Estas familias adoptaron la melicultura como generadora de ingresos, pues además de la actividad apícola, los pobladores realizan acciones para conservar el medioambiente y reproducir toda la flora que le aporta néctar a las abejas y cuidan el bosque y el agua, reforestando.

Los Montes de María han sufrido las consecuencias de la violencia y desde hace unos años empezó el retorno de quienes fueron desplazados de sus tierras. Para reactivar su economía, la población encontró en la ganadería extensiva y agricultura la solución. 

Presentación de la miel que producen 159 familias de Chengué. Foto: URT

Esta actividad productiva generó que la quema y tala de bosque aumentara en la región. Estas acciones trajeron consigo varios problemas como la desaparición de los nacimientos de agua.

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Fue por esto que surgió la necesidad de preservar, sin perder productividad. La Unidad de Restitución de Tierras (URT), la Embajada de Suecia y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), le ofrecieron a las familias campesinas del corregimiento de Chengue, proyectos alternativos y responsables con el medioambiente.

“Aquí ya se habían presentado proyectos de agricultura, pero casi siempre por tiempos no se dan. Por ejemplo cuando el proyecto llega no es la temporada para sembrar eso, todo tiene su época, el maíz, frijol ó yuca. Por eso dijimos vamos con algo nuevo. Ellos nos ofrecieron las abejas, lo pensamos y lo decidimos”, dijo Gina Ortiz, pobladora que trabaja en este proyecto desde su inicio, en diciembre de 2018.

El mantenimiento a los apiarios se realiza cada 15 días durante dos días, por parte de la misma comunidad. Foto: URT

Fue así que las 159 familias empezaron el proceso de formación en el Sena, donde recibieron el título de técnicos en apicultura. Además, obtuvieron una sensibilización sobre la reforestación y la necesidad de evitar la quema de bosque, por las consecuencias que podía traer para las tierras y animales.

Las abejas como opción productiva

En junio de 2019, llegaron a Chengue 340 núcleos de colmenas (la mitad del tamaño de una colmena), de la abeja apis melifera. “Con la instalación de las colmenas el año pasado, se les dijo que era posible que en diciembre no hubiera recolección, porque apenas eran unos núcleos, muy jóvenes sin la capacidad para producir; sin embargo se obtuvieron dos toneladas y media”, dijo Oscar Patrón, profesional que acompañó la parte técnica de esto proyecto.

Con esta cantidad de miel crearon “Miel Chengue”, que es comercializada en botellas de vidrio en presentaciones de 120, 300 y 500 gramos y hasta los bidones de 30 kilos de miel.

Son 500 colmenas distribuidos en 20 apiarios que están en algunas de las fincas del corregimiento. Foto: URT

Sin embargo, no todo son buenas noticias, pues la comercialización de la miel no la han podido hacer de manera efectiva. “Está complicado porque teníamos estipulado asistir a ferias a mostrar el producto, pero llegó lo del coronavirus, todo eso nos ha afectado en la venta del producto”, dijo Ortiz. 

Por esta razón, la comunidad pidió la ayuda de la Armada, quién llevó una tonelada de miel a Sincelejo para vender el producto. Con el mantenimiento y cuidado que le tienen a las colmenas, estas familias esperan para final de 2020, recolectar unas 10 toneladas del producto.

Beneficios de trabajar con las abejas.

Si bien el servicio ecosistémico que prestan las abejas es invaluable, en este corregimiento que está a dos horas de Sincelejo, los campesinos han podido ver los beneficios de tener junto a sus cultivos a las abejas.

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“A inicios de año se dieron cuenta que el aguacate había aumentado su producción con respecto a los años anteriores, se veían más grandes y los campesinos hablaron que la producción les aumentó un 30 por ciento después de la llegada de las abejas”, dijo Patrón, quién añadió que esto mismo se vio en los cultivos de maíz y frijol.

De estos beneficios para los cultivos de los campesinos, el medioambiente también está recibiendo ayudas, pues, además de las actividades con los apiarios, se adelantan labores de conservación a través de la reforestación con árboles frutales y maderables.


Para finales de 2020, esperan recolectar 10 toneladas de miel. Foto: URT

“De esta manera demostramos que la producción de miel puede estar en sintonía con el cuidado del medio ambiente y que las familias participantes debemos apropiarnos de este emprendimiento de conservación y sostenibilidad para convertirnos en referentes nacionales e internacionales”, dijo Orlando Causado, quien hace parte del proyecto y fue beneficiario de la Unidad de Restitución.

Además, estas familias de manera voluntaria decidieron dejar 98 hectáreas de sus predios como áreas de conservación. Actualmente, hay 500 colmenas instaladas distribuidas en 20 apiarios, en los predios de las 159 familias, de las cuales 37 tuvieron restitución de tierras. 

Un grupo conformado por 13 mujeres llamado "Madres miel" ha sido parte importante para sacar adelante este proyecto. Foto: URT

“Nuestro propósito es reconstruir la vida productiva de los campesinos de Chengue y sus alrededores, para que se conviertan en emprendedores autosuficientes en el trabajo de la tierra”, afirmó Andrés Castro, director de la URT.