Las acciones del ser humano en contra de los ecosistemas generan muchas afectaciones, una de ellas es precisamente la que el mundo hoy enfrenta: el coronavirus. Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) - Italia, concluye que existe un vínculo muy estrecho entre la propagación de las pandemias y el tamaño de la pérdida de la naturaleza, una problemática que se acentúa año a año. 

El trabajo "Pandemias, el efecto boomerang de la destrucción de los ecosistemas: proteger la salud humana preservando la biodiversidad",  destaca varios de los efectos más devastadores producto de la mano del hombre y cómo éstos inciden en algunas enfermedades que tienen un fuerte impacto no solo en la salud de las personas, sino también en la economía y las relaciones sociales.

Según WWF Italia, las zoonosis o enfermedades que son transmitidas por animales a los humanos, como sucedió con el  covid-19, están directamente relacionadas con el comportamiento incorrecto de las personas, incluido el comercio ilegal de especies silvestres controladas y, en general, el impacto del hombre que ha generado la destrucción de ecosistemas naturales. El estudio destaca los vínculos ocultos entre las acciones humanas y ciertas enfermedades y subraya que la salud humana puede protegerse precisamente defendiendo la naturaleza.

El coronavirus es parte de las llamadas enfermedades emergentes, como el ébola, el sida, sars, gripe aviar o porcina y, en su mayoría, se han generado como consecuencia del comportamiento erróneo del hombre, por la práctica ilegal o no controlada del comercio de animales salvajes. 

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"Este comercio es el vehículo para las zoonosis antiguas y nuevas, que causan alrededor de mil millones de casos de enfermedades y millones de muertes cada año. De hecho, el 75 por ciento de las enfermedades humanas conocidas hasta la fecha derivan de animales, al igual que el 60 por ciento de las enfermedades emergentes son transmitidas por especies salvajes", asegura el informe.

La importancia de los bosques para evitar enfermedades

Otra razón para la propagación de la enfermedad es la destrucción de los ecosistemas naturales, que desempeñan un papel fundamental en la regulación de la transmisión y propagación de enfermedades infecciosas. "La destrucción de los hábitats y la biodiversidad causada por el hombre rompe equilibrios ecológicos que pueden contrarrestar los microorganismos responsables de ciertas enfermedades y crear condiciones favorables para su propagación", dicen los expertos. 

Por ejemplo, los bosques juegan un papel fundamental en la prevención de enfermedades, a punto de WWF los llama "nuestro antivirus" y dice que su destrucción puede "exponer a los humanos a nuevas formas de contacto con los microbios y las especies silvestres que los albergan".

Los bosques son importantes para mantener el equilibrio y evitar enfermedades. 

Adicionalmente, la creación de hábitats artificiales o ambientes con una alta densidad humana puede facilitar aún más la propagación de agentes patógenos. Hay lugares como los suburbios degradados de muchas metrópolis tropicales, que se convierten en la cuna perfecta para el desarrollo de enfermedades peligrosas y para la transmisión de zoonosis.

La Plataforma Intergubernamental de Ciencia-Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (Ipbes), informó el año pasado que la acción destructiva del hombre hacia la naturaleza ha alcanzado niveles sin precedentes.

Sus estadísticas indican que el 75 por ciento del medio ambiente terrestre y aproximadamente el 66 por ciento del marino se han modificado significativamente y alrededor de un millón de especies animales y vegetales, como nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad, corren el riesgo de extinción.

Así mismo, según los datos del Living Planet Report elaborado por WWF en 2018, en poco más de 40 años, el planeta ha perdido un promedio del 60 por ciento de las poblaciones de vertebrados.

Por esta razón y para evitar que el mundo se tenga que seguir enfrentando a este tipo de situaciones, la presidenta de WWF Italia, Donatella Bianchi, considera que es esencial proteger los ecosistemas naturales, conservar las áreas no contaminadas del planeta, combatir el consumo y el tráfico de especies silvestres, reconstruir el equilibrio de los ecosistemas dañados y detener el cambio climático.

A su juicio, para poder imaginar un futuro global se requiere un "Nuevo Acuerdo para la Naturaleza y las Personas", que permita reducir a la mitad la huella del ser humano y detener la pérdida de hábitats naturales y especies vivas.

¿Qué animal transmitió el coronavirus?

El informe de WWF indica que entre los reservorios más probables del virus hay algunas especies de murciélagos, pero la hipótesis de que los pangolines han facilitado su propagación está sobre la mesa. Estos pequeños mamíferos insectívoros son los animales más contrabandeados del mundo debido a las creencias sobre los poderes curativos de sus escamas, pero también para su carne. 

Las ocho especies de pangolines se encuentran distribuidas en dos continentes y están consideradas como especies vulnerables y hasta en peligro crítico de extinción. Cuatro de estas viven en África: el pangolín de vientre negro, el de vientre blanco, el pangolín gigante y el de tierra de Temminck. Las otras cuatro especies encontradas en Asia son: el pangolín indio, el filipino, el de Sunda y el pangolín chino. 

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Según el programa para el medio ambiente de la ONU, todas las especies de estos animales están protegidas por leyes nacionales e internacionales y dos de ellas están incluidas en la categoría de En Peligro Crítico, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los pangolines son codiciados por su carne y sus escamas a las que les tribuyen propiedades curativas. 

Sin embargo, una investigación realizada por Traffic y la UICN y basada en las incautaciones transfronterizas de pangolines muestra que al menos 120 toneladas de pangolines enteros, partes o escamas del animal fueron confiscadas por las agencias de orden público entre 2010 y 2015. En promedio, los pangolines pesan unos 5 kilogramos, por lo que se trata de muchos pangolines.

El estudio evidenció la verdadera naturaleza global del comercio: 67 países estaban implicados en el comercio ilegal de estos animales, incluidos algunos que no tienen pangolines.

Ante este panorama y la posibilidad de que este animal haya generado el virus, que fue declarado como pandemia por la Organización Mundial de la Sal (OMS), la pregunta es: ¿se detendrá de una vez por todas el tráfico de esta especie que está en riesgo de extinción?