Más de 35.000 habitantes del municipio de Tibú, en Norte de Santander, se encuentran desde este martes sin agua potable. Ante la presencia de trazas de petróleo en la bocatoma del acueducto, las Empresas Municipales de Tibú (Emtibú) decidieron suspender el servicio de forma preventiva y por término indefinido.

Para contrarrestar la situación la empresa activó un plan de contingencia que incluye la entrega de agua en carrotanques a la población, hasta tanto no sea superada la emergencia, la cual fue generada por el derrame de petróleo sobre el río Tibú el pasado fin de semana. La instalación de una válvula ilícita en el kilómetro 364 del oleoducto Caño Limón-Coveñas, en jurisdicción de la vereda Campo Seis, provocó el desastre que ha generado un enorme impacto ambiental. 

Ecopetrol intentó evitar que el crudo llegara a la bocatoma con la instalación de 29 barreras, sin embargo, sus esfuerzos fueron insuficientes. El hecho de que el equipo técnico de la petrolera estatal que se trasladaba hacia Tibú, hubiera sido interceptado por un grupo armado que hurtó la camioneta en la que se desplazaban hacia el punto de control, permitió que se recrudeciera la situación. 

Tras lo sucedido, el Ejército se trasladó a la zona para garantizar la seguridad de los técnicos y operarios de Ecopetrol y, por tanto, la realización de los trabajos que permitan salir lo antes posible de la emergencia.  

"En este momento estamos con todas las tropas desplegándonos en el sector para garantizar el mantenimiento y la reparación de esta válvula por parte de los funcionarios de Ecopetrol", apuntó el General Diego Luis Villegas, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano. 

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Ecopetrol informó que en lo corrido de 2019 habían sido instaladas de 37 válvulas ilícitas, de las cuales 23 fueron encontradas en Tibú.

Se espera que la situación de abastecimiento de agua sea superada en un término de tres o cuatro días. Sin embargo, las afectaciones ambientales podrían tardar mucho tiempo más en recuperarse.  

Gregorio Angarita, director de Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental, calificó como delicada la situación que desencadenó la suspensión del servicio, razón por la cual le solicitó a Ecopetrol actuar a la mayor brevedad para retirar el crudo contenido en el punto de control Los Samanes.

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En 2018 la infraestructura petrolera del país sufrió 107 atentados: 89 contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas y 18 al Transandino. Solo ese año los ataques contra el Caño Limón-Coveñas afectaron más de 65.000 metros cuadrados de suelo y cerca de 40.500 metros de cuerpos de agua.

En el periodo comprendido entre 2009 y 2017, el 2013 fue el año en el que se registraron más derrames a los ecosistemas, tras los 233 atentados que se produjeron, con cerca de 247.000 barriles regados.