Habitantes del corregimiento de Campo Duro, en el municipio de Puerto Wilches (Santander). encontraron un manatí muerto, boca abajo, sobre un montículo de tierra, a orillas de la Ciénaga de Paredes.

El hallazgo se produjo en el sector La Hoya donde, según algunos pescadores artesanales, se vienen usando métodos inadecuados de pesca como la ubicación de chinchorras, es decir, un tejido de hilos amarrados a flotadores en la parte superior y plomos en la parte inferior, con el cual no solo se capturan peces, sino todo lo que circule por este cuerpo de agua. 

Remigio Morales, uno de los fundadores de ese corregimiento, indicó que sobre la muerte de este manatí existían varias hipótesis que iban desde que pudo haber sido originada por trasmallados o chinchorras hasta por los motores de las motocanoas que circulan por esa ciénaga, situada entre Sabana de Torres y Puerto Wilches. 

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El líder comunitario solicitó a la autoridades ambientales y a la fuerza pública adelantar una visita a la zona, por lo menos una vez al año. "Desde que vino el Inderena acá dejamos de cazar los manatíes y de eso hace 40 años. Yo tengo 55 años”, aseguró Morales al periódico virtual Ecolecuá. 

A su turno, Jonás Rojas, otro habitante de ese corregimiento, se mostró preocupado porque, según él, algo inusual está sucediendo con las denominadas vacas marinas. “Anoche (sábado) veníamos de Cerrito y encontramos unos 25 a 30 manatíes que estaban a flor de agua. Hasta me asusté, pensamos que era un tapón, porque veníamos de noche”, indicó en Ecolecuá. La imagen que recuerda Rojas era como si los animales estuvieran atrapados o algo les impidiera el paso.

Rojas sostuvo que era necesario que las autoridades ambientales se pusieran al frente de lo que está sucediendo en esa ciénaga. 

Opinión que comparte Álvaro Ramírez, pescador de la zona, quien afirmó que sobre el manejo de la ciénaga había mucho desorden. "Hemos estado tratando de que la fuerza pública nos preste atención para el cuidado de esta ciénaga, pero ninguna autoridad ha querido acompañarnos en este proceso”, expresó. 

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La Ciénaga de Paredes es considerado un ecosistema estratégico que alberga una gran riqueza de flora y fauna, entre la cual se encuentra el manatí antillano o del Caribe (Trichechus manatus), que está considerado como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y hace parte del Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo cual prohíbe el comercio de cualquier producto originando de los manatíes. 

Esta especie de mamífero, altamente presionado, habita desde el golfo de México hasta la desembocadura del río Amazonas. En promedio mide tres metros de largo y pesa entre 400 y 600 kilogramos, siendo las hembras siendo más grandes que los machos. Sin embargo, han sido hallados manatíes de 4,6 metros, que pesan hasta 1.500 kilogramos. Su color de la piel puede variar de gris a marrón.

En Colombia los manatíes están protegidos desde 1969, por la resolución 574 que prohíbe la caza de los animales en peligro. Esta norma también prohíbe el transporte, la comercialización y la utilización de los manatíes y de sus productos.