlas a actividades como la ganadería. 

Las cifras publicadas hace un par de días por Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), en su cuenta de Twitter con base en el Inventario Bovino de 2016-2017 del ICA, dan cuenta de la relación existente entre el aumento del hato ganadero y la deforestación en la Amazonia colombiana. 

El municipio de La Macarena, por ejemplo, pasó de tener 44.871 reses en 2016 a 148.249 en 2018, mientras que San Vicente del Caguán pasó de 612.573 vacas en 2016 a 831.586 en 2018 y Cartagena del Chairá pasó de 129.391 a 232.653. 

Entre tanto, San José del Guaviare saltó de 131.911 vacas en 2016 a 181.796 en 2018 y El Retorno pasó de 103.000 a 147.664. En ese mismo periodo, en Calamar incrementó el número de bovinos de 39.100 a 65.077, lo mismo que en el municipio de Miraflores donde se pasó de 7.600 a 11.705 reses. 

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Las estadísticas permiten identificar que luego de la firma del Acuerdo de Paz en 2016 y tras la salida de la guerrilla de las Farc de ese territorio, el hato ganadero se disparó en la Amazonia colombiana. El gran interrogante que surge ahora es: ¿de quiénes son las vacas? 

Los operativos que hasta ahora ha adelantado el Gobierno, a través de la campaña Artemisa, han dado cuenta que los campesinos que han sido capturados no son más que ‘chivos expiatorios‘ de poderosos personajes como Gentil Duarte, uno de los líderes de la extinta guerrilla de las Farc y comandante activo la disidencia más grande del país.