Un nuevo caso de muerte masiva de abejas se registra en el departamento del Quindío, un fenómeno que parece ser cada vez más frecuente en esa zona del país. 

Los apicultores de esa región no terminaban de reponerse de la intempestiva muerte de más de un millón y medio de abejas, ocurrida hace algunos días en tres apiarios ubicados en el corregimento de Barcelona, en el municipio de Calarcá, cuando se dio a conocer la noticia sobre una nueva mortandad de esta especie de insectos. 

En contexto: Más de un millón y medio de abejas habrían muerto envenenadas en Quindío

El hecho se registró este martes 29 de septiembre en la finca Guaduales, vereda El Guayabo, en la población de Quimbaya. A través de un video, el apicultor Faber Sabogal dio a conocer el suceso. 

En el audiovisual se pueden observar un gran número de abejas melíferas (Apis mellifera) muertas en el piso, la mayoría ubicadas cerca a las colmenas a las que pertenecían.   

"Nuestras abejas están siendo asesinadas por cantidades alarmantes y no hay cómo detener estos envenenamientos", aseguró Sabogal, quien afirmó que aunque aún quedaban algunas colmenas vivas, era difícil que sobrevivieran porque estaban muy débiles.  

Aunque en este caso no se informó sobre un número aproximado de insectos que pudieron haber perecido, sí se señaló la probable causa que pudo haber generado la emergencia. Según Sabogal "esta tragedia" se produjo por el uso indiscriminado de plaguicidas en fumigaciones de cultivos de café, tal y como habría ocurrido en Calarcá. 

"La Corporación Autónoma Regional del Quindío sigue afirmando que por tratarse de insectos domesticados el asunto no es de su competencia sino del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y esa entidad todo lo que hace es tomar muestras de las abejas muertas para las investigaciones exhaustivas de costumbre, pero los resultados son muy pobres", manifestó. 

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El apicultor indicó que el problema es que la muerte masiva de abejas era cada más común y en mayores cantidades en ese departamento. 

Sabogal sostiene que el envenenamiento de abejas es solo uno de los problemas que enfrentan estos insectos. Considera que la contaminación de las aguas, la expansión de granjas avícolas y porcícolas, así como de cultivos aguacate hass, la destrucción de la palma de cera, la deforestación, el turismo desmedido, la urbanizacion sin control y el mal manejo y disposición final de basuras, también generan presión sobre estos insectos vitales para vida humana. 

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"El Quindío es un territorio en crisis ambiental (...). Estamos sobrepasando la capacidad de carga del departamento", aseguró.  

Ante las últimas emergencias registradas, Luciano Grisales, represetante a la Cámara, urgió sobre la necesidad de que el Senado continué el trámite del proyecto de ley de protección de polinizadores. A partir de esta iniciativa legislativa se entraría a regular, entre otras cosas, el uso de los pesticidas que afectan a varias especies.